¡RANDY RASS! La mascota que acompaña a los niños durante su ingreso hospitalario a través de un cuento

AREA INTEGRADA
Gerencia de Atención Integrada de Talavera de la Reina. Servicio de Salud de Castilla-La Mancha
Otro
Pilar Fluriache García-Caro
Pilar Fluriache García-Caro, Lorena Prieto Sánchez, José Manuel Serrano, , , , , , ,
Resumen ejecutivo
Ingresar en un hospital nunca es fácil. Pero cuando quien ingresa es un niño, el impacto es aún mayor.
De repente, todo cambia: los espacios, las rutinas, las caras desconocidas, los sonidos, las pruebas, la incertidumbre. El hospital puede convertirse en un lugar frío, ajeno, incluso amenazante. Y sin embargo, es precisamente ahí donde más cuidado, comprensión y humanidad se necesitan.
De esa certeza nace ¡Randy Rass!
Un proyecto que no pretende curar enfermedades —eso ya lo hacen magníficamente nuestros profesionales—, sino cuidar la experiencia de vivir una enfermedad en la infancia.
Randy Rass es un perrito que ingresa en el Hospital General Universitario Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina. A través de su cuento, explica cómo es el hospital, quiénes son las personas que le cuidan y qué ocurre en ese lugar que, poco a poco, deja de dar miedo. Los médicos, enfermeras y profesionales se transforman en animales cercanos y amables; los espacios se llenan de color, juego y sentido; la información se vuelve comprensible y el niño deja de sentirse solo.
Pero Randy Rass es mucho más que un cuento.
Es el hilo conductor de un proyecto integral de humanización pediátrica, alineado con nuestro Plan de Humanización, que transforma el entorno, la comunicación y la vivencia emocional del ingreso hospitalario. Un proyecto que entiende que humanizar no es decorar, sino acompañar, explicar, escuchar y generar confianza.
A través de Randy:
•El niño se reconoce en una historia y se siente comprendido.
•La familia encuentra información clara y un entorno más acogedor.
•Los profesionales refuerzan el vínculo terapéutico desde la empatía.
•El hospital se convierte en un espacio más habitable emocionalmente.
Habitaciones tematizadas, vinilos con mensajes de salud, una app educativa, guías de acogida, arte creado por la comunidad… Todo suma para transmitir un mismo mensaje: aquí te cuidamos como niño, no solo como paciente.
Este proyecto ha generado algo que no siempre es fácil de medir, pero que se percibe con claridad: menos miedo, más sonrisas, mayor colaboración, mayor tranquilidad en las familias y un equipo profesional más implicado y orgulloso de cuidar desde lo humano.
¡Randy Rass! demuestra que la humanización no es un añadido, sino una forma de entender la atención sanitaria. Que la excelencia clínica y la calidez emocional no solo son compatibles, sino inseparables. Y que cuando el entorno cuida, el proceso se vive de otra manera.
Porque humanizar es permitir que, incluso en un hospital, un niño pueda seguir siendo niño.
Y porque a veces, un cuento puede ser la mejor forma de empezar a curar.
JUSTIFICACIÓN
La hospitalización infantil supone una vivencia de especial impacto emocional. Para un niño o una niña, ingresar en un hospital implica abandonar su entorno seguro, sus rutinas, sus referentes cotidianos y enfrentarse a espacios, sonidos, olores y procedimientos desconocidos. Esta situación genera miedo, ansiedad, inseguridad y, en ocasiones, rechazo al propio proceso asistencial.
Desde el Plan de Humanización del Área Integrada de Talavera de la Reina, entendemos que la calidad asistencial no puede limitarse únicamente a la excelencia técnica. Humanizar significa reconocer la dimensión emocional del cuidado, especialmente en colectivos vulnerables como la infancia, y diseñar entornos y procesos que acompañen, expliquen, contengan y generen confianza.
