Patoso nació de un elemento ya presente en la planta de pediatría: una pequeña biblioteca infantil con forma de pato que se había convertido espontáneamente en referente visual para niños/as y adolescentes ingresados/as. El equipo docente transformó este símbolo en mediador educativo y emocional, materializándolo en pequeños patos de goma que acompañan a los/as pacientes en salidas autorizadas fuera del hospital (paseos, visitas…) o en desplazamientos clínicos (pruebas diagnósticas, intervenciones en otros hospitales…).
Durante estas experiencias, los/las niños/as fotografían a Patoso en lugares significativos para ellos/as y elaboran, con apoyo del equipo del Aula, pequeños vídeos que narran «las aventuras de Patoso». Estas historias se comparten en las redes sociales del Aula Hospitalaria, preservando siempre la identidad de los menores mediante el uso del personaje como alter ego simbólico. Desde 2024, más de 30 pacientes y familias han participado generando 35 publicaciones (vídeos, collages, fotografías…) que reciben de media 12000 visualizaciones mensuales.
Patoso ha ampliado progresivamente su alcance: más allá de actividades de ocio, acompaña momentos complejos del itinerario asistencial, transformándolos en relatos comprensibles y compartibles. Profesionales sanitarios, voluntarios/as y hermanos/as también llevan a Patoso en sus viajes, configurando una narrativa colectiva que conecta el hospital con la sociedad.
Este proyecto materializa los principios del Área 1: participación corresponsable de todos los agentes (pacientes, familias, profesionales, voluntariado), atención centrada en la persona mediante expresión emocional indirecta, y continuidad asistencial a través del vínculo hospital-comunidad.
Su carácter innovador reside en tres elementos:
1) uso de un objeto cotidiano (pato de goma) como mediador simbólico que permite narrar vivencias complejas sin exponer al menor;
2) participación activa del paciente pediátrico en la construcción de su propia historia;
3) generación de narrativa digital comunitaria accesible y respetuosa con la privacidad.
Transferibilidad inmediata: requiere recursos mínimos (patos de goma, teléfono móvil) y es adaptable a cualquier Aula Hospitalaria, fomentando simultáneamente el bienestar profesional (implicación en proyecto significativo) y la calidad asistencial (mejora de la experiencia del paciente).
Las Aulas Hospitalarias tienen como objetivo garantizar la continuidad educativa durante el ingreso, pero también desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento emocional y social del alumnado hospitalizado. En Galicia, estas aulas atienden a alumnos/as con hospitalizaciones, con tramitación de protocolo de atención educativa hospitalaria en el caso de media y larga duración (a partir de 15 días), coordinando con sus centros de origen (Consellería de Educación, Universidade e Formación Profesional, 2018)
En este contexto, el equipo docente del Aula Hospitalaria del CHUS identificó la necesidad de generar iniciativas que permitieran mantener un vínculo activo con el mundo exterior y encontrar formas creativas de expresar la experiencia hospitalaria. La observación directa reveló que los niños necesitaban herramientas para narrar sus vivencias de manera segura, sin exponer su imagen personal.
La creación de “Pateando con Patoso” responde a esta necesidad concreta. A partir de un elemento simbólico ya presente en la planta de pediatría, una pequeña biblioteca infantil con forma de pato, se diseñó una iniciativa que transforma ese símbolo en herramienta de mediación educativa, emocional y comunitaria. Patoso permite a los niños narrar sus experiencias, compartirlas con otros y sentirse parte activa de una historia colectiva que conecta el hospital con el exterior.
Fase 1.Origen
La idea inicial surgió a propuesta de una paciente del Aula Hospitalaria, que planteó la posibilidad de que la mascota del aula pudiera “salir” del hospital y contar historias desde otros lugares. Esta propuesta fue recogida y constituyó el punto de partida para el desarrollo del proyecto.
Fase 2. Presentación de Patoso
La iniciativa se materializó por primera vez mediante una publicación en las redes sociales del Aula Hospitalaria que incluía un poema introduciendo al personaje y narrando de forma simbólica su llegada al Aula.
Fase 3. Incorporación de los patos de goma como recurso educativo
A partir de este momento se emplearon pequeños patos de goma como recurso tangible que los/las alumnos/as podían llevar consigo en salidas o experiencias fuera del hospital fotografiándolos en lugares significativos para ellos/as. Cada experiencia se registra en el pasaporte propio de Patoso y en muchas de estas salidas el personaje se “disfraza” acorde a la situación o momento del año.
Fase 4. Desarrollo del producto
A partir de estas primeras experiencias, los niños, con apoyo del equipo docente y voluntarios/as, comenzaron a elaborar vídeos cortos narrando «las aventuras de Patoso» en distintos lugares y situaciones (Nueva York, Singapur, intervención quirúrgica en Madrid, concursos académicos, actuaciones musicales…), siempre desde la perspectiva de los/las propios/as pacientes.
Fase 5. Narrativa colectiva (difusión)
Las historias generadas se comparten en las redes sociales del Aula Hospitalaria, configurando un relato vivo y colectivo conectando hospital y comunidad. Actualmente suman más de 35 publicaciones.
Así creció orgánicamente Patoso, adaptándose a los ritmos del hospital y respondiendo a las necesidades reales de pacientes y familias.
1. Participación activa del paciente pediátrico
Los niños/as y adolescentes dejan de ser receptores pasivos para convertirse en protagonistas y coautores de las historias de Patoso. Ellos deciden dónde fotografiarlo, qué aventura contar y cómo editar su vídeo, ejerciendo participación corresponsable en su proceso asistencial.
2. Expresión emocional indirecta y segura
El pato de goma funciona como alter ego simbólico, permitiendo expresar vivencias complejas sin exponer su imagen ni vulnerar su intimidad. Esta mediación narrativa, inspirada en prácticas terapéuticas, transforma ansiedad en creatividad compartida.
