Para dar respuesta a esta necesidad, el centro ha habilitado un dispositivo pionero que ofrece plazas residenciales destinadas a dos grupos de especial vulnerabilidad:
Personas sin hogar en situación de final de vida, que requieren cuidados paliativos básicos, acompañamiento y un entorno digno donde no morir en soledad.
Personas sin hogar dadas de alta hospitalaria tras cirugías u otras situaciones médicas complejas que necesitan un espacio adecuado para completar su recuperación.
Este proyecto se fundamenta en un modelo sociosanitario interdisciplinar y centrado en la persona, que integra cuidados básicos de salud, apoyo emocional, acompañamiento espiritual, intervención social y seguimiento continuo. El objetivo es proporcionar un verdadero hogar, donde la persona sea tratada con dignidad, respeto y presencia humana.
El dispositivo ofrece planes individualizados de atención, coordinación constante con hospitales y equipos sanitarios, y un acompañamiento emocional estable que evita la soledad no deseada. Asimismo, permite reducir reingresos hospitalarios, complicaciones de salud y situaciones de abandono, fortaleciendo la continuidad asistencial y mejorando notablemente la calidad de vida de los usuarios.
“Dignidad hasta el último alientol” es un proyecto único en Madrid, puesto que la ciudad carece de recursos específicos que atiendan estas necesidades en población sin hogar. Frente a este vacío estructural, el Centro Santa María de la Paz brinda una alternativa ética, humana y transformadora, alineada con los principios de la humanización que promueve la Fundación Humans.
El impacto del proyecto es profundo. Las personas atendidas recuperan no solo estabilidad física, sino también vínculos, sentido de pertenencia y la certeza de que su vida —y su muerte— importa. Para el equipo profesional, la experiencia refuerza una práctica basada en la compasión y en el valor absoluto de la dignidad humana. Y para la comunidad, supone un ejemplo replicable de cómo la humanización puede llegar donde casi nunca llega: a quienes viven en los márgenes más extremos.
“Dignidad hasta el último alientol” demuestra que humanizar es, ante todo, mirar a la persona completa, especialmente cuando más frágil es. Y confirma que incluso en el último tramo de la vida, o en un momento de enfermedad, toda persona merece un lugar que pueda llamar hogar.
Esta realidad evidencia un vacío estructural en el sistema sociosanitario: cuando una persona sin hogar requiere cuidados en el tramo final de la vida o tras una hospitalización, la falta de un entorno adecuado compromete seriamente su bienestar, su seguridad y su dignidad. La ausencia de domicilio imposibilita el acceso a cuidados básicos, dificulta la continuidad asistencial y contribuye a la cronificación de enfermedades, al sufrimiento evitable y al incremento de reingresos hospitalarios. Ante este escenario, el Centro Santa María de la Paz ha habilitado un dispositivo pionero que garantiza un entorno de hogar, cuidado y acompañamiento donde estas personas puedan vivir con apoyo integral y sin soledad.
El proyecto se alinea de manera directa con los principios de la humanización de la asistencia promovidos por la Fundación Humans, que reconocen como prioritarios los modelos que sitúan a la persona en el centro, favorecen la dignidad, mejoran la experiencia del paciente y promueven la continuidad asistencial en todos los niveles. Según las bases del certamen, se valoran proyectos que demuestran impacto real, pertinencia, capacidad de humanizar procesos sociosanitarios, originalidad y transferibilidad a otros contextos, criterios que este recurso cumple plenamente al atender necesidades que ninguna otra entidad cubre actualmente en la ciudad.
Esta unidad de acompañamiento representa un avance significativo en la humanización de los cuidados porque ofrece algo profundamente transformador: la certeza de que ninguna persona morirá sola y de que toda convalecencia merece un entorno seguro, acogedor y humano, independientemente de la situación social o económica del paciente. El proyecto integra trabajo interdisciplinar, acompañamiento emocional, cuidado básico de salud, intervención social y apoyo espiritual, consolidando un modelo integral que da respuesta a dimensiones físicas, psicológicas y relacionales del bienestar.
Además, su carácter innovador lo convierte en una experiencia transferible y replicable en otros centros y ciudades. No solo mejora la vida de las personas atendidas, sino que también reduce la presión sobre los recursos sanitarios, disminuye las complicaciones médicas derivadas de recuperaciones en la calle y contribuye a una atención más eficiente y ética.
En definitiva, este proyecto nace para restaurar un derecho básico: el derecho a una vida y una muerte acompañadas. Es una apuesta firme por la dignidad humana, por la justicia social y por un modelo de cuidados que no abandona a quienes ya han sido demasiadas veces abandonados. Y precisamente por eso, representa la esencia misma de lo que los Premios Humans buscan reconocer: iniciativas valientes que transforman la realidad con humanidad. se fundamenta en la necesidad urgente de garantizar una atención digna, humana y continua a personas sin hogar que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad, especialmente en fases de final de vida o durante procesos de recuperación tras una intervención médica. En la ciudad de Madrid no existen recursos específicos que ofrezcan cuidados paliativos, acompañamiento emocional o convalecencia segura para personas que viven en situación de calle, lo que provoca que muchas de ellas afronten sus últimos días o su recuperación en condiciones de abandono, soledad y grave riesgo para su salud.
