Las personas que se encuentran en contextos de internación psiquiátrica suelen experimentar restricciones significativas en su participación ocupacional, así como procesos de despersonalización, estigmatización y empobrecimiento de los roles sociales. En este marco, los dispositivos grupales basados en prácticas artísticas y expresivas constituyen una herramienta terapéutica valiosa, ya que habilitan espacios de hacer significativo, comunicación simbólica y construcción colectiva, más allá del diagnóstico o del padecimiento psíquico (Kielhofner, 2008).
Los talleres en colaboración con la Fundación SGAE se enmarcaron alrededor de una idea general de cambio en el Hospital que exigía: nuevos formatos de talleres ocupacionales, una adaptación a los nuevos perfiles de ingreso (menor edad, menor deterioro, mayor contacto con la comunidad, relación diferente con el saber y la ocupación), una colaboración diferente con otros posibles agentes de salud.
La idea inicial fue organizar una serie de actividades a las que se incorporaron miembros de la SGAE pero manteniendo la participación de los monitores y los terapeutas ocupacionales del hospital, conformando una multidisciplinariedad distinta y enriquecedora.
La elección de los contenidos no fue aleatoria sino a través de un proceso deliberativo entre el departamento de Terapia ocupacional, los miembros de la SGAE y los usuarios y usuarias del hospital. Los talleres finalmente seleccionados fueron música, teatro y creación audiovisual y permitieron establecer como objetivos terapéuticos generales la estimulación de funciones cognitivas, emocionales y sociales, así como promover la autonomía, la creatividad y el ejercicio de la elección. De forma específica, el teatro abrió la posibilidad de trabajar alrededor de la exploración de roles, la expresión corporal y emocional, y el fortalecimiento de habilidades sociales en un entorno lúdico y seguro; la producción audiovisual posibilitó un trabajo alrededor de la narrativa tanto personal como colectiva; y la música, en tanto ocupación significativa y universal, contribuyó a intervenir en la regulación emocional, la evocación de recuerdos, la comunicación no verbal y el sentido de pertenencia grupal (Bruscia, 2014).
Desde la Terapia Ocupacional en salud mental, los talleres se entendieron como ocupaciones con valor terapéutico que contribuyen a la reconstrucción de la identidad ocupacional de las personas usuarias, frecuentemente fragmentada por el proceso de institucionalización. Asimismo, se alinean con los principios del modelo de recuperación, que pone el acento en las capacidades, los deseos y la participación activa de las personas en su propio proceso de salud-enfermedad (Anthony, 1993).
La implementación de este proyecto en el ámbito hospitalario buscó, además, humanizar los espacios de atención, promover prácticas interdisciplinarias y generar dispositivos alternativos al abordaje exclusivamente biomédico. La puesta en marcha de estos talleres era visible por parte de toda la institución.
1. Reuniones organizativas entre el equipo hospitalario y el equipo de SGAE. Por parte de terapia ocupacional se propusieron una serie de posibles actividades, tras haber analizado el tipo de perfil ingresado, sus intereses y necesidad de entrada en las propuestas creativas. Tras este análisis inicial se establecieron tres tipos de perfiles de participantes susceptibles de ser beneficiarios del programa a partir de variables como la funcionalidad, el tiempo de internamiento, la presencia de sufrimiento psíquico o la posición subjetiva del paciente.
La fundación SGAE se encargó de buscar a los autores y creadores para impartir los tres talleres propuestos. Finalmente, junto con los miembros y profesores de la fundación SGAE se fueron acotando y definiendo las opciones de acción así como la frecuencia de los talleres: dos días a la semana en sesiones de una hora, grupos de 10-12 participantes, espacios de trabajo en los talleres ocupacionales, en las zonas comunes del hospital y entorno comunitario.
2. Sesiones de formación y de acercamiento a la psicosis para los creadores y miembros de la fundación SGAE que estarían más presentes en los talleres. Estas sesiones contaron con la presencia de psiquiatras y terapeutas ocupacionales. Este tipo de sesiones se mantuvieron durante el desarrollo del proyecto como forma de resolver dudas, valorar y revisar cambios teniendo en cuenta la parte clínica, artística y relacional de los participantes.
3. Ejecución del programa: se trabajó por proyectos concretos que funcionaron como una herramienta de sostén y de fortalecimiento del compromiso de los participantes. Para ello, se establecieron fechas concretas de exposición pública (comunidad hospitalaria, familiares, barrio de Conxo) que quedaron finalmente definidas como la Muestra de verano, Muestra de Navidad y la Creación de cortos para ciclo de cine.
