En sus dos primeros años de funcionamiento, las Escuelas de Salud desarrollaron 657 talleres, que impactaron directamente en 9.107 personas de todas las edades. En su ejecución participaron 190 profesionales de enfermería, trabajo social, fisioterapia, medicina, nutrición, higiene bucodental, odontología, matronas, farmacia, personal administrativo, técnicos en emergencias y residentes de distintas especialidades de enfermería, entre otros. Las temáticas priorizadas, alimentación saludable, apoyo a personas cuidadoras, envejecimiento activo, primeros auxilios y manejo de cronicidad, fueron seleccionadas mediante un análisis participativo de necesidades, integrando la mirada de profesionales, ciudadanía y asociaciones.
La satisfacción de los participantes se evaluó mediante un cuestionario estandarizado, completado por 5.215 personas, una muestra estadísticamente significativa (IC95%, ±0,9%). La composición por sexo fue: 1.316 hombres (25,2%), 3.891 mujeres (74,6%) y 8 personas con otras identidades de género (0,2%). Los resultados muestran un altísimo nivel de satisfacción, con más del 85% de puntuaciones máximas en todas las dimensiones evaluadas. Los comentarios cualitativos destacan la claridad de los contenidos, la utilidad práctica para la vida diaria y, especialmente, la cercanía y humanización del trato profesional, con mensajes como “A seguir así, gracias”, “Charla perfecta” o “Me gustaría que siguierais con este gran trabajo”.
Las claves del éxito del programa incluyen:
• Trabajo conjunto entre la Red de Referentes, todos los profesionales de Atención Primaria y los agentes comunitarios.
• Equidad territorial, con cobertura completa en los 19 SAP que atienden a 375.000 habitantes.
• Transferencia de buenas prácticas, mediante un repositorio y procedimiento común y materiales compartidos.
• Sostenibilidad institucional, al integrarse en las agendas de calidad de los equipos de Atención Primaria.
Esta colaboración transformadora ha convertido los centros de salud en nodos vivos de cohesión social, donde ciudadanía y profesionales co-construyen salud a través de la participación activa, la corresponsabilidad y la educación sanitaria accesible. El proyecto se alinea plenamente con la Estrategia Gallega de Salud Comunitaria 2023-2027 y refuerza una Atención Primaria más cercana, más humana y más participativa.
El modelo es 100% transferible: dispone de procedimiento de implantación, formación e indicadores normalizados que permiten replicarlo en cualquier otra área. La experiencia de Ourense demuestra que la participación comunitaria sistematizada genera comunidades más resilientes y una Atención Primaria verdaderamente humanizada.
En el Área Sanitaria de Ourense, Verín y O Barco de Valdeorras, las Escuelas de Salud de Atención Primaria responden a necesidades reales identificadas en la comunidad mediante un modelo humanizador donde el liderazgo enfermero forja alianzas estratégicas con la comunidad, que co-diseñan contenidos pertinentes; empoderando a los ciudadanos en autocuidado, manejo de cronicidad, apoyo a personas cuidadoras, reducción de soledad y envejecimiento activo. Se han llevado a cabo talleres participativos con gamificación, dinámicas de grupo y técnicas de participación pro activa, fortaleciendo confianza, continuidad asistencial y cohesión social.
Este enfoque, alineado con la Estrategia Gallega de Salud Comunitaria 2023-2027, no solo transmite conocimientos, sino que transforma relaciones profesionales-pacientes, reduce barreras, fomenta autonomía y sitúa a la persona/comunidad en el centro, mejorando equidad territorial, resiliencia y sostenibilidad del sistema mediante intervenciones basadas en necesidades locales y ajustadas a la evidencia científica.
La planificación se estructuró en cuatro fases: Fase 1 (2º semestre 2023), creación de red de referentes, diseño con formación en metodología comunitaria, análisis participativo de necesidades y creación de repositorio común de recursos, culminando con presentación de la Estrategia Gallega a profesionales. Fase 2 (2024), implantación simultánea en todos los servicios de atención primaria, integración en agendas de los profesionales, cronogramas trimestrales adaptativos y registro sistemático. Fase 3 (2024-2025), evaluación continua mediante encuestas compartidas. Fase 4 (2025), consolidación con nuevas temáticas emergentes, procedimiento estandarizado publicado en intranet corporativa.
Este despliegue asegura continuidad, sostenibilidad y equidad territorial en promoción de salud comunitaria.
El enfoque metodológico se estructura en cinco pilares: análisis participativo de necesidades para deseñar las intervenciones, diseño en co-creación de temáticas, formatos y horarios pertinentes, ejecución de talleres prácticos con gamificación y dinámicas participativas, evaluación mediante cuestionarios Likert estandarizados y transferencia sistemática vía repositorio común que garantiza equidad en los 19 SAP.
Este enfoque está en sintonía con la participación activa en el proceso asistencial, transformando al ciudadano de receptor pasivo a agente corresponsable de su salud. La relación profesional-persona se construye desde la horizontalidad y confianza mutua, trascendiendo los centros de salud para convertir asociaciones, locales sociales y ayuntamientos en aulas vivas de empoderamiento comunitario en entornos cotidianos.