Esta realidad evidencia un vacío estructural en el sistema sociosanitario: cuando una persona sin hogar requiere cuidados en el tramo final de la vida o tras una hospitalización, la falta de un entorno adecuado compromete seriamente su bienestar, su seguridad y su dignidad. La ausencia de domicilio imposibilita el acceso a cuidados básicos, dificulta la continuidad asistencial y contribuye a la cronificación de enfermedades, al sufrimiento evitable y al incremento de reingresos hospitalarios. Ante este escenario, el Centro Santa María de la Paz ha habilitado un dispositivo pionero que garantiza un entorno de hogar, cuidado y acompañamiento donde estas personas puedan vivir con apoyo integral y sin soledad.
El proyecto se alinea de manera directa con los principios de la humanización de la asistencia promovidos por la Fundación Humans, que reconocen como prioritarios los modelos que sitúan a la persona en el centro, favorecen la dignidad, mejoran la experiencia del paciente y promueven la continuidad asistencial en todos los niveles. Según las bases del certamen, se valoran proyectos que demuestran impacto real, pertinencia, capacidad de humanizar procesos sociosanitarios, originalidad y transferibilidad a otros contextos, criterios que este recurso cumple plenamente al atender necesidades que ninguna otra entidad cubre actualmente en la ciudad.
«Dignidad hasta el último aliento» representa un avance significativo en la humanización de los cuidados porque ofrece algo profundamente transformador: la certeza de que ninguna persona morirá sola y de que toda convalecencia merece un entorno seguro, acogedor y humano, independientemente de la situación social o económica del paciente. El proyecto integra trabajo interdisciplinar, acompañamiento emocional, cuidado básico de salud, intervención social y apoyo espiritual, consolidando un modelo integral que da respuesta a dimensiones físicas, psicológicas y relacionales del bienestar.
Además, su carácter innovador lo convierte en una experiencia transferible y replicable en otros centros y ciudades. No solo mejora la vida de las personas atendidas, sino que también reduce la presión sobre los recursos sanitarios, disminuye las complicaciones médicas derivadas de recuperaciones en la calle y contribuye a una atención más eficiente y ética.
En definitiva, este proyecto nace para restaurar un derecho básico: el derecho a una vida y una muerte acompañadas. Es una apuesta firme por la dignidad humana, por la justicia social y por un modelo de cuidados que no abandona a quienes ya han sido demasiadas veces abandonados. Y precisamente por eso, representa la esencia misma de lo que los Premios Humans buscan reconocer: iniciativas valientes que transforman la realidad con humanidad.
Es un enfoque centrado en la persona como ser único y digno cuyo eje es la singularidad de cada persona atendida. Esto implica, reconocer a cada usuario como persona digna, no como paciente pasivo, adaptar los cuidados a su historia, sus valores, sus miedos y sus deseos, asegurar privacidad, intimidad y libertad en la toma de decisiones. Es decir: humanizar tanto la convalecencia como el final de vida.
Este enfoque está en plena consonancia con las áreas temáticas que la Fundación Humans promueve para la participación, la dignidad y la atención centrada en la persona.
Este proyecto no solo pretende ofrecer cuidados dignos en el final de la vida y durante recuperaciones delicadas, sino crear un verdadero oasis humanizado, un espacio que recuerde a un hogar, rodeado de naturaleza, serenidad y acompañamiento.
El objetivo es que ninguna persona sin hogar enfrente sola la enfermedad o la muerte, y que quienes necesitan tiempo para sanar lo hagan en un lugar que respire humanidad, respeto y paz.
La ejecución comenzó con la habilitación de un número limitado de plazas dentro del Centro Santa María de la Paz, diseñadas para ofrecer:
Espacios tranquilos y accesibles.
Atención sociosanitaria básica.
Acompañamiento emocional y espiritual.
Privacidad y ambiente de respeto.
Se estableció un equipo interdisciplinar formado por profesionales de trabajo social,TCAE, servicio de cuidados paleativos domiciliarios del Centro de salud y SAER (servicio de atención espiritual y religiosa, asegurando así una atención integral que responde a las múltiples dimensiones del cuidado.
Cada persona derivada a nuestro centro pasa por un proceso de acogida estructurado:
Valoración sociosanitaria (historia clínica, situación social, nivel de dependencia).
Plan de atención individualizado que integra:
cuidados sanitarios básicos,
acompañamiento emocional,
apoyo en tramitación de documentación,
intervención social,
seguimiento espiritual si la persona lo desea.
Coordinación con hospitales y equipos sanitarios para asegurar la continuidad asistencial durante el proceso paliativo o convaleciente.
