Escuela de pacientes para personas con enfermedad renal crónica avanzada

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Marta Parella Lázaro, Eva Barbero Narbona, Silvia Collado Nieto, Isabel Galcerán Herrera, Guillermo Romero Úbeda, , , , ,
Resumen ejecutivo
El proyecto «Escuela de Pacientes para personas con Enfermedad Renal Crónica Avanzada (ERCA)» nace como una respuesta estratégica y más cercana a la necesidad de mejorar el manejo integral de los pacientes en estadios 4 y 5 de la enfermedad. Reactivado en abril de 2024, el programa propone un modelo de educación grupal participativa que va más allá del enfoque clínico tradicional, colocando al paciente y a su familia en el centro del proceso asistencial.
El objetivo principal es empoderar al paciente: darle los conocimientos y herramientas necesarios para controlar su salud cardiovascular, manejar la progresión renal y mejorar su calidad de vida. Para ello, se ha diseñado una metodología dinámica basada en sesiones mensuales de 90 minutos, impartidas por un equipo multidisciplinar formado por enfermería especializada, nefrología, psicología y supervisión clínica.
Un elemento diferencial y especialmente valioso es la incorporación de “pacientes mentores”, que comparten su experiencia personal con tratamientos sustitutivos y ayudan a reducir la incertidumbre y el impacto emocional que suele acompañar al diagnóstico.
Los resultados obtenidos durante el primer año de implementación respaldan el éxito de la iniciativa. Con una muestra de 32 pacientes evaluados mediante cuestionarios antes y después de las sesiones, el 78% manifestó una mejora significativa en la comprensión de su patología. Además, el programa ha demostrado ser una herramienta eficaz para detectar necesidades emocionales, permitiendo derivar directamente al servicio de psicología a un 25% de los asistentes.
A pesar de los buenos resultados en adherencia y motivación (el 94% afirma sentirse impulsado a hacer cambios positivos), el proyecto también identifica áreas de mejora para 2025, como reforzar la actividad física y crear una plataforma digital de recursos. En definitiva, la Escuela de Pacientes se consolida como un espacio de salud clave para acompañar la transición hacia las terapias sustitutivas, combinando rigor científico con apoyo entre pacientes.
JUSTIFICACIÓN
La Enfermedad Renal Crónica Avanzada sitúa al paciente en una situación de gran vulnerabilidad, en la que las decisiones sobre su tratamiento futuro se vuelven inminentes.
Estas sesiones tienen como objetivo empoderar a los pacientes para que puedan controlar mejor su salud cardiovascular y manejar su enfermedad renal, con el fin de mejorar su calidad de vida y frenar, en la medida de lo posible, la progresión de la enfermedad.
A partir de la necesidad de empoderar a los pacientes del servicio de ERCA de nuestro centro, creamos la escuela de pacientes. En ella, este equipo multidisciplinar ha llevado a cabo una serie de sesiones en las que se comparten conocimientos sobre la enfermedad renal crónica avanzada, la prevención de su progresión, las terapias sustitutivas y la experiencia de pacientes mentores.
La escuela surge de la necesidad de transformar el modelo de atención informativa en uno de formación más activa, donde el paciente deje de ser un receptor pasivo y pase a tener un papel protagonista en el cuidado de su salud cardiovascular y renal.
PLANIFICACIÓN Y/ O CRONOGRAMA
El programa se organiza para garantizar su continuidad y sostenibilidad en el tiempo. En la primera fase, desde la consulta de ERCA se identifican los pacientes que pueden participar en la escuela. Una vez seleccionados, se les cita y asisten a la sesión formativa una sola vez.
Las sesiones se hacen una vez al mes y duran alrededor de 1 hora y 30 minutos. Cada grupo tiene un máximo de 10 personas, lo que facilita la interacción, la participación activa y resolver dudas. Cada nueva sesión se organiza para pacientes nuevos derivados desde la consulta, así se va formando poco a poco a más pacientes a lo largo del año.
ENFOQUE
El proyecto sigue una metodología de educación grupal multidisciplinar, con la intervención coordinada de enfermeros docentes, referentes de ERCA (enfermera y nefróloga), psicólogos y mentores. Gracias a los mentores, se logra un aprendizaje entre iguales: son pacientes con experiencia en terapias renales sustitutivas, seleccionados y formados para ayudar a otros a alcanzar sus metas y a afrontar la situación de manera positiva. Además, comparten experiencias personales que ayudan a los pacientes a sentirse más comprendidos y conectados.