El proyecto ¡Randy Rass! surge precisamente de esta necesidad: transformar la experiencia del ingreso pediátrico en algo comprensible, cercano y emocionalmente seguro. La narración, el juego y la identificación simbólica son herramientas fundamentales en la infancia. A través de un cuento, un personaje y un universo visual amable, el hospital deja de ser un lugar hostil para convertirse en un espacio que se puede entender, habitar y transitar con menos miedo.
Además, el proyecto responde a una demanda explícita de familias y profesionales, que identificaron la necesidad de mejorar la comunicación, el confort y la participación familiar, pilares básicos de una atención pediátrica verdaderamente humanizada.
PLANIFICACIÓN Y/ O CRONOGRAMA
La planificación del proyecto se estructura en fases progresivas y coordinadas, garantizando su viabilidad, coherencia y sostenibilidad:
Fase 1. Creación del grupo de trabajo
Se constituye un equipo multidisciplinar integrado por profesionales clave: Jefatura de Pediatría, Supervisión de Enfermería, Dietista-Nutricionista, Profesorado del Aula Hospitalaria, Psiquiatría Infanto-Juvenil, Enfermería de Atención Primaria y Coordinación del Plan de Humanización. Este grupo asegura una mirada integral y transversal.
Fase 2. Diagnóstico y análisis
Se realiza una encuesta de satisfacción y percepción de humanización dirigida a niños y familias, identificando necesidades emocionales, informativas y ambientales. Este diagnóstico permite priorizar acciones reales y ajustadas a la experiencia vivida.
Fase 3. Diseño del plan de actuación
A partir de los resultados, se diseñan más de veinte acciones alineadas con las líneas estratégicas del Plan de Humanización, centrándose especialmente en comunicación, confort y participación social.
Fase 4. Desarrollo de materiales
Creación del cuento, diseño gráfico, desarrollo de la app, elaboración de guías, vinilos, soportes visuales y planificación de la decoración de espacios.
Fase 5. Implantación progresiva
Despliegue del proyecto en la planta de pediatría, integrándolo en la dinámica asistencial habitual.
Fase 6. Evaluación y mejora continua
Seguimiento periódico, recogida de feedback y adaptación de las acciones.
ENFOQUE
El proyecto se fundamenta en un enfoque centrado en la persona, entendiendo al niño como protagonista de su proceso y a la familia como parte activa del cuidado.
Se adopta un enfoque:
•Humanista, priorizando la experiencia emocional.
•Participativo, involucrando a profesionales, familias y agentes comunitarios.
•Educativo, incorporando contenidos de educación para la salud adaptados a la infancia.
•Creativo, utilizando el cuento, el juego y el arte como herramientas terapéuticas.
Este enfoque evita el paternalismo y promueve una relación basada en el respeto, la comprensión y la empatía.
DESARROLLO Y EJECUCIÓN
El desarrollo del proyecto se articula en torno a Randy Rass, personaje central que actúa como hilo conductor de todas las acciones:
•Edición y distribución de 3.000 cuentos, entregados a cada niño ingresado, que explican el hospital desde una mirada amable.
•Creación de una app interactiva, con juegos y más de 50 preguntas de educación para la salud (alimentación, higiene, hábitos saludables).
•Diseño de la Guía de acogida al familiar, con información práctica y emocionalmente cuidada.
•Personalización de las habitaciones con temáticas infantiles (prehistoria, circo, piratas, oeste…).
•Instalación de vinilos decorativos con mensajes positivos y educativos.
•Decoración artística del pasillo de pediatría, realizada por alumnado de la Escuela de Arte de Talavera, fomentando la participación comunitaria.
Cada acción refuerza la sensación de seguridad, pertenencia y normalidad del niño y su familia.
DESPLIEGUE
El despliegue del proyecto “¡Randy Rass, la mascota que acompaña a los niños durante su ingreso a través de un cuento!” se ha realizado de forma progresiva, planificada y coordinada, garantizando su integración real en la dinámica asistencial de la unidad de Pediatría y su alineación con el Plan de Humanización 20/25 del Área Integrada de Talavera de la Reina.