Este proceso garantiza que la atención se adapte a las necesidades, ritmos y preferencias de cada persona. Nuestro proyecto mas alla de la atención sanitaria y ofrecer un espacio donde reposar, se esfuerza en ofrecer: escucha activa y apoyo emocional, acompañamiento en momentos de crisis o miedo, facilitar despedidas significativas cuando la persona lo desea y presencia continuada en procesos de agonía para evitar soledad.
1. Despliegue inicial: puesta en marcha dentro del centro
La primera fase de despliegue consistió en habilitar, dentro del Centro Santa María de la Paz, un conjunto de plazas específicas destinadas a personas sin hogar en situación de final de vida o convalecencia médica.
Este despliegue inicial incluyó:
Adecuación de espacios interiores para ofrecer privacidad, calma y comodidad.
Formación del equipo interdisciplinar en cuidados paliativos básicos y acompañamiento final de vida.
Creación de protocolos de acogida, valoración y coordinación sociosanitaria.
Establecimiento de canales de derivación con hospitales, servicios de urgencias, equipos de enlace y entidades sociales.
Esta primera fase ( en la que nos encontramos) nos permite evaluar la pertinencia del recurso, afinar el modelo y comprobar el impacto inmediato en la calidad de vida de las personas atendidas.
Alivio del sufrimiento físico y emocional, gracias a cuidados básicos continuados y acompañamiento presencial.
Reducción del miedo y la ansiedad, especialmente en personas en fase avanzada de enfermedad.
Mejoras en el descanso, la alimentación, la higiene y el control de síntomas, imposibles de garantizar viviendo en la calle.
Mayor sensación de dignidad y reconocimiento humano, al sentirse valoradas, escuchadas y acompañadas.
En procesos de final de vida, estos resultados son especialmente relevantes, ya que permiten que la persona pueda afrontar esta etapa sin soledad, sin abandono y en un entorno de paz.
Ningún otro dispositivo de la ciudad ofrece esta combinación integral.
Innovación: cubrir un vacío estructural y proteger derechos fundamentales de personas invisibilizadas. Tradicionalmente, los recursos se dividen entre lo social (centros de acogida) y lo sanitario (hospitales). Este proyecto rompe esa lógica creando un modelo híbrido sociosanitario donde: el cuidado sanitario básico, la intervención social, el acompañamiento emocional, y la presencia humana continua, se integran dentro de un entorno residencial que funciona como hogar.
Este proyecto nos permite, desde Santa María de la Paz, vivir una integración real de dimensiones sanitarias, sociales, emocionales y espirituales. El proyecto evita una de las situaciones más dolorosas: morir solo y garantiza acompañamiento humano continuo, presencia, escucha y un proceso de despedida digno.
Presentar el proyecto en las redes y plataformas de atención a personas sin hogar.
Compartir el modelo con otras entidades de la Orden Hospitalaria y organizaciones afines.
Participar en encuentros de coordinación institucional para mostrar resultados y aprendizajes.
Elaborar informes breves o memorias que puedan ser distribuidos entre entidades públicas y privadas.
El proyecto tiene una fuerte dimensión humana y ética que merece ser conocida por la sociedad. Para ello se plantea:
Realizar charlas abiertas, encuentros comunitarios y visitas guiadas para mostrar el recurso.
Organizar espacios de sensibilización sobre la dignidad en el final de la vida en personas sin hogar.
El proyecto tiene un enorme potencial comunicativo por su humanidad y su impacto. La estrategia de difusión incluye:
Publicaciones periódicas en redes sociales del centro y de la Orden Hospitalaria.
Elaboración de vídeos testimoniales respetuosos que muestren el sentido del proyecto.
Colaboración con medios de comunicación, prensa local y especializada, para compartir experiencias y logros.
1. Aplicabilidad operativa inmediata
El proyecto cuenta con estructura técnica, recursos humanos y procedimientos ya activos, lo que garantiza que su contenido posee viabilidad operativa directa
2. Aplicabilidad metodológica del modelo de intervención
El contenido del proyecto se ajusta a parámetros técnicos de intervención sociosanitaria, lo que permite su aplicación sistemática. La claridad metodológica y la existencia de protocolos definidos hacen que su implementación sea estandarizable y reproducible.
3. Aplicabilidad en relación con el contexto sociosanitario
El contenido del proyecto responde de manera directa a un vacío estructural existente en Madrid: la inexistencia de recursos paliativos y de convalecencia para personas sin hogar.
4. Aplicabilidad en el marco de estándares de humanización
El contenido del proyecto es aplicable en términos de política sociosanitaria y se alinea con marcos de referencia como:
•Humanización de la asistencia.
•Atención centrada en la persona.
•Dignidad, autonomía y acompañamiento en final de vida.
•Reducción de la soledad no deseada.
5. Aplicabilidad escalable y transferible
El carácter modular del proyecto facilita una implementación escalable y replicable, manteniendo coherencia con el modelo base.
