El modelo combina: (1) proximidad (desplazamiento a recursos y entornos donde están las personas), (2) cribado sencillo y respetuoso (muestras por punción dactilar), (3) confirmación rápida en el propio dispositivo mediante tecnología molecular para hepatitis C activa (equipo GenXpert con resultado aproximado en 58 minutos), y (4) navegación y acompañamiento para garantizar la derivación efectiva al sistema sanitario (SERMAS), facilitar citas, recogida de medicación y apoyo a la adherencia.
La propuesta se alinea con los principios de la humanización: dignidad, información clara, consentimiento informado, continuidad asistencial y coordinación con servicios sanitarios y entidades comunitarias. Además, la UMC registra datos en una base (RedCap) para monitorizar actividad, barreras y resultados de vinculación a cuidados, favoreciendo mejora continua y transferibilidad del modelo.
Las personas en situación de vulnerabilidad social presentan una doble brecha: mayor riesgo de infección por VIH, hepatitis C y sífilis, y menor acceso efectivo al sistema sanitario. Factores como la irregularidad administrativa, el estigma, la exclusión residencial, el consumo problemático de sustancias o la desconfianza institucional generan una desconexión estructural entre quienes más necesitan atención y los dispositivos asistenciales convencionales.
La Unidad Móvil de Cribado (UMC) de Madrid Positivo surge como respuesta humanizadora a esta inequidad. No espera a que la persona acuda al sistema; es el sistema quien se desplaza hacia ella. Este cambio de paradigma representa un enfoque centrado en la dignidad, la accesibilidad y la justicia social. Desde 2019, el proyecto opera en la Comunidad de Madrid bajo un modelo comunitario de alto impacto, reconocido internacionalmente como buena práctica en acceso al tratamiento de hepatitis C en poblaciones vulnerables.
La UMC no solo diagnostica infecciones: reconstruye vínculos, restaura confianza y devuelve a las personas al circuito asistencial desde el respeto y la corresponsabilidad.
Planificación y cronograma (viabilidad y estructura)
La planificación se realiza mensualmente, analizando prevalencias, zonas de mayor necesidad y coordinación con recursos comunitarios. Este enfoque dinámico permite priorizar áreas de mayor vulnerabilidad y optimizar el impacto.
Las jornadas se desarrollan de lunes a viernes, con horarios adaptados a la realidad social de cada entorno. El objetivo anual es realizar cribado a entre 1.700 y 2.000 personas, garantizando cobertura sostenida y continuidad.
La estructura organizativa y presupuestaria consolidada desde 2019 demuestra la viabilidad técnica y económica del modelo.
Enfoque: humanización real y medible
El proyecto incorpora los principios de humanización en cada fase:
1. Accesibilidad activa
La unidad se desplaza a albergues, centros de día, dispositivos de reducción de daños, espacios de ejercicio de prostitución y otros entornos comunitarios. Se elimina la barrera física y simbólica del hospital.
2. Relación terapéutica sin juicio
El equipo interviene desde la empatía, la reducción de daños y el respeto absoluto a la autonomía personal.
3. Navegación asistencial personalizada
El educador/a social actúa como figura clave de acompañamiento, resolviendo barreras administrativas, facilitando citas, acompañando físicamente al hospital y promoviendo adherencia terapéutica.
4. Consentimiento y confidencialidad
Cada intervención se realiza bajo consentimiento informado por escrito, asegurando comprensión, privacidad y respeto ético.
Este enfoque convierte la experiencia asistencial en un proceso participativo, seguro y centrado en la persona.
Desarrollo y ejecución (modelo integrado de alto impacto)
El circuito operativo integra en un mismo dispositivo:
Captación en entorno comunitario.
Cribado de VIH, hepatitis C y sífilis mediante muestra capilar.
Confirmación inmediata de infección activa por hepatitis C mediante tecnología molecular en la propia unidad móvil (resultado en aproximadamente 58 minutos).
Derivación acompañada al hospital de referencia.
Recuperación de pacientes previamente diagnosticados y perdidos del sistema.
Tratamiento inmediato de sífilis cuando está indicado.
Detección y derivación de necesidades psicosociales.
La integración de diagnóstico y vinculación inmediata reduce pérdidas entre fases asistenciales, uno de los principales fallos estructurales en poblaciones vulnerables.
Despliegue (recursos estructurados)
El proyecto dispone de:
Furgoneta sanitaria equipada para diagnóstico.
Vehículo independiente para acompañamientos y continuidad asistencial.
Equipo multidisciplinar:
Coordinación.
Personal sanitario.
Educador/a social navegadora.
Este diseño organizativo garantiza eficiencia, continuidad y seguridad sanitaria.
Resultados e impacto
Indicadores de actividad
1.700–2.000 personas cribadas/año.
Intervenciones periódicas en múltiples recursos comunitarios.
Indicadores de calidad
100% de pruebas con consentimiento informado.
Reducción significativa del tiempo diagnóstico-terapéutico.
Elevado porcentaje de vinculación efectiva a primera consulta especializada.
Impacto clínico-social
Inicio rápido de tratamiento.
Recuperación de pacientes previamente perdidos.
Derivación a recursos sociales.