Este enfoque territorial promueve alfabetización sanitaria contextualizada y corresponsabilidad comunitaria, en coherencia con la Estrategia Gallega de Salud Comunitaria 2023-2027 que prioriza participación y humanización.
Las actividades se desarrollaron en los 19 Servicios de Atención Primaria, coordinadas por la Referente de Salud Comunitaria que garantiza coherencia metodológica, equidad y diálogo con dirección, asociaciones y agentes comunitarios. La programación trimestral y ejecución de talleres se realizaron mediante colaboración estrecha con equipos multidisciplinares de cada servicio, integrando enfermería familiar y comunitaria, medicina de familia, pediatría, trabajo social, fisioterapia, odontología e higiene bucodental, nutrición, matronas, personal administrativo (PSX), técnicos en emergencias sanitarias y residentes de enfermería, entre otros. Este enfoque colaborativo adapta cada intervención a las realidades y necesidades específicas de cada territorio.
La programación se decide mediante un proceso participativo que integra cuatro fuentes principales: necesidades detectadas por profesionales en consultas diarias, demandas expresadas por usuarios y familias, propuestas de asociaciones vecinales, culturales, de pacientes y ayuntamientos, y tendencias de salud de Planes de Salud Local y análisis comunitarios. Este sistema asegura que las actividades respondan a necesidades reales, actualizadas y culturalmente pertinentes, evitando duplicidades y maximizando relevancia comunitaria
La Referente de Salud Comunitaria mantiene comunicación continua con asociaciones vecinales y culturales, ayuntamientos, centros educativos, entidades sociales y activos comunitarios diversos. Esto hace posible adaptar horarios, espacios, contenidos y formatos, reforzando accesibilidad, participación intergeneracional y equidad territorial, integrando las Escuelas de Salud en la vida cotidiana de la comunidad.
Participación profesional:
Participaron 75 enfermeras, 32 especialistas en EFyC, 22 médicos y pediatras, 15 nutricionistas, 12 residentes, 8 higienistas, 5 matronas y 23 profesionales de otras disciplinas (fisioterapia, trabajo social, salud mental, otras especialidades de enfermería etc.). Este despliegue multidisciplinar permitió adaptar las actividades a distintas necesidades y contextos.
Programación participativa y territorial:
La programación trimestral se elaboró a partir de las necesidades detectadas en consulta, las demandas ciudadanas, las propuestas de asociaciones y ayuntamientos y los análisis de salud local. Este enfoque participativo garantizó la pertinencia y cercanía de los contenidos.
Temáticas desarrolladas
Las líneas principales fueron alimentación saludable, envejecimiento activo, apoyo a cuidadores, cronicidad y primeros auxilios, junto a otros temas como higiene bucodental, vacunación, prevención de lesiones del suelo pélvico y competencias digitales…
Temática ParticipantesTalleres
Envejecimiento activo1724 140
Alimentación 1756 133
Cuidadores 1263 91
Primeros auxilios 1068 63
Cronicidad 1011 69
Otros temas 2285 161
Cada sesión integró práctica, participación y materiales adaptados, fomentando autonomía y alfabetización sanitaria.
Evaluación
La encuesta aplicada a 5.215 participantes mostró una satisfacción muy alta y valoraciones sobresalientes en utilidad, claridad y trato recibido.
El programa ha demostrado la capacidad de los centros de salud para generar espacios de participación, aprendizaje y cohesión social, gracias al compromiso de los equipos de Atención Primaria y la comunidad.
En sus dos primeros años se realizaron 657 talleres, con 9.107 participantes de todas las edades y la implicación de 190 profesionales, que ofrecieron actividades diversas y accesibles. Los equipos multidisciplinares fueron especialmente valorados por la claridad, utilidad y cercanía demostradas.
Tras participar en los talleres, muchas personas afirmaron sentirse más informadas, confiadas y capaces de gestionar su salud. Los profesionales también perciben una mejor actitud en consulta, con usuarios más participativos y conocedores de su bienestar.
La evaluación, mediante un cuestionario tipo Likert aplicado a 5.215 personas (IC95% ±0,9 %), mostró una altísima satisfacción: todas las medias oscilaron entre 4,93 y 4,98 sobre 5. Se detectaron diferencias significativas por sexo (p < 0,05) (puntuando los hombres ligeramente más bajo) salvo en participación y recomendación, donde las puntuaciones fueron homogéneas. Ítem evaluado Media Claridad de los contenidos 4,98 Utilidad para la vida diaria 4,96 Metodología empleada 4,94 Trato recibido 4,98 Clima de la actividad 4,97 Adecuación del lenguaje 4,95 Participación facilitada 4,93 Aplicabilidad inmediata 4,94 Recomendación a otras personas 4,98 Los datos cualitativos destacan la humanización, cercanía y capacidad de escucha de los profesionales, así como el interés de los participantes por mantener y ampliar la programación de talleres de educación para la salud. En conjunto, el programa ha mejorado la alfabetización sanitaria, la relación entre ciudadanía y profesionales y la cohesión comunitaria, consolidándose como una herramienta esencial para una Atención Primaria más humana y participativa.
