El presente proyecto propone la creación de un box de acompañamiento integral, destinado a pacientes en situación de final de vida dentro de la UCI. El objetivo principal es transformar el espacio asistencial en un entorno más cálido, confortable y adaptado a las necesidades emocionales, sociales y espirituales del paciente y su familia, sin comprometer la seguridad ni la calidad asistencial.
El box se adapta mediante intervenciones sencillas pero significativas: señalización específica con una mariposa identificativa y cartel de visitas 24 horas, iluminación cálida, sillones para el acompañamiento, corcho para colocar fotografías u objetos personales, una cesta para pertenencias, mantas y elementos que aporten confort. Se incorpora una mesa con material informativo accesible que explica de forma clara y comprensible la situación clínica y el proceso de acompañamiento al final de la vida.
Asimismo, se incluye un código QR que facilita el acceso a recursos de apoyo psicológico y/o espiritual, así como a una encuesta de satisfacción dirigida a las familias, que permitirá evaluar el impacto del proyecto. Se ofrece también un cuaderno de despedida donde familiares y allegados pueden expresar pensamientos, mensajes o recuerdos, favoreciendo el proceso de duelo. El box dispone de un sistema de llamada directa al personal sanitario, evitando que los familiares tengan que abandonar el espacio para solicitar ayuda.
El proyecto se inició como experiencia piloto en los meses de noviembre-diciembre y se plantea un periodo de evaluación de 3 a 6 meses, durante el cual se recogerán datos cualitativos y cuantitativos a través de las encuestas y la experiencia del equipo asistencial. Los resultados permitirán valorar la aceptación, el impacto emocional percibido y la viabilidad del modelo.
Esta iniciativa aspira a consolidarse como una buena práctica transferible a otras unidades, demostrando que la humanización de los espacios en UCI es una herramienta clave para mejorar la experiencia de pacientes, familias y profesionales en momentos de especial vulnerabilidad.
Para muchas familias, la despedida de un ser querido en la UCI ocurre en un entorno marcado por monitores, alarmas, iluminación intensa, tránsito constante de profesionales y escasa intimidad. Esta situación puede dificultar la vivencia del proceso de despedida, aumentar el sufrimiento emocional y generar recuerdos especialmente duros de un momento que ya de por sí es muy vulnerable.
En los últimos años, el movimiento de humanización de los cuidados intensivos ha puesto de manifiesto la necesidad de integrar la dimensión humana y emocional en la atención al paciente crítico. Dentro de este marco, la arquitectura humanizada adquiere un papel clave al reconocer que el entorno físico influye directamente en la experiencia de pacientes, familias y profesionales.
Partiendo de esta perspectiva, surge la iniciativa de crear dentro de la UCI un box de acompañamiento integral, concebido específicamente para pacientes en situación de final de vida. Este espacio busca transformar temporalmente el entorno altamente tecnificado en un lugar más íntimo, cálido y comprensible, donde el acompañamiento familiar, la comunicación y el respeto por la dignidad del paciente puedan ocupar un lugar central.
El proyecto nace directamente de la práctica clínica diaria y de la sensibilidad del equipo asistencial ante la dificultad que muchas familias experimentan al despedirse de sus seres queridos en la UCI. Su objetivo es ofrecer un entorno que facilite una despedida más humana, respetuosa y serena, integrando elementos físicos, informativos y emocionales que apoyen tanto a las familias como a los profesionales que acompañan estos momentos.
-Fase de diseño y planificación (noviembre-diciembre): identificación de necesidades, diseño del box, elaboración de materiales informativos, creación de encuestas y recursos digitales.
-Fase de implementación (diciembre): adecuación del box, colocación de señalización, mobiliario y materiales.
-Fase de desarrollo y recogida de datos (3–6 meses): utilización del box en pacientes seleccionados y recogida de encuestas a familiares.
-Fase de evaluación y revisión: análisis de resultados y propuestas de mejora.
El box de acompañamiento integral no se concibe únicamente como una modificación estética, sino como un espacio funcional que facilite:
•La intimidad y el acompañamiento continuo del paciente.
•La participación activa de la familia en el proceso de despedida.
•La comunicación clara y accesible.
•El apoyo emocional, psicológico y espiritual.
•El bienestar del paciente, la familia y los profesionales.
El diseño del espacio se adapta a las necesidades clínicas, garantizando en todo momento la seguridad del paciente y la calidad asistencial.
En el exterior del box se coloca una señalización específica con una mariposa identificativa, símbolo de acompañamiento y despedida, junto a un cartel visible de visitas 24 horas, con el objetivo de normalizar la presencia continua de los familiares y reducir la incertidumbre sobre los horarios de acceso.
En el interior, se adapta la iluminación, incorporando luz cálida que complementa o sustituye la iluminación convencional, contribuyendo a generar un ambiente más sereno y menos hospitalario. Se disponen dos sillones confortables que facilitan la permanencia prolongada y el descanso de los familiares junto al paciente, favoreciendo el acompañamiento sin necesidad de abandonar el box. Además , se añaden mantas y elementos textiles que aportan confort físico y sensación de calidez.
Se habilita un corcho donde las familias pueden colocar fotografías, dibujos u objetos personales, facilitando la personalización del espacio y reforzando la identidad del paciente más allá de su condición clínica. Asimismo, se incluye una cesta para pertenencias personales, que ayuda a mantener el orden y la sensación de cuidado del entorno.