4. Revisiones: A medida que se ejecutó el programa se fueron analizando dificultades y fortalezas, a través de reuniones entre personal asistencial y profesores de la SGAE. Finalizado el primer año, tras un análisis riguroso por parte de los participantes, el personal asistencial y el personal de la fundación SGAE, se decidió prorrogar un año más el programa.
5. Cierre del programa “Barraca XXI” y situación actual de los talleres: finalizado el proyecto de colaboración con la fundación SGAE el departamento de terapia ocupacional del hospital se reunió con todos los usuarios/as que participaron durante estos dos años y, por unanimidad, se decidió continuar con los talleres de música, teatro y creación audiovisual, iniciando la búsqueda de financiación y apoyos para recuperar y mantener en la medida de lo posible la presencia profesionales de vinculados a los tres talleres creativos que se impartieron. Los terapeutas ocupacionales del hospital mantienen actualmente los tres talleres colaborando, facilitando la organización grupal y el mantenimiento de las dinámicas previamente aprendidas en los diferentes talleres.
El programa adoptó un enfoque:
• Multidisciplinar, integrando profesionales sanitarios, artistas y docentes.
• Participativo, con implicación activa de los usuarios/as en decisiones creativas.
• Abierto y permitiendo la improvisación, sin metodología rígida cerrada.
• Comunitario, favoreciendo la apertura institucional y la interacción con la ciudadanía.
• Simbólico-clínico, entendiendo la creación artística como dispositivo terapéutico indirecto.
Por otro lado la creatividad se estableció como el segundo gran pilar del programa, concibiéndola no como una expresión ilimitada, sino como una actividad sostenida a través de límites materiales y formales (el guión, el ritmo, el escenario, el tiempo de ensayo). La creatividad permitió ordenar la experiencia subjetiva de cada usuario/a y el grupo, a su vez, funcionó simultáneamente como límite y sostén. Los talleres también permitieron la construcción de una relación diferente a la clásica relación de ayuda o cuidado propia de las instituciones sanitarias. Un elemento clave fue la construcción de una relación triangular: usuario–profesional–artista, superando la clásica relación binaria asistencial entre profesionales y pacientes.
– La asistencia. En un primer momento, desencadenar un deseo de participar tuvo que ver con escuchar y hacerlos partícipes de los contenidos. Los/as usuarios/as fueron preguntados acerca de qué les gustaría hacer y cómo les gustaría hacerlo. El que los talleres estuvieran enmarcados en un contexto general de cambio también contribuyó a un acercamiento desde la curiosidad alrededor de las novedades que rompían con años de rutina e inmovilismo. Con posterioridad, funcionó señalar fechas concretas en el calendario para mostrar en público lo trabajado en los talleres (Muestra de verano, Ciclo de cine, Muestra de Navidad).
– Las incidencias relacionadas con la gravedad: el trabajo en equipo permitió un conocimiento compartido de las dificultades de los usuarios/as y la mejor forma de sortearlas.
Se instauró una dinámica pero de manera natural y pausada, por ejemplo, en el taller de música se realizaban meditaciones iniciales lo que finalmente se convirtió en un ritual previo al ensayo y las actuaciones. Juegos o técnicas de improvisación sonora proporcionaron un primer acercamiento entre las partes creativas y terapéuticas.
En el taller audiovisual funcionó como motivador la realización de entrevistas al personal que trabajaba en el hospital. Se observó que disfrutaban especialmente de la inversión de roles que se producía cuando eran ellos los que preguntaban.
En las reuniones generales se establecieron los próximos proyectos a realizar para conseguir mantener alta la motivación de los participantes y en momentos concretos resultó motivador el trabajo en conjunto de los tres talleres (grabación de clips documentales, anuncios de festival de cine…) donde cada grupo aportaba su parte. El taller de música diseñando la banda sonora de los diferentes clips de audiovisual, los participantes del grupo de teatro siendo los protagonistas de los diferentes cortos y el taller de audiovisuales encargándose de la preproducción, grabación y montaje final de cada proyecto.
– En el taller de teatro y a pesar del deterioro funcional que presentaban la mayor parte de los integrantes del grupo, la actividad teatral intentó crear un contexto lúdico donde poder trabajar a través de los personajes, las emociones y los roles. Se incidieron en aspectos tales como el respeto, la atención, la escucha y la responsabilidad grupal. Se constató un desarrollo artístico, así como un desarrollo en la dinámica de trabajo y en la gestión emocional.
Paralelamente con el desarrollo de los talleres, el hospital psiquiátrico vivió una serie de obras que forzaron un movimiento y cambio de ubicación continuo por parte de los tres talleres, estas situaciones se pudieron documentar (grabación de los derrumbes, construcciones, materiales, entrevistas a los trabajadores, arquitectos…) como parte de las propias dinámicas de los talleres, en concreto, del grupo de audiovisuales, adaptando los nuevos aprendizajes a las posibilidades que nos daba los devenires del hospital.