En una primera fase, se llevó a cabo la sensibilización e implicación de los profesionales de la unidad. El proyecto fue presentado al equipo de Pediatría (personal médico, de enfermería, aula hospitalaria y otros profesionales implicados), explicando los objetivos, el sentido humanizador de la iniciativa y el papel clave de cada profesional como agente de acompañamiento emocional. Esta fase fue fundamental para favorecer la aceptación del proyecto y su uso natural en la práctica diaria.

Posteriormente, se procedió a la implantación física y funcional del proyecto en la unidad:

Distribución del cuento de Randy Rass a los niños ingresados como parte del proceso de acogida.

Instalación de vinilos decorativos en habitaciones, pasillos y salas de espera, integrando los personajes del cuento y mensajes de educación para la salud.

Incorporación de soportes portanombres personalizados en las camas.

Puesta en marcha de la app asociada al cuento como recurso lúdico y educativo.

Entrega de la guía de acogida a las familias en el momento del ingreso.

De manera paralela, se desarrolló un despliegue comunicativo, tanto interno como externo, que permitió visibilizar el proyecto y reforzar su valor institucional. Se difundió a través de intranet, web corporativa y redes sociales, y se presentó como una buena práctica de humanización dentro del hospital.

El despliegue se ha caracterizado por ser transversal y sostenible, integrándose en los circuitos habituales sin generar sobrecarga asistencial, y permitiendo que el proyecto forme parte de la experiencia cotidiana del niño hospitalizado y su familia.

Finalmente, el proyecto permanece activo y vivo, con revisiones periódicas por parte del grupo de trabajo, lo que facilita su adaptación continua, la incorporación de mejoras y su consolidación como una iniciativa estructural de humanización en Pediatría.

RESULTADOS
La implementación del proyecto ¡Randy Rass! ha generado un impacto significativo tanto en los niños hospitalizados y sus familias como en los profesionales de la unidad de pediatría, consolidándose como una experiencia transformadora dentro del Plan de Humanización.

Mayor adaptación emocional al ingreso
Desde la puesta en marcha del proyecto, se ha observado una mejor adaptación emocional de los niños al entorno hospitalario. La historia de Randy Rass actúa como un mediador emocional que ayuda a anticipar lo que va a ocurrir, a comprender los espacios y a identificar a los profesionales de una forma cercana. Esto reduce la sensación de desconocimiento y favorece una vivencia más serena del ingreso, especialmente en los primeros momentos, que suelen ser los más críticos.

Reducción del miedo y la ansiedad infantil
El uso del cuento, los elementos visuales y la ambientación temática contribuyen a disminuir el miedo asociado a pruebas, tratamientos y estancias prolongadas. El hospital deja de percibirse como un lugar hostil para convertirse en un entorno más amable y predecible. La narrativa y el juego permiten canalizar emociones, expresar temores y generar confianza, reduciendo niveles de ansiedad y facilitando la colaboración del niño en los cuidados.

Incremento de la satisfacción familiar
Las familias valoran de forma muy positiva disponer de información clara, adaptada y accesible, así como de un entorno que tiene en cuenta el bienestar emocional de sus hijos. La guía de acogida y la coherencia del proyecto transmiten sensación de cuidado, organización y cercanía. Esto se traduce en una mayor tranquilidad, confianza en el equipo asistencial y percepción de una atención integral que va más allá de lo estrictamente clínico.

Mejora del clima emocional de la unidad
El proyecto ha tenido un efecto directo en el ambiente general de la planta de pediatría. Los espacios decorados, el lenguaje más cercano y la participación activa de los profesionales generan un clima emocional más positivo, tanto para pacientes y familias como para el propio personal. Se percibe una mayor normalización de la estancia hospitalaria y una reducción de la tensión emocional en el día a día.