3. Conexión hospital-comunidad
Patoso actúa como hilo conductor que une el mundo hospitalario con la vida cotidiana del/de la niño/a, involucrando activamente a las familias en la construcción de las historias. Juntos documentan las aventuras fuera del hospital, manteniendo la continuidad emocional del/de la paciente al conseguir que experiencias aparentemente desconectadas formen parte de una misma historia personal protagonizada por el/la paciente.
Patoso se integra naturalmente en el itinerario asistencial de niños y adolescentes del Aula Hospitalaria. Cuando reciben autorización para salidas temporales, desplazamientos clínicos o los/las pacientes de hospital de día lo solicitan pueden llevar consigo un pato de goma del Aula. Este gesto sencillo inicia un proceso creativo compartido entre paciente, familia y equipo docente.
La documentación es flexible y personalizada: los niños capturan a Patoso en momentos significativos mediante fotografías, vídeos cortos o secuencias que reflejan su experiencia. Esta práctica abarca tanto salidas de ocio como momentos clínicos complejos, donde Patoso proporciona continuidad emocional frente a la incertidumbre de nuevos entornos hospitalarios.
De regreso al Aula, con el apoyo del equipo docente construyen un relato audiovisual que narra las aventuras “vividas» por Patoso: vídeos cortos, collages digitales… Estos relatos se comparten en las redes sociales del Aula Hospitalaria, utilizando exclusivamente al personaje como mediador narrativo. Así se preserva completamente la identidad de los menores mientras se genera una narrativa colectiva que conecta experiencias individuales con la comunidad hospitalaria.
La versatilidad es clave: cada historia responde a la vivencia única del niño/a y su familia, adaptándose a los ritmos del hospital sin protocolos rígidos ni límites de producción.
Además de los propios pacientes, profesionales sanitarios, voluntariado y personas vinculadas al hospital han participado llevando a Patoso a distintos lugares contribuyendo a ampliar el relato colectivo.
Esto ha permitido crear una red que conecta el hospital con distintos territorios, culturas y experiencias, reforzando la corresponsabilidad entre todos los agentes implicados.
– Participación activa de menores hospitalizados/as en la creación de relatos visuales, pasando de receptores pasivos a protagonistas creativos.
– Refuerzo del vínculo entre hospital y mundo exterior a través de las salidas documentadas por Patoso.
– Generación de narrativa comunitaria compartida que involucra a pacientes, familias, profesionales sanitarios y voluntariado.
– Implicación efectiva de múltiples agentes: familias en la documentación, docentes en la edición, profesionales sanitarios como colaboradores espontáneos.
– Difusión respetuosa de la realidad del Aula Hospitalaria en redes sociales, preservando siempre la privacidad de los menores.
– Acompañamiento cualitativo en momentos clave del itinerario asistencial: Patoso transforma experiencias médicas complejas (pruebas diagnósticas, intervenciones…) en relatos comprensibles y compartibles que otros niños reconocen como propios.
– Número de niños/as participantes en experiencias de Patoso;
– Cantidad y diversidad de relatos generados (vídeos, collages, fotos…).
– Diversidad de lugares y contextos documentados en las experiencias;
– Participación de profesionales, voluntariado y comunidad hospitalaria.
La revisión ha permitido ajustes continuos: ampliar el banco de patos ante alta demanda, diversificar formatos (collages cuando vídeos no son posibles), incorporar Patoso a eventos hospitalarios (Navidad como elfo) y sistematizar el uso de su pasaporte y sus disfraces como elementos clave de motivación. Estos recursos permiten visualizar de forma muy concreta el itinerario asistencial y facilitan que los/las menores reelaboren su propia historia a través de la trayectoria viajera y cambiante del personaje.
Su continuidad está garantizada por su bajo coste, alta aceptación y capacidad de autorrenovación: cada nueva historia amplía automáticamente el universo narrativo de Patoso, atrayendo nuevos/as participantes.
A diferencia de intervenciones terapéuticas tradicionales, Patoso no llega de fuera: emerge del entorno cotidiano del niño y se activa cuando ellos proponen que «salga del hospital». Esta participación desde el origen garantiza autenticidad y aceptación inmediata.
En el proyecto se distinguen varios elementos innovadores:
•participación activa del paciente pediátrico en la construcción de las historias;
•uso de un personaje como mediador emocional que facilita la expresión de experiencias complejas;
•creación de un relato colectivo que conecta a pacientes, profesionales sanitarios, familias y voluntariado;
•comunicación pública respetuosa con la privacidad de los menores;
•conexión entre la experiencia hospitalaria y el mundo exterior,
Además, el proyecto se basa en una lógica de innovación frugal ya que, con recursos muy simples, un objeto cotidiano, la creatividad del alumnado y el acompañamiento del equipo docente, se genera un impacto significativo en la experiencia emocional y social de los/las pacientes hospitalizados/as. Esta combinación convierte a Patoso en un recurso pedagógico y relacional que favorece la expresión, la participación y la construcción de comunidad dentro y fuera del hospital.
Así la estrategia de divulgación es doble:
– Inspirar participación: cada nuevo relato invita a pacientes, familias y profesionales a contribuir con sus propias historias de Patoso.
– Visibilizar la realidad del Aula Hospitalaria como espacio de innovación pedagógica y humanización.
La metodología es universal:
– Identificar elemento simbólico ya aceptado por niños.
– Proponer que «salga» del hospital.
– Documentar creativamente las experiencias.
– Compartir anónimamente.
– Y cualquier otra actuación que se pueda idear.
La simplicidad del recurso y la flexibilidad del modelo permiten su reproducción en casi cualquier contexto sanitario y educativo.
