El proyecto responde a una necesidad prioritaria de la formación en ciencias de la salud: preparar profesionales técnicamente excelentes y, al mismo tiempo, capaces de comunicarse con sensibilidad, deliberar éticamente, respetar la autonomía y la dignidad del paciente, trabajar con otros profesionales y sostener una relación terapéutica de calidad. Para ello, el itinerario se articula en torno a ocho ejes competenciales que configuran el ADN del estudiante: comunicación humanizada, profesionalismo ético, empatía y relación terapéutica, justicia y responsabilidad social, autonomía y dignidad del paciente, compromiso profesional centrado en el paciente, resiliencia y ética del cuidado, y trabajo en equipo e institucional.
Su desarrollo combina metodologías activas y experiencias longitudinales de alto valor formativo: seminarios y actividades de humanidades y valores profesionales, mentoría entre estudiantes, participación de pacientes y familiares como agentes formativos, simulación centrada en comunicación clínica y bioética, reflexión crítica sobre los riesgos de deshumanización en la asistencia, aprendizaje en contextos de vulnerabilidad y diversidad, educación para la salud en colectivos vulnerables y abordaje de situaciones de especial complejidad humana, como el final de vida y los cuidados paliativos.
La participación en el itinerario permite obtener una insignia digital en ética, empatía y humanización de la asistencia sanitaria, que acredita formalmente una competencia diferencial del egresado. Además, el proyecto se refuerza con una microcredencial interprofesional de 2 ECTS, en formato curso de verano, orientada a profundizar en los valores y competencias trabajados durante el grado.
Más allá de su dimensión docente, la iniciativa constituye un sello de identidad de facultad y una estrategia de transformación cultural de la formación sanitaria. Su implantación está consolidada en los grados de Medicina y Enfermería, y cuenta con planificación de extensión en el curso 2026/2027 a Terapia Ocupacional, Logopedia y Fisioterapia, lo que refuerza su escalabilidad, transferibilidad y capacidad de impacto. El proyecto ofrece así un modelo innovador, viable y replicable para formar profesionales que integren excelencia técnica y compromiso humanista en beneficio de pacientes, familias, profesionales e instituciones sanitarias.
Sin embargo, estas dimensiones han sido abordadas con frecuencia de forma fragmentada en los planes de estudio, mediante contenidos dispersos o experiencias puntuales que dificultan su integración real en la identidad profesional del estudiante. Esta situación genera una brecha entre la importancia que la humanización tiene en el discurso sanitario y el lugar que ocupa, de forma efectiva, en los procesos formativos.
Desde la perspectiva de la educación en las ciencias de la salud, la humanización no puede entenderse como un complemento, sino como una competencia troncal del profesional sanitario. Su aprendizaje requiere continuidad, intencionalidad pedagógica y oportunidades reales para la reflexión, la práctica y la integración progresiva de valores, actitudes y comportamientos profesionales. La etapa de grado es, por tanto, un momento clave para consolidar esta dimensión como parte del perfil de egreso.
En este contexto, la Facultad de Medicina, Salud y Deportes de la Universidad Europea identifica la necesidad de articular una respuesta institucional que permita incorporar de forma estructurada la ética, la empatía y la humanización a lo largo de la formación universitaria. El proyecto responde precisamente a esa necesidad, al ofrecer un marco común y longitudinal que orienta el desarrollo del estudiante hacia un ejercicio profesional comprometido con la dignidad de la persona, la calidad de la relación asistencial y la responsabilidad inherente al cuidado.
Su valor radica en situar estas competencias en el núcleo de la experiencia formativa y en convertirlas en un elemento reconocible del sello de identidad de la facultad. De este modo, la iniciativa contribuye a alinear la formación de grado con las necesidades actuales del ámbito sanitario y con la responsabilidad de las universidades de formar profesionales no solo competentes técnicamente, sino también ética y humanamente preparados.