DESARROLLO Y EJECUCIÓN
Durante la educación grupal, comenzamos con un cuestionario tipo test antes de la sesión para ver los conocimientos previos de los pacientes. Después hacemos una presentación en diapositivas donde resumimos qué es la enfermedad renal, las funciones del riñón, los síntomas de la ERCA, cómo prevenir su progresión y las terapias renales sustitutivas.
Luego es el turno de los mentores, que comparten su experiencia con las distintas terapias renales y cómo las afrontaron. Finalmente, se hace otro cuestionario para valorar la mejora en el conocimiento sobre la enfermedad, el impacto percibido en la vida diaria, los hábitos de salud y la utilidad del contenido.
Con los resultados de los cuestionarios se evalúa la eficacia de las sesiones, el nivel de satisfacción de los participantes y la utilidad que perciben del contenido. También se recoge información sobre la experiencia general, lo que ayuda a identificar áreas de mejora, plantear nuevos retos y soluciones a los problemas detectados.
DESPLIEGUE
El despliegue del proyecto combina la organización del equipo con la preparación de todo lo necesario antes de cada sesión. Mientras se captan los pacientes, el equipo se encarga de preparar los materiales educativos que se van a usar durante las sesiones.
Entre estos materiales están las tarjetas personalizadas con los nombres de los participantes, trípticos con un resumen de los contenidos y recomendaciones prácticas, y cuestionarios antes y después de la sesión. Estos cuestionarios ayudan a ver tanto los conocimientos previos de los pacientes como lo que han aprendido durante la sesión, además de facilitar la evaluación continua del programa.
Este proceso organiza todo para asegurar que las sesiones sean claras, participativas y adaptadas a las necesidades de los pacientes, ayudando así a cumplir los objetivos educativos del proyecto.
RESULTADOS
La Escuela de Pacientes ha sido eficaz para que los pacientes entiendan mejor la ERC y se sientan más capacitados para cuidar su salud cardiovascular. Las sesiones han ofrecido información clave y han fomentado el apoyo emocional gracias a la participación activa de los pacientes mentores.
Tras analizar los test, podemos ver que en cuanto al conocimiento de la enfermedad, un 13% de los pacientes todavía tiene poca información, lo que indica que hay que reforzar la formación. Sobre el impacto en la calidad de vida, el 47% considera que los síntomas afectan bastante su día a día.
Un 62% de los asistentes sigue siempre las recomendaciones, pero todavía se podría mejorar la adherencia del 38% restante. En cuanto a la actividad física, un 59% hace ejercicio de forma regular, aunque es necesario motivar más a los pacientes menos activos.
Por último, destacamos la importancia del apoyo emocional, evidenciado por las 8 derivaciones a la psicóloga, y la mentoría entre pacientes, ya que los mentores han sido clave para resolver dudas y ayudar a los pacientes a adaptarse mejor.
EVALUACIÓN Y REVISIÓN
Tras analizar los resultados de las preguntas respondidas por los pacientes durante las sesiones, observamos varias situaciones.
En cuanto al conocimiento de la enfermedad, aunque la educación grupal ha ayudado, todavía muchos pacientes indican que tienen poca información y necesitan más formación. A la vez, la mitad reconoce que los síntomas afectan bastante su vida diaria y su calidad de vida, lo que muestra que los pacientes necesitan una educación sanitaria constante y adaptada a cada persona.
Las intervenciones educativas que estén bien diseñadas, sean interactivas, frecuentes y combinen actividades individuales y grupales pueden mejorar el conocimiento, la autogestión y los resultados de los pacientes.

Aunque casi dos tercios de los asistentes cumplen con las recomendaciones médicas, es importante reforzar la necesidad de seguir el tratamiento, ya que un tercio todavía no tiene buena adherencia. Una correcta adherencia ayuda a los pacientes renales crónicos a mejorar su calidad de vida e incluso a reducir los costos sanitarios.
En cuanto a la actividad física, casi dos tercios de los participantes realizan ejercicio de forma regular. Aunque se recuerda que cada uno puede adaptar la actividad a sus capacidades, todavía hace falta motivar más a los pacientes menos activos, ya que el ejercicio mejora la capacidad aeróbica y funcional y repercute positivamente en la calidad de vida percibida.
