conjuntamente con el tratamiento farmacológico y psicoterapéutico, contribuyendo de esta manera al bienestar de las personas con problemas de salud mental. Una de estas intervenciones es el “huerto terapéutico”, que ha sido incorporado de forma progresiva en diferentes dispositivos asistenciales.
El huerto o horticultura terapéutica es entendida como la utilización de actividades relacionadas con el cultivo de plantas para promover el bienestar emocional y funcional, favoreciendo la estructuración del tiempo, la socialización y la adquisición de hábitos saludables. En esa línea, el papel de la enfermera especialista en salud mental en esta intervención se encuadra dentro del modelo de los cuidados integrales centrados en la persona y en la promoción de la autonomía.
funcional inicial, a través de tratamientos farmacológicos, intervenciones psicoterapéuticas y cuidados de
enfermería especializados [1,12,13]. Sin embargo, el carácter cerrado del entorno hospitalario, la vivencia
de crisis y la pérdida temporal de la propia autonomía pueden llegar a generar en los pacientes un
aumento de los niveles de ansiedad, desorientación, apatía, frustración y la sensación de desconexión
respecto al entorno habitual de estos [2,9]. En este contexto, resulta especialmente relevante la
incorporación de intervenciones terapéuticas complementarias con el fin de favorecer la regulación
emocional, la activación conductual y la recuperación del sentido de control personal.
Las terapias basadas en la naturaleza han demostrado tener efectos significativamente positivos en la
disminución del estrés y la mejora del bienestar psicológico [4,5,6,7]. Una de ellas es la horticultura
terapéutica, que destaca como una intervención estructurada que utiliza aquellas actividades vinculadas
al cultivo y cuidado de las pantas, con fines no solo terapéuticos, sino también rehabilitadores y
psicosociales [6,8,15].
El huerto terapéutico representa un recurso que permite integrar la realización de actividades con sentido,
el contacto con la naturaleza y la participación activa del paciente dentro de un entorno estructurado
[4,5,8]. Aunque su implementación, hasta ahora, ha estado más vinculada a los programas de rehabilitación psicosocial y hospitales de día, su aplicación en unidades de hospitalización breve está surgiendo como una herramienta útil para mejorar la experiencia hospitalaria mientras dure el ingreso y para favorecer la estabilización emocional de los pacientes [6,7,10].
Basándonos en la evidencia científica, esta señala que el contacto con los entornos verdes contribuye a reducir la activación fisiológica vinculada al estrés, mejorar el estado de ánimo y favorecer la atención plena [1,2,7,8]. Estas propiedades resultan especialmente relevantes en las unidades de agudos, en las cuales los pacientes pueden presentar episodios de agitación psicomotriz, síntomas ansioso-depresivos, o desorganización conductual [9,14].
Desde el modelo de cuidados enfermeros, la enfermera especialista en salud mental desempeña un papel fundamental en la implementación de las intervenciones terapéuticas que vayan orientadas a la recuperación integral del paciente [12,13]. La incorporación de un huerto terapéutico en la UHB permite ampliar las estrategias de cuidado, promoviendo la participación en el proceso de mejora, humanización del entorno asistencial y recuperación del sentido de autoeficacia [12,13,18]. Por lo que, este enfoque, se ajusta a los principios de la atención centrada en la persona, la recuperación y la humanización de la asistencia sanitaria, promovidos por los organismos internacionales y por las estrategias de salud mental del sistema sanitario español [1,3,16].
garantizando la seguridad de las personas ingresadas y la adecuada organización de los recursos.
En una fase inicial de planificación, el equipo de enfermería especialista de salud mental, en coordinación con el equipo multidisciplinar de la Unidad, realizará la valoración del espacio exterior disponible para la instalación del huerto terapéutico. Durante esta fase, se seleccionará la ubicación más adecuada dentro del área exterior habilitada, garantizando la accesibilidad, la visibilidad desde la Unidad y la seguridad de los pacientes. Posteriormente, se llevará a cabo la fase de preparación del espacio y adquisición de material necesario, que incluye la instalación de un bancal elevado de madera, maceteros, bandejas de
semilleros, la compra de sustrato, compost, semillas de ciclo corto y plantas aromáticas. Asimismo, se dispondrá del material básico de jardinería necesario para el desarrollo de la actividad (palas pequeñas, rastrillo, regadera, pulverizador, guantes y etiquetas identificativas para las plantas).