El ámbito comunitario, en concreto el barrio de Conxo, la sede de la SGAE y el festival Cineuropa de la ciudad de Santiago de Compostela, fueron otros espacios donde los talleres tuvieron presencia y acción. El Ciclo de Cine en Conxo organizado con la fundación SGAE en las instalaciones del hospital psiquiátrico permitió la entrada en espacio destinado para este evento (escalinata de mármol) de más de un cien personas durante las jornadas de celebración del festival.
En conclusión, este proyecto contó con un total de 30 participantes fijos en los talleres creativos durante dos años. Usuarios/as en situación de ingreso y/o seguimiento por parte del Hospital psiquiátrico de Conxo del Servicio Gallego de Salud (SERGAS), personal técnico y directivo de la fundación SGAE. Asimismo, colaboraron alrededor de unas 20 personas del servicio hospitalario: monitores de talleres, terapeutas ocupacionales, personal facultativo, personal de servicios del hospital.
Y finalmente, los/as, vecinos/as del barrio de Conxo y del centro sociocultural adscrito, la Asociación Itinera, voluntarios en salud mental, los espectadores del Festival de Cine, los asistentes a Cineuropa y, con carácter general, la ciudadanía de Santiago han formado parte de una experiencia alrededor del sufrimiento psíquico, la creatividad y otras formas de entender la salud mental.
En los participantes, usuarios/as del hospital psiquiátrico:
– Incremento del compromiso y asistencia a una actividad dentro de su proceso de ingreso:
Se produjo una elevada asistencia y participación de usuarios/as. Durante todo el periodo de ejecución del programa se mantuvieron un mínimo fijo de ocho usuarios/as por taller, a mayores se incorporaron nuevos ingresos o participantes de otros talleres que decidieron probar y aprender sobre otra de las propuestas, manteniendo el vínculo con el programa.
-Aparición de deseos formulables y sostenibles, entrada de nuevos intereses, permitiendo la apertura de nuevas opciones de tratamiento terapéutico.
En relación al taller de música, pacientes que no participaban en otras actividades del hospital, ni mostraban deseo hacia actividad alguna, no solo se implicaron en el taller de música, sino que durante el desarrollo del programa y así lo mantienen a día de hoy, se autoorganizan para poder ensayar en conjunto en su tiempo libre.
-Mejora de la relación y cohesión grupal entre todos los participantes del programa. El vínculo creado se extendió a otros espacios del hospital mejorando la relación y comunicación entre usuarios/as y con el personal sanitario participante. Algunos usuarios asumieron funciones de cuidado hacia otros existiendo una mayor autonomía en la organización de tareas así como una demanda activa de continuidad del proyecto (sentido de pertenencia).
-Aprendizaje artístico y creativo. Cada usuario/a asistente al taller adquirió nuevas habilidades y aprendizajes. Desarrollo artístico y emocional.
En el taller de audiovisuales además de aprender historia del cine y el manejo de diferentes dispositivos de grabación y software de edición, se adquirieron también conocimientos sobre organización de proyectos audiovisuales (preproducción y diseño de guión, producción, búsqueda de escenario, vestuarios…) Una secuencia de pasos que permitió trabajar habilidades organizativas, reparto de tareas y roles, adaptación e improvisación ante problemas. Desarrollaron trabajo en equipo y habilidades de planificación de tipo técnico que se exportaron al desempeño diario en su proceso terapéutico de recuperación.
En teatro se realizó una importante labor de memorización, dicción, expresión, trabajo corporal, movilidad por el espacio y regulación de la emoción antes de la actuación.
-Inversión de roles y nuevas posiciones subjetivas. Los usuarios, a su vez, hacen un nuevo intento de mirar al Otro que ha proporcionado una experiencia vital diferente a la persecución delirante o la voz alucinada.
En el personal sanitario y hospital:
– Las reuniones de valoración se entendieron como momentos de encuentro entre los profesionales y los docentes para hablar de las dificultades y favorecer un pensar en conjunto acerca de qué hacer y hacia dónde ir.
-El programa ha contribuido a visibilizar y dignificar una cultura asistencial diferente aún entre el personal no implicado directamente en los talleres.
-El programa ha otorgado un lugar de innovación dentro del Servicio de psiquiatría, donde el trastorno mental severo y las terapéuticas psicosociales han ocupado ese espacio de novedad que habitualmente está destinado a las enfermedades físicas, las enfermedades agudas y los tratamientos farmacológicos.