En el apartado de refuerzo psicológico, que llevamos a cabo en las sesiones con la ayuda de la psicóloga nefrológica, se realizaron derivaciones de un cuarto de los asistentes a petición individual. Esto demuestra la importancia del apoyo emocional, la intervención psicoterapéutica personalizada y la adaptación al proceso de la enfermedad renal crónica.
También destacamos la labor de los mentores, que durante las sesiones resultan clave para resolver dudas y ayudar a los pacientes a adaptarse mejor. Además, comparten su experiencia con las distintas técnicas de terapias renales sustitutivas y dan consejos prácticos. Por otro lado, los propios mentores comentan que les hubiera gustado poder hablar con alguien que ya hubiera pasado por la misma situación que ellos estaban viviendo, lo que refleja la importancia del aprendizaje entre iguales.
En general, hemos visto que la Escuela de Pacientes ha sido efectiva para que los pacientes comprendan mejor la ERC y se sientan más capacitados para cuidar su salud cardiovascular. Las sesiones han ofrecido información clave y han fomentado el apoyo emocional gracias al trabajo de todo el equipo y, sobre todo, a la participación de los pacientes mentores.
Otras conclusiones vienen de las sugerencias de los asistentes, comentarios durante las charlas y situaciones que hemos observado. Por ejemplo, se destaca la necesidad de personalizar el contenido formativo, adaptándolo a las necesidades y conocimientos de cada paciente.
También se propone aumentar las sesiones específicas sobre temas como dieta, medicación o control de la presión arterial.
Tras la derivación de 8 pacientes (de 32), un número importante de asistentes considera que habría que reforzar el apoyo psicológico y fomentar más la interacción entre pacientes y mentores, ya que esta relación es una gran fuente de empatía, al compartir experiencias con personas que han pasado por situaciones similares.
Finalmente, consideramos que la Escuela de Pacientes ha logrado resultados positivos, aunque con mejoras como mayor personalización, refuerzo del apoyo psicológico y fomento de la actividad física podríamos seguir mejorando los resultados y la calidad de vida de los pacientes.
Además, se abre la posibilidad de crear nuevas sesiones sobre nutrición, que podrían ayudar a mejorar la salud cardiovascular y frenar la progresión de la enfermedad renal crónica, respondiendo así a las necesidades de los pacientes.
También hay que reconocer que nos vimos limitados en el número total de asistentes, ya que algunos no pudieron acudir en el último momento o no podían asistir el día de la sesión.

CARÁCTER INNOVADOR
La innovación del proyecto radica en humanizar el proceso clínico, situando al paciente en el centro de su aprendizaje y cuidado. La figura del mentor, un paciente con experiencia en terapias renales sustitutivas, permite compartir vivencias reales, resolver dudas y ofrecer apoyo emocional, lo que favorece un aprendizaje entre iguales. Además, la participación activa de la familia en las sesiones fortalece la red de apoyo del paciente, facilita la comprensión de la enfermedad y promueve la implicación de todos los miembros en el autocuidado. Este enfoque rompe con el modelo tradicional centrado exclusivamente en la información médica, integrando factores emocionales y sociales que influyen directamente en la adherencia al tratamiento y la calidad de vida.
DIVULGACIÓN
Actualmente, la información se difunde mediante trípticos informativos y sesiones presenciales, lo que permite un contacto directo con los pacientes y la posibilidad de responder preguntas en tiempo real. Sin embargo, se plantea la creación de una plataforma en línea que amplíe y prolongue este soporte educativo. Esta plataforma permitiría acceder a recursos digitales, foros de discusión y espacios de interacción continuada entre pacientes, mentores y profesionales de salud. De esta manera, se garantizaría un aprendizaje más flexible, personalizado y accesible, fomentando la continuidad del autocuidado y el refuerzo del conocimiento incluso fuera de las sesiones presenciales.
NIVEL DE APLICABILIDAD
El modelo se puede aplicar fácilmente a cualquier unidad de Nefrología. La estructura de la “Escuela” con mentores también se puede replicar en otras enfermedades crónicas donde el autocuidado y la salud cardiovascular sean clave para el pronóstico del paciente.

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