En la fase de puesta en marcha, se iniciarán las primeras sesiones de horticultura terapéutica con la
participación voluntaria de los pacientes previamente valorados por el equipo terapéutico. Durante estas
sesiones se realizarán tareas sencillas como la preparación del sustrato, la plantación de semillas o
plantones, el riego inicial y la organización del espacio del huerto.
La fase de desarrollo del proyecto consistirá en la realización de sesiones periódicas de mantenimiento y
cuidado del huerto, en las que se incluirán actividades como riego, eliminación de hojas secas, observación
del crecimiento de las plantas y cosecha de los cultivos.
Finalmente, se realizará una fase de evaluación y seguimiento, en la que se recogerán los resultados
observados durante la implementación del proyecto y se analizará su impacto en el bienestar emocional, la participación ocupacional y la experiencia hospitalaria de los pacientes.
Cronograma orientativo del proyecto:
Mes 1
· Planificación del proyecto.
· Valoración del espacio disponible.
· Coordinación del equipo multidisciplinar.
· Adquisición del material necesario.
Mes 2
· Instalación del bancal elevado y maceteros.
· Preparación del sustrato y organización del espacio.
· Inicio de las primeras sesiones de plantación.
Meses 3–6
· Desarrollo regular de las actividades hortícolas.
· Mantenimiento del huerto.
· Registro de participación y evolución del proyecto.
Mes 6
· Evaluación inicial del proyecto.
· Análisis de resultados y posibles mejoras.
La implementación de un huerto terapéutico permite introducir una actividad ocupacional significativa dentro de un entorno hospitalario cerrado, ofreciendo a los pacientes la oportunidad de participar en tareas relacionadas con el cuidado de la naturaleza y el cultivo de plantas.
Este enfoque terapéutico combina elementos de horticultura terapéutica, estimulación sensorial y actividad ocupacional, contribuyendo a mejorar la regulación emocional, reducir la ansiedad y fomentar la participación social dentro de la unidad.
Además, el proyecto promueve un modelo de cuidados en el que la enfermería especialista en salud mental desempeña un papel central en la planificación, supervisión y evaluación de la intervención, integrándola dentro del plan de cuidados individualizado de cada paciente.
Las sesiones se realizarán con una frecuencia aproximada de una o dos veces por semana, con una duración estimada de 30 a 45 minutos, dependiendo de las necesidades asistenciales de la unidad y de la situación clínica de los pacientes.
Durante las sesiones se realizarán diferentes actividades relacionadas con el cultivo y cuidado de las plantas, entre las que se incluyen:
· Preparación del sustrato en el bancal elevado y maceteros.
· Siembra de semillas de ciclo corto (como lechugas o espinacas).
· Plantación de plantones de hortalizas (tomates, pimientos o acelgas).
· Cultivo de plantas aromáticas (menta, albahaca, romero, tomillo, lavanda o hierbabuena).
· Riego periódico de las plantas.
· Observación del crecimiento de los cultivos.
· Mantenimiento básico del huerto.
Las actividades se realizarán siempre bajo supervisión del personal sanitario, utilizando herramientas
manuales de pequeño tamaño y garantizando en todo momento la seguridad de los participantes.
actividades hortícolas de forma accesible y segura.
La participación de los pacientes será voluntaria y estará sujeta a la valoración previa del equipo terapéutico. Se priorizará la participación de aquellos pacientes que presenten un estado clínico estable y
que puedan participar en actividades grupales supervisadas.
Cada sesión contará con un máximo de 4 a 6 pacientes, lo que permitirá garantizar una adecuada supervisión por parte del personal sanitario y favorecer un entorno terapéutico tranquilo y seguro.
El material de jardinería será entregado al inicio de la actividad y recogido al finalizar la sesión, siendo
almacenado posteriormente en un armario cerrado ubicado en la unidad.
diversos beneficios terapéuticos en los pacientes participantes.
Entre los principales resultados esperados se incluyen:
· Reducción de los niveles de ansiedad y estrés durante el ingreso hospitalario.
· Mejora del estado de ánimo y del bienestar emocional.
· Disminución de la apatía y aumento de la activación conductual.
· Fomento de la participación en actividades terapéuticas.
· Mejora de la interacción social entre los pacientes.
· Incremento de la percepción de logro y autoestima.