El análisis cuantitativo, basado en un cuestionario de nueve ítems tipo Likert cumplimentado por 5.215 personas, evidenció una muestra amplia y estadísticamente significativa (IC95% ± 0,9 %). Las puntuaciones oscilaron entre 4,93 y 4,98 sobre 5, reflejando una satisfacción excepcional. Se apreciaron ligeras diferencias entre hombres y mujeres (p < 0,05), homogéneas en participación y recomendación. En la revisión cualitativa, los comentarios de los participantes y observaciones de los profesionales destacan la claridad, la humanización del trato y la aplicabilidad inmediata de los contenidos. La ciudadanía solicita continuar y ampliar las actividades, confirmando su impacto social y percibiendo los centros de salud como espacios abiertos de aprendizaje. El proceso de mejora continua se apoya en comunicación continua entre la Red de Referentes de Salud Comunitaria, reuniones periódicas de los equipos multidisciplinares que con el referente de salud comunitaria del servicio, donde se analizan resultados y se actualizan contenidos, garantizando flexibilidad y coherencia metodológica. Destacan tres aprendizajes principales: la necesidad de estrategias para aumentar la participación masculina, la consolidación de los talleres relacionados con Envejecimiento activo, cuidadores y alimentación saludable como modelo replicable y la utilidad del repositorio común de materiales para compartir buenas prácticas y optimizar recursos. Los resultados se comunican periódicamente a la dirección, coordinaciones y entidades colaboradoras, reforzando la transparencia, el apoyo institucional y la sostenibilidad del programa como línea estratégica de Atención Primaria.
Su principal innovación es la creación de una Red de Referentes de Salud Comunitaria, que conecta los 19 servicios de atención primaria (con 104 centros de salud) con asociaciones, ayuntamientos, activos comunitarios y entidades sociales. Esta estructura convierte la promoción de la salud en un proceso compartido y sostenido, con aportaciones complementarias desde cada ámbito.
Destaca también la escucha activa y sistemática de la ciudadanía, integrada en todas las fases del programa: análisis de necesidades, diseño, horarios, espacios y evaluación. Las intervenciones se co-crean con la comunidad, garantizando accesibilidad, pertinencia y sentido de pertenencia.
El enfoque territorial adapta las actividades a las particularidades de cada zona, considerando vulnerabilidades locales y activos comunitarios, lo que asegura respuestas contextualizadas y útiles. Además, el programa promueve la corresponsabilidad en salud, fomentando autonomía y participación activa: la ciudadanía pasa de receptora a protagonista en la toma de decisiones y creación de bienestar.
Finalmente, el repositorio común de materiales, actualizado de manera colaborativa, impulsa la difusión de buenas prácticas, asegura coherencia metodológica y mejora la capacidad de respuesta ante nuevas necesidades. Todo ello convierte a las Escuelas de Salud en un modelo replicable, sostenible y alineado con la Estrategia Gallega de Salud Comunitaria 2023–2027, redefiniendo la Atención Primaria como una red viva y participativa al servicio del territorio.
La información se difunde tanto en el ámbito comunitario como sanitario. Se utilizan carteles en centros de salud, salas de espera y espacios municipales, así como en asociaciones vecinales, culturales o de pacientes, que actúan como multiplicadores de la información. Los ayuntamientos colaboran en la distribución en centros sociales y otros puntos de interés, reforzando la presencia en zonas rurales.
Los profesionales de Atención Primaria son también agentes clave: informan directamente en consulta y recomiendan actividades adaptadas a las necesidades de salud de cada persona.
Para ampliar el alcance, se emplean redes sociales institucionales, prensa local y grupos comunitarios. Todos los materiales se diseñan en formatos visuales y de lectura fácil, con lenguaje cercano y accesible.
Esta estrategia integrada hace que las Escuelas de Salud sean un programa visible, inclusivo y conectado con la comunidad, fortaleciendo la participación y la cohesión territorial.
Su implantación se facilita mediante un procedimiento estandarizado y accesible a todos los profesionales, un repositorio compartido de materiales, cuestionarios de evaluación estandarizados y un modelo organizativo integrado en la estructura de Atención Primaria y en las agendas de los profesionales.
La flexibilidad es otro de sus puntos fuertes: la programación se adapta a las características socio‑demográficas y vulnerabilidades locales, con formatos y horarios ajustados a las necesidades de la población diana. Este enfoque posibilita su implementación tanto en ámbitos urbanos como rurales, integrándose con naturalidad en la vida comunitaria.
La creación de una Red de Referentes de Salud Comunitaria, con coordinación de área y referentes por servicios de atención primaria, garantiza cohesión y continuidad, generando alianzas estables con ayuntamientos y asociaciones sin requerir recursos extraordinarios.
Basado en recursos humanos existentes, espacios comunitarios y materiales reutilizables, el programa ofrece bajo coste y alta sostenibilidad. Su éxito en Ourense demuestra que el modelo es escalable, adaptable y eficaz para fortalecer la participación, mejorar la alfabetización sanitaria y consolidar una Atención Primaria más cercana y corresponsable.