La planificación combina tres niveles de despliegue. En primer lugar, un nivel curricular y transversal, integrado en actividades académicas distribuidas a lo largo del grado y adaptadas al momento formativo del estudiante. En segundo lugar, un nivel de reconocimiento, vinculado a la obtención de una insignia digital en ética, empatía y humanización de la asistencia sanitaria, una vez completado el itinerario previsto. En tercer lugar, un nivel de profundización, a través de una microcredencial interprofesional de 2 ECTS en formato curso de verano, orientada a consolidar los aprendizajes y favorecer la reflexión compartida entre estudiantes de distintas titulaciones.
Desde el punto de vista cronológico, el proyecto presenta en la actualidad una implantación consolidada en los grados de Medicina y Enfermería, donde el itinerario se desarrolla de forma completa a lo largo de la trayectoria formativa del estudiante. Paralelamente, se ha definido una planificación de extensión para el curso 2026/2027 a los grados de Terapia Ocupacional, Logopedia y Fisioterapia, manteniendo el mismo marco competencial común y adaptando las actividades a las características de cada titulación.
Esta planificación permite asegurar coherencia pedagógica, viabilidad organizativa y escalabilidad institucional. El detalle del recorrido formativo por cursos y de los hitos de reconocimiento asociados al itinerario se aporta en el anexo, mediante esquemas visuales específicos de implantación.
Es un enfoque competencial porque orienta el aprendizaje al desarrollo progresivo de desempeños profesionales observables vinculados a los ocho ejes del itinerario. De este modo, la ética, la empatía y la humanización se traducen en comportamientos profesionales concretos y no únicamente en contenidos teóricos o declaraciones de valor.
Es longitudinal porque acompaña al estudiante a lo largo de su formación de grado, favoreciendo la construcción gradual de su identidad profesional. Esta continuidad permite que la adquisición de valores, actitudes y habilidades relacionales se consolide de manera coherente y sostenida en el tiempo.
Es experiencial porque prioriza metodologías activas que conectan la reflexión con la práctica: encuentro con pacientes y familias, mentoría entre estudiantes, simulación, análisis de situaciones complejas y espacios de deliberación. Desde la educación médica, este planteamiento resulta especialmente relevante para favorecer transferencia, aprendizaje significativo y desarrollo moral profesional.
Asimismo, el proyecto incorpora un enfoque interprofesional e institucional, al compartir un mismo marco competencial en distintas titulaciones de la facultad. Esto refuerza una cultura común de cuidado, colaboración y responsabilidad compartida, alineada con los retos actuales de los entornos sanitarios.
El desarrollo del itinerario se ha apoyado en una combinación de formatos complementarios: actividades académicas integradas en asignaturas, experiencias específicas de sensibilización y reflexión, participación de pacientes y familiares, mentoría entre estudiantes, simulación clínica y acciones de profundización. Esta ejecución ha favorecido que la humanización se trabaje en contextos diversos y con distintos niveles de complejidad, desde el análisis de valores profesionales hasta la toma de decisiones en situaciones clínicas y relacionales complejas.
Un aspecto especialmente relevante ha sido la movilización de distintos agentes formativos. El proyecto no descansa exclusivamente en el profesorado, sino que incorpora la contribución de pacientes, familiares y estudiantes mentores, ampliando así las fuentes de aprendizaje y acercando al alumnado a experiencias auténticas vinculadas al cuidado, la vulnerabilidad y la relación asistencial.
La ejecución se completa con un sistema de reconocimiento del recorrido realizado por el estudiante, mediante insignia digital, y con una vía adicional de profundización a través de la microcredencial interprofesional. De este modo, el proyecto ha pasado del diseño a una implantación real, visible y sostenida, incorporada a la experiencia formativa de la facultad.
Curso 2024/2025. Se definieron los ocho ejes competenciales que articulan el itinerario y se diseñó el recorrido formativo en los grados de Medicina y Enfermería, identificando actividades curriculares y extracurriculares alineadas con dichos ejes. En esta fase se puso en marcha, además, la experiencia piloto del curso de verano en ética, empatía y humanización de la asistencia sanitaria, concebida como espacio de profundización interprofesional y como primer banco de prueba del modelo.