Mayor motivación y orgullo profesional
La implicación de los profesionales en el diseño y desarrollo del proyecto ha reforzado su sentimiento de pertenencia y su papel como agentes de humanización. Muchos profesionales manifiestan sentirse más motivados al trabajar en un entorno que refleja sus valores de cuidado y cercanía, y reconocen el impacto positivo que estas acciones tienen en la relación con los niños y sus familias. El proyecto ha servido también como espacio para la creatividad, la propuesta de ideas y el trabajo en equipo.

Refuerzo de la cultura de humanización
¡Randy Rass! ha contribuido a consolidar una cultura organizativa en la que la humanización se entiende como una responsabilidad compartida y transversal. El proyecto ha demostrado que pequeños gestos, cuando están bien planificados y alineados con una estrategia global, pueden generar grandes cambios. Ha reforzado la idea de que humanizar no es una acción puntual, sino una forma de mirar, de comunicarse y de cuidar, integrando lo emocional como parte esencial de la calidad asistencial.
Testimonios
Familias

“Cuando nos dieron el cuento de Randy Rass el primer día, mi hijo dejó de llorar. Empezó a señalar los dibujos y a decir que él también era como Randy. A partir de ahí, el hospital dejó de darle tanto miedo.”
(Madre de un niño hospitalizado)

“La decoración, el cuento y la forma de explicarle las cosas hicieron que nuestra hija entendiera mejor lo que estaba pasando. Para nosotros fue un gran alivio verla más tranquila.”
(Padre de paciente pediátrico)

“Sentimos que aquí no solo curan, también cuidan. Se nota que han pensado en los niños y en las familias.”
(Familiar)

Profesionales

“Randy Rass nos ha ayudado a acercarnos a los niños desde otro lugar. A veces un cuento abre más puertas que muchas palabras técnicas.”
(Profesional de enfermería)

“El ambiente de la planta ha cambiado. Los niños están más relajados y eso también nos facilita mucho el trabajo diario.”
(Profesional sanitario)

“Este proyecto nos recuerda por qué elegimos trabajar en pediatría: para cuidar desde lo humano, no solo desde lo clínico.”
(Profesional de la unidad)

EVALUACIÓN Y REVISIÓN
La evaluación del proyecto ¡Randy Rass! se concibe como un proceso continuo, participativo y orientado a la mejora, coherente con los principios del Plan de Humanización y con la idea de que humanizar implica escuchar, revisar y adaptar.

La evaluación no se limita a medir resultados, sino que busca comprender cómo se vive el proyecto, qué impacto real tiene en las personas y qué aspectos pueden mejorarse para seguir avanzando.

Encuestas de satisfacción
Se utilizan encuestas dirigidas a niños (adaptadas a su edad) y a familias, centradas en la percepción del entorno, la comprensión de la información recibida, el nivel de tranquilidad durante el ingreso y la sensación de acompañamiento. Estas encuestas permiten recoger de forma sistemática la experiencia subjetiva del ingreso hospitalario y detectar áreas de mejora relacionadas con la comunicación, el confort y el apoyo emocional.

Observación directa
La observación por parte de los profesionales de la unidad y de los miembros del grupo de trabajo ha sido una herramienta clave de evaluación cualitativa. Se analizan aspectos como la actitud de los niños ante las pruebas, su interacción con el entorno, el uso espontáneo del cuento y de los elementos visuales, así como la respuesta emocional de las familias. Esta observación permite identificar cambios en el clima emocional de la unidad y valorar el impacto real de las acciones implantadas.

Reuniones periódicas del grupo de trabajo
El grupo multidisciplinar se reúne de forma periódica para compartir impresiones, analizar los resultados obtenidos y revisar el desarrollo del proyecto. Estas reuniones facilitan un espacio de reflexión conjunta donde se integran las voces de los distintos perfiles profesionales, se revisan las dificultades detectadas y se consensúan ajustes o nuevas propuestas de mejora.