Reducción de inequidades en salud.
El registro sistemático de datos permite evaluación continua y mejora basada en evidencia.
Evaluación y mejora continua
El modelo incorpora revisión periódica de indicadores, análisis de barreras detectadas y ajustes estratégicos en rutas y horarios. La flexibilidad operativa permite adaptarse a cambios epidemiológicos o sociales.
La evaluación no solo mide actividad, sino experiencia del usuario y efectividad de la vinculación.
Carácter innovador
La innovación del proyecto radica en:
Integración en un mismo circuito de cribado, confirmación molecular y navegación asistencial.
Diagnóstico de infección activa en el propio entorno comunitario.
Modelo de acompañamiento personalizado.
Articulación sanitaria-social real y operativa.
Este enfoque reduce la fragmentación asistencial y transforma el concepto tradicional de acceso sanitario.
Divulgación y transferencia
El proyecto trabaja en red con recursos municipales, ONG y sistema sanitario público. Además, realiza formación a profesionales sanitarios y no sanitarios sobre prevención, diagnóstico y tratamiento de VIH, hepatitis e ITS.
Los resultados y aprendizajes se documentan para facilitar su replicabilidad en otros territorios.
Nivel de aplicabilidad
El modelo es transferible por:
Estructura sencilla y replicable.
Procedimientos estandarizados.
Integración sanitaria y social.
Planificación flexible adaptable a distintos contextos.
Puede implementarse en cualquier territorio con alta vulnerabilidad social y barreras de acceso sanitario.
El objetivo operativo anual es realizar cribado a entre 1.700 y 2.000 personas, lo que supone una media aproximada de 7 a 8 personas por día laborable.
Proximidad y accesibilidad: la UMC se desplaza a albergues, centros de día, comedores sociales, centros de atención a las adicciones, dispositivos de reducción de daños y otros espacios comunitarios frecuentados por la población objetivo.
Relación de confianza: la intervención se realiza desde una perspectiva no estigmatizante, con comunicación clara, respeto a la dignidad y enfoque de reducción de daños.
Continuidad asistencial efectiva: el educador o navegadora social acompaña a las personas diagnosticadas en los trámites administrativos y logísticos necesarios para garantizar su vinculación real a los servicios especializados.
Ética y privacidad: antes de cualquier procedimiento diagnóstico se proporciona información comprensible y se obtiene consentimiento informado por escrito, asegurando confidencialidad y respeto a la autonomía
Despliegue en entornos comunitarios y recursos sociosanitarios donde se concentran poblaciones vulnerables.
Realización de cribado de VIH, hepatitis C y sífilis mediante muestra capilar por punción dactilar.
En caso de resultado positivo para hepatitis C, confirmación de infección activa mediante determinación de carga viral procesada in situ en la propia unidad móvil con tecnología molecular, con resultado en aproximadamente 58 minutos.
Vinculación a cuidados: acompañamiento al hospital de referencia para inicio de tratamiento, apoyo en la gestión de citas y recogida de medicación, y seguimiento de la adherencia terapéutica. Asimismo, recuperación de personas previamente diagnosticadas que habían abandonado el seguimiento.
Identificación de necesidades psicosociales y derivación a redes especializadas de apoyo.
Tratamiento inmediato de sífilis cuando está indicado, garantizando respuesta terapéutica precoz
Una furgoneta debidamente acondicionada y autorizada sanitariamente para la realización de pruebas diagnósticas.
Un vehículo adicional destinado a los acompañamientos a centros hospitalarios y otros recursos asistenciales.
El equipo mínimo está compuesto por una persona coordinadora del proyecto, personal sanitario (medicina y/o enfermería) y un educador o navegadora social, pieza clave en la continuidad asistencial.
Número de personas cribadas al año (objetivo: 1.700–2.000).
Número de intervenciones realizadas y recursos visitados.
Indicadores de proceso y calidad:
Porcentaje de personas con consentimiento informado registrado.
Tiempo medio desde resultado reactivo hasta confirmación de hepatitis C activa.
Porcentaje de personas derivadas que completan la primera visita especializada.
Indicadores de resultado clínico-social:
Porcentaje de inicio de tratamiento tras diagnóstico.
Número y porcentaje de personas previamente diagnosticadas que se recuperan para seguimiento.
Número de derivaciones a recursos psicosociales y grado de conexión efectiva con dichos recursos.
Los datos se registran sistemáticamente en una base de datos estructurada, lo que permite monitorizar prevalencia, barreras de acceso y continuidad asistencial
La posibilidad de confirmar hepatitis C activa en la propia unidad móvil mediante tecnología molecular permite acortar tiempos y mejorar la vinculación terapéutica. Además, el uso de dos vehículos diferenciados para diagnóstico y acompañamiento optimiza la eficiencia operativa y garantiza continuidad asistencial.
Los resultados y aprendizajes se comparten mediante informes técnicos y propuestas de transferencia del modelo a otros territorios.
Estructura sencilla y replicable.
Procedimientos estandarizados.
Integración sanitaria y social.
Planificación flexible adaptable a distintos contextos.
Puede implementarse en cualquier territorio con alta vulnerabilidad social y barreras de acceso sanitario.