Curso 2025/2026. Se consolidó el proyecto mediante la creación de las insignias digitales acreditativas y la implementación completa de las actividades del plan formativo en Medicina y Enfermería. Paralelamente, se definieron y planificaron las actividades correspondientes a los grados de Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Logopedia, y se llevará a cabo el curso de verano en ética, empatía y humanización como microcredencial interprofesional de 2 ECTS.
Curso 2026/2027. Está prevista la implantación completa del modelo en todos los grados de salud de la facultad, incorporando en cada titulación el recorrido formativo, el sistema de reconocimiento mediante insignia digital y el curso de verano como espacio común de profundización y convivencia académica.
Los resultados de satisfacción muestran una valoración muy positiva de la experiencia formativa. El curso obtuvo una valoración global de 4,67/5. La recomendación a otros compañeros alcanzó 5/5, al igual que la relevancia de los temas tratados para la futura práctica profesional y la calidad del profesorado y los ponentes. La efectividad de las dinámicas activas —casos, talleres y debates— fue valorada con 4,78/5, mientras que la duración de las sesiones obtuvo 4,22/5, identificándose este último aspecto como principal oportunidad de mejora.
Las respuestas abiertas refuerzan el valor formativo del curso. El alumnado destacó aprendizajes directamente vinculados con la relación asistencial y la bioética aplicada: la necesidad de ayudar al paciente a tomar decisiones acordes con sus valores, la importancia de conocer su contexto para construir una relación de confianza, el compromiso con una comunicación empática y profesional, una mayor conciencia sobre la confidencialidad y una comprensión más profunda de la experiencia del paciente al interactuar con distintos profesionales. También se valoró especialmente el contacto con pacientes reales, los testimonios de profesionales y el carácter interprofesional de la experiencia, subrayando que la actuación multidisciplinar es una base esencial de una atención sanitaria humanizada.
Este sistema de seguimiento se ha reforzado en el curso 2025/2026 mediante la trazabilidad asociada a la insignia digital, que permite verificar el cumplimiento de los hitos previstos y dotar de consistencia al reconocimiento final. La información recogida facilita la revisión periódica del itinerario, la identificación de fortalezas metodológicas y la introducción de ajustes en aquellas actividades que lo requieran.
Como siguiente nivel de evaluación, el proyecto prevé avanzar desde indicadores de participación y satisfacción hacia indicadores de desempeño competencial, a través de la competencia ético-profesional en las evaluaciones ECOE en las distintas titulaciones que participan. Esta evolución permitirá valorar con mayor robustez la transferencia del aprendizaje al desempeño clínico simulado y reforzar la evidencia del impacto formativo del plan.
Su valor diferencial se apoya en cuatro elementos: un itinerario longitudinal a lo largo de toda la carrera, un marco común de ocho ejes competenciales, el uso de metodologías experienciales con participación de pacientes y estudiantes, y un sistema de reconocimiento formal mediante insignia digital y microcredencial.
Esta combinación convierte competencias habitualmente implícitas en un aprendizaje estructurado, visible y acreditable, y refuerza su potencial como modelo institucional transferible a otras titulaciones y contextos formativos.
A nivel externo, el proyecto es susceptible de difundirse en jornadas, congresos y foros de innovación docente, educación médica y humanización sanitaria, así como a través de publicaciones y espacios institucionales de transferencia de buenas prácticas.
Su claridad conceptual, su estructura competencial y su formato acreditable facilitan su comunicación como una experiencia sólida, replicable y de alto valor para otras instituciones formativas.
Su implantación en Medicina y Enfermería, junto con la planificación de extensión a Fisioterapia, Terapia Ocupacional y Logopedia, demuestra su viabilidad como modelo de facultad. Al mismo tiempo, su carácter longitudinal, acreditable y transferible facilita su adaptación a otras instituciones interesadas en reforzar la humanización como eje estructural de la formación sanitaria.