Asimismo, el proyecto puede contribuir a mejorar el clima terapéutico de la unidad, favorecer la relación
terapéutica entre profesionales y pacientes y promover un entorno hospitalario más humanizado.
El personal de enfermería especialista en salud mental registrará en un cuaderno de seguimiento:
• Las actividades realizadas en cada sesión.
• El número de personas participantes.
• La evolución de las plantas y del huerto.
Para valorar los efectos terapéuticos de manera objetiva, se aplicarán escalas estandarizadas cuando sea
clínicamente apropiado:
• HoNOS (Health of the Nation Outcome Scales): evalúa síntomas emocionales, conducta,
funcionamiento social y estado general del paciente.
• STAI-Estado: mide los niveles de ansiedad antes y después de cada sesión, permitiendo analizar la
regulación emocional durante el ingreso.
Indicadores de impacto
1. Participación terapéutica de pacientes: porcentaje de pacientes que participan voluntariamente
y frecuencia de asistencia.
2. Reducción de ansiedad: cambios de STAI-Estado pre y post sesión.
3. Mejora del clima terapéutico: número de conductas disruptivas, observación clínica del ánimo y
percepción del personal sobre interacción social y convivencia.
La revisión periódica del poyecto, permitirá para ajustar la organización de las sesiones, la asignación de
material y la participación de las personas ingresadas, asegurando que la intervención se adapte
continuamente a las necesidades de la Unidad y maximice de sus beneficios terapéuticos.
por ingresos de corta duración, elevada carga clínica y limitadas oportunidades para el desarrollo de actividades ocupacionales significativas.
Tradicionalmente, las intervenciones de horticultura terapéutica se han desarrollado en contextos de rehabilitación psicosocial, hospitales de día o recursos comunitarios. Sin embargo, su implementación en
unidades de hospitalización breve representa una adaptación innovadora de estas terapias al contexto de
los cuidados intensivos en salud mental, permitiendo introducir estímulos terapéuticos positivos en un
entorno hospitalario habitualmente estructurado y cerrado.
El proyecto integra principios de humanización de la asistencia sanitaria, terapias basadas en la naturaleza
y cuidados enfermeros especializados en salud mental, configurando una intervención terapéutica sencilla, segura y fácilmente adaptable a las características clínicas de los pacientes ingresados.
El huerto terapéutico se plantea como una herramienta que promueve el bienestar emocional, transforma el entorno hospitalario en un espacio más participativo y significativo, y favorece la interacción social, el sentido de utilidad y la conexión con el entorno natural.
Así mismo, el proyecto tiene un impacto social relevante, contribuyendo a avanzar hacia un modelo de atención más humanizado y centrado en la persona. Permite que los pacientes participen activamente en actividades significativas, fortalece su interacción social y ayuda a reducir el estigma asociado a los trastornos mentales, poniendo en valor la autonomía y las capacidades de pas personas ingresadas.
Además fomenta valores de sostenibilidad, cuidado de medio ambiente y hábitos de vida saludables.
Otra dimensión innovadora del proyecto es el papel activo de la enfermería especialista en salud mental
en el diseño, implementación y evaluación de la intervención, integrando el huerto terapéutico dentro del
plan de cuidados y utilizándolo como herramienta de observación clínica, intervención terapéutica y fortalecimiento del vínculo terapéutico.
través de diferentes canales de divulgación científica y profesional.
Entre ellos se incluyen:
· Presentación del proyecto en jornadas y congresos de salud mental y enfermería.
· Publicación de comunicaciones científicas en revistas especializadas.
· Difusión de la experiencia dentro de la red hospitalaria y en programas de humanización de la asistencia
sanitaria.
Esta estrategia permitirá compartir la experiencia con otros profesionales sanitarios y favorecer la
implementación de iniciativas similares en otros centros.
utiliza materiales sencillos y fácilmente accesibles.
Su implementación no necesita modificaciones estructurales complejas, pudiendo adaptarse a diferentes
espacios exteriores disponibles en las unidades de hospitalización.
La simplicidad del modelo de intervención, junto con la supervisión por parte del personal de enfermería,
facilita su replicabilidad en otras unidades de hospitalización breve, hospitales de día o dispositivos de
rehabilitación psicosocial, contribuyendo a promover entornos terapéuticos más humanizados en los
servicios de salud mental.