CARÁCTER INNOVADOR
El proyecto Randy Rass introduce una forma innovadora de humanizar la hospitalización pediátrica al integrar el relato emocional, el juego y el entorno físico como parte activa del proceso asistencial, alineado con el Plan de Humanización.

Su carácter innovador radica en:

Uso del cuento como herramienta terapéutica, permitiendo que el niño comprenda y afronte el ingreso hospitalario desde un lenguaje simbólico, cercano y adaptado a su edad.

Humanización transversal, donde comunicación, confort, educación para la salud y participación familiar se integran en una única experiencia coherente.

Enfoque multimodal, que combina soporte físico (vinilos, ambientación, portanombres), soporte emocional (cuento, personajes) y soporte digital (app educativa).

Implicación activa de profesionales y agentes externos, fomentando la corresponsabilidad y la cultura de cuidado humanizado.

Alta transferibilidad, al tratarse de un modelo sencillo, adaptable a otros hospitales y unidades pediátricas, con bajo coste y alto impacto emocional.

Randy Rass no es solo una mascota: es un lenguaje común que transforma el hospital en un espacio más comprensible, amable y humano para los niños, sus familias y los profesionales.

DIVULGACIÓN
El proyecto cuenta con una estrategia de difusión orientada a maximizar su impacto interno y externo y a favorecer su replicabilidad. Se da a conocer mediante rueda de prensa, que permite visibilizar el compromiso del hospital con la humanización de la atención pediátrica y sensibilizar a la ciudadanía. Asimismo, se difunde a través de la web e intranet corporativa, facilitando que los profesionales conozcan el proyecto, se sientan parte de él y puedan incorporarlo a su práctica diaria.

Las redes sociales institucionales amplían el alcance del proyecto, acercándolo a la comunidad, a otras organizaciones sanitarias y a asociaciones de pacientes, reforzando la imagen de un hospital cercano y humano

NIVEL DE APLICABILIDAD
El proyecto “¡Randy Rass, la mascota que acompaña a los niños durante su ingreso a través de un cuento!” presenta un alto nivel de aplicabilidad y transferibilidad a otros contextos sanitarios, tanto hospitalarios como ambulatorios, por su diseño flexible, escalable y centrado en la experiencia del paciente pediátrico y su familia.

Se trata de una iniciativa fácilmente replicable en otros hospitales, unidades de pediatría, hospitales de día o incluso centros de atención primaria, ya que no depende de tecnología compleja ni de grandes infraestructuras, sino de una metodología basada en la comunicación emocional, el juego, la narrativa y la participación profesional y comunitaria.

Los elementos clave del proyecto —el cuento como herramienta terapéutica, la ambientación de espacios, la educación para la salud adaptada a la infancia, la guía de acogida familiar y la implicación de equipos multidisciplinares— pueden adaptarse a:

-Diferentes edades.

-Distintas patologías.

-Contextos culturales diversos.

-Recursos disponibles en cada centro.

Además, el proyecto permite una implantación progresiva, pudiendo iniciarse con acciones concretas (por ejemplo, el cuento o la guía de acogida) e ir ampliándose según las capacidades del centro. Esto facilita su adopción incluso en entornos con recursos limitados.

Desde el punto de vista organizativo, el modelo de trabajo en red y la implicación de profesionales sanitarios, educativos y sociales favorecen su sostenibilidad en el tiempo, alineándose con los planes estratégicos de humanización y calidad asistencial del sistema sanitario público.

El proyecto también es transferible a otros ámbitos de humanización, como unidades de urgencias pediátricas, consultas externas, procesos quirúrgicos o programas de atención a la cronicidad infantil, adaptando el relato, los materiales y los mensajes educativos.

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