El proyecto “Visibilizar para cuidar” propone el diseño e implementación de un protocolo de atención sanitaria integral, humanizada y no revictimizante dirigido específicamente a varones víctimas de violencia sexual, con el objetivo de mejorar su experiencia asistencial, garantizar una atención digna y respetuosa, y favorecer la continuidad de cuidados.
El protocolo integra aspectos clínicos, emocionales, comunicativos y organizativos, situando a la persona en el centro del proceso asistencial. Asimismo, aborda las barreras específicas que dificultan el acceso de los varones al sistema sanitario, como el estigma, el silencio y los mandatos sociales de género, ofreciendo una respuesta profesional basada en la empatía, la seguridad y el respeto.
Se trata de un proyecto viable, transferible y de alto impacto humano, alineado con los principios de humanización de la asistencia sanitaria y orientado a mejorar tanto la experiencia de los pacientes como la práctica profesional.
La falta de protocolos específicos puede dar lugar a: retrasos en la atención, abordajes poco sensibles, experiencias de revictimización,
abandono del seguimiento sanitario.
Humanizar la atención a este colectivo no solo implica atender correctamente el daño físico, sino reconocer la dimensión emocional, relacional y social del trauma, garantizando una atención respetuosa, empática y coordinada.
Este proyecto surge de la práctica clínica y de la detección de una necesidad no cubierta, con el propósito de llenar un vacío asistencial desde una perspectiva profundamente humana.
Fase 1. Análisis y diseño (Mes 1): Revisión de protocolos existentes y marco normativo, identificación de puntos críticos de revictimización, diseño del circuito asistencial y del contenido del protocolo.
Fase 2. Validación profesional (Mes 2): Revisión del protocolo por profesionales implicados, ajustes del lenguaje, procedimientos y coordinación, validación ética y asistencial.
Fase 3. Implementación piloto (Meses 3 y 4): Difusión interna del protocolo, formación básica a los profesionales implicados, aplicación del protocolo en casos reales seleccionados.
Fase 4. Evaluación y mejora (Mes 5): Recogida de indicadores, evaluación de resultados, ajustes finales para su consolidación.
Parte del reconocimiento de que los varones víctimas de violencia sexual constituyen un colectivo infravisibilizado en el sistema sanitario y que la ausencia de protocolos específicos puede generar barreras de acceso, revictimización y abandono del seguimiento asistencial.
El enfoque del proyecto será integral, combinando dimensiones clínicas, emocionales, comunicativas y organizativas y situando a la persona en el centro del proceso asistencial, respetando su autonomía, sus tiempos y sus decisiones.
Atención clínica respetuosa y consentida, acompañamiento emocional basado en la escucha activa, información clara y comprensible sobre opciones disponibles, coordinación asistencial entre niveles y profesionales.
La ejecución se apoyará en los recursos asistenciales existentes y en la implicación de un equipo multidisciplinar, sin necesidad de crear estructuras paralelas.
Difusión interna del documento, sensibilización de los profesionales implicados, integración del protocolo en los circuitos asistenciales habituales.
Se priorizará una implementación realista, flexible y adaptada a la organización del centro, favoreciendo su aceptación y uso continuado.
Indicadores de proceso, existencia y uso del protocolo, número de profesionales formados, adecuación del circuito asistencial, indicadores de resultado, satisfacción percibida por los pacientes, percepción de trato respetuoso y empático, continuidad del seguimiento asistencial.
Los resultados obtenidos permitirán realizar revisiones periódicas del protocolo para su mejora continua.
La visibilización de un colectivo habitualmente excluido de los protocolos específicos, la incorporación sistemática de la humanización y la perspectiva de trauma informado, el enfoque no revictimizante en todas las fases de la atención.
La innovación del proyecto no es tecnológica, sino ética, organizativa y humanizadora, alineada con las necesidades reales de las personas.
Presentación interna en el centro sanitario (Hospital/Centro de Salud) inclusión en actividades formativas, difusión en foros profesionales y científicos relacionados con la humanización de la asistencia sanitaria.
La divulgación permitirá compartir buenas prácticas y favorecer su replicabilidad en otros contextos.
El protocolo es fácilmente transferible a otros centros sanitarios y territorios.