El box cuenta con una mesa auxiliar en la que se disponen folletos informativos redactados en lenguaje claro y accesible, que explican la situación clínica, el proceso de acompañamiento y qué puede esperarse durante los últimos días de vida. Además se proporciona botellas de agua y vasos, como un gesto sencillo de cuidado y hospitalidad.
Con el fin de favorecer la expresión emocional, se ofrece un cuaderno de despedida, en el que familiares y allegados pueden escribir pensamientos, mensajes o recuerdos dirigidos al paciente, como herramienta de acompañamiento y apoyo al proceso de duelo.
Además, se incorpora un código QR que permite acceder de forma sencilla a recursos de atención psicológica y/o espiritual, así como a una encuesta de evaluación del proyecto. El box dispone igualmente de un botón de llamada directa al personal sanitario, facilitando la atención inmediata sin que los familiares tengan que salir del espacio.
Durante el proceso de diseño y desarrollo del proyecto se elaboraron diferentes propuestas iniciales del box de acompañamiento integral, valorando de forma progresiva las necesidades detectadas en la práctica clínica. En los anexos se incluyen imágenes que muestran esta fase inicial de conceptualización y planificación del espacio, así como fotografías de la adaptación final del box tal y como se ha implementado en la práctica asistencial, permitiendo visualizar la evolución del proyecto desde su idea inicial hasta su ejecución real.
Asimismo, el proyecto se ha desarrollado contando con la colaboración del servicio de Psicología, que participa como recurso de apoyo fundamental para pacientes y familias. Este servicio ofrece atención psicológica presencial en la UCI en horario de 8:00 a 15:00 horas, pudiendo ser activado a través del equipo asistencial o mediante la información facilitada en el box, reforzando el acompañamiento emocional durante el proceso de final de vida.
La activación del box se realiza de forma consensuada por el equipo asistencial (médicos y enfermería), valorando la situación clínica del paciente y las necesidades de la familia. Una vez identificado el caso, se procede a preparar el espacio incorporando los elementos de humanización descritos: señalización externa, iluminación cálida, disposición de sillones, material informativo y recursos de acompañamiento.
Posteriormente se informa a la familia sobre el significado del espacio y los recursos disponibles, explicando la posibilidad de permanencia continuada junto al paciente, el uso del cuaderno de despedida, la presencia de materiales informativos y el acceso a recursos de apoyo psicológico o espiritual mediante el código QR. Cuando se considera necesario, el equipo puede activar también la intervención del servicio de Psicología.
Durante el proceso de acompañamiento, el equipo sanitario mantiene una presencia cercana y accesible, facilitando la comunicación y el apoyo a la familia. Tras la finalización del proceso, se invita a los familiares, de forma voluntaria y anónima, a participar en la encuesta de evaluación del proyecto mediante el código QR disponible en el box.
Este modelo permite que el proyecto se integre de forma natural en la práctica clínica diaria, favoreciendo su sostenibilidad y su posible ampliación a otros espacios de la unidad.
Las encuestas de satisfacción realizadas a través del código QR reflejan una valoración global muy favorable del espacio y de los recursos ofrecidos. De forma preliminar, los familiares destacan especialmente aspectos como la mayor intimidad del entorno, la posibilidad de permanecer junto al paciente sin limitaciones horarias, la calidez del ambiente generado por la iluminación y el mobiliario, así como la utilidad de disponer de materiales informativos claros y recursos de apoyo emocional.
En los comentarios abiertos de las encuestas varias familias han expresado que el espacio ha facilitado una despedida más tranquila y humana, permitiéndoles vivir ese momento con mayor serenidad y acompañamiento. Asimismo, desde la perspectiva del equipo asistencial, disponer de un espacio específicamente diseñado para el acompañamiento al final de la vida facilita la atención y permite ofrecer un entorno más coherente con los valores de dignidad, cuidado y humanización que guían la práctica clínica en cuidados intensivos.
Aunque los resultados disponibles hasta el momento son fundamentalmente cualitativos, estas primeras experiencias sugieren que la adaptación del espacio puede tener un impacto significativo en la experiencia de pacientes y familias durante el final de la vida en la UCI. Durante los próximos meses se continuará con la recogida sistemática de encuestas con el objetivo de obtener una evaluación más completa del impacto del proyecto y orientar posibles mejoras o ampliaciones del modelo.
Se recogen datos cualitativos y cuantitativos sobre los siguientes aspectos:
•Grado de satisfacción global con el espacio de acompañamiento.
•Percepción de confort, intimidad y calidez del entorno.
•Utilidad percibida de los distintos recursos disponibles (sillones, iluminación, cuaderno de despedida, información escrita, botón de llamada).
•Claridad y utilidad de la información proporcionada durante el proceso.
•Accesibilidad y utilidad de los recursos de apoyo psicológico y/o espiritual.
•Impacto emocional percibido del espacio en la vivencia del final de la vida y la despedida.
Asimismo, la encuesta incluye un apartado de comentarios abiertos que permite a los familiares expresar libremente sugerencias, necesidades no cubiertas o aspectos especialmente valorados del proyecto.
Los resultados obtenidos permitirán identificar áreas de mejora, realizar ajustes en el diseño y funcionamiento del box y valorar la continuidad, ampliación y posible replicabilidad del proyecto en otras unidades.
La innovación del proyecto radica también en la combinación de arquitectura humanizada con recursos de apoyo emocional, psicológico y espiritual, así como en la incorporación de herramientas de evaluación sistemática del impacto percibido por las familias. De este modo, el espacio no solo acompaña, sino que permite medir y revisar su utilidad, favoreciendo la mejora continua.