En el ámbito comunitario:
-Mayor apertura institucional y buena acogida social a las iniciativas, dentro de un contexto de mayor transparencia hacia la enfermedad mental.
-Fortalecimiento de la idea de barrio frente a una dinámica de la ciudad caracterizada por el turismo, el sector servicios y la imagen museística/patrimonial. La identidad especial del barrio de Conxo se ha constituído, entre otros muchos elementos, a través de una convivencia con los/as usuarios/as internados/as.
-Impacto positivo en la imagen pública de la enfermedad mental.
-Creación de espacios compartidos entre la población no diagnosticada y los usuarios con trastorno mental.
El mayor elemento evaluativo de la importancia de este proyecto es la petición autónoma y activa por parte de los participantes de continuar con esta serie de actividades. En enero del 2026 desde el departamento de terapia ocupacional informamos a los participantes de la finalización del programa Barraca XXI conveniado con la Fundación SGAE. En esta reunión recogimos las reflexiones, demandas y propuestas de los participantes, trasladando a la institución la conveniencia de continuar los tres proyectos. Actualmente, se está estudiando fuentes de financiación para facilitar la contratación de dos profesionales de música que puedan continuar con este taller y el grupo “Los Coquitos”. Respecto al taller de teatro y de audiovisual se decidió continuar a nivel interno con la coordinación de terapia ocupacional y las herramientas aprendidas en el programa Barraca XXI. En el futuro, se pretende sistematizar la integración de personal vinculado al arte y la cultura en los procesos de intervención terapéutica de las personas con trastorno mental grave.
Creemos que el carácter innovador de este proyecto radica en:
• Introducir el arte y la creatividad como un elemento en la relación asistencial.
• Transformar el hospital en espacio cultural abierto.
• Integrar producción cultural y práctica clínica.
• Utilizar la creación artística no como actividad ocupacional, sino como dispositivo clínico y comunitario.
• Intervenir en los imaginarios sociales de la locura desde el humor y la producción simbólica.
• Desplazar parcialmente la centralidad de la medicalización como único eje terapéutico.
Se realizan Muestras de verano en 2024 (Obra Macbeth no Ribeiro 1ª parte) y 2025 (programa en directo “Nadie al Volante”), así como una Muestra de Navidad en 2024 (Macbeth no Ribeiro completa). Estas muestras fueron abiertas al hospital y familiares. Los diferentes talleres realizaron un trabajo conjunto donde el grupo teatral realiza una obra, el grupo de música aporta la banda sonora, y el grupo de audiovisuales la graba. El grupo de música también hace un breve concierto, y el grupo de audiovisuales aporta vídeos de creación propia.
Festival de Cine de Conxo, edición de noviembre 2024 y edición de octubre 2025. Los talleres rodaron un spot promocional del festival dónde participan los tres talleres. Dicho spot se cuelga en redes sociales y fue proyectado al inicio y final de cada una de las sesiones de cine durante los 3 días de festival, con una gran acogida por parte del público (acceso abierto para toda la ciudadanía), y un sentimiento de alegría y satisfacción de todos los participantes.
Muestra final de proyecto, diciembre 2025: Dónde se representa la obra teatral “O Legado de Don Leandro” y se realiza un concierto de los Coquitos con participación de Ugía Pedreira, Sabela de Tanxugueiras y Guadi Galego.
En el ámbito comunitario:
Una paciente participa en una sesión de Cine europa, en un coloquio con profesores del programa Barraca XXI.
El proyecto tuvo un gran alcance e importante difusión por diferentes vías gracias al apoyo y colaboración de la Fundación SGAE.
https://www.sgae.es/noticia/impulsamos-la-salud-mental-en-santiago/
Los diferentes eventos y proyectos se vieron representados en diferentes medios de comunicación tanto a nivel autonómico (Televisión de Galicia, AGalega) como nacional (informativo territorial TVE, noticias de La Sexta)
https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/cultura-salud-mental-teatro-musica-como-terapia-hospital-psiquiatrico-conxo_2025122869514a7322f0db7dafffac86.html
Se recogió el proyecto en noticias en prensa escrita como en la voz de Galicia o el Correo Gallego el 11/12/2025, con el concierto de “Los Coquitos”.
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2025/12/11/tocar-guitarra-necesidad-fisica-emocional-me-desahogo/0003_202512G11P37991.htm
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2024/11/06/vida-artistica-enfermos-olvidados-psiquiatrico-conxo/0003_202411G6P25991.htm
https://www.elcorreogallego.es/santiago/2025/12/11/musica-psiquiatrico-conxo-rompe-prejuicios-124657347.html
Se presentó un artículo a la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), en diciembre de 2025 por título: “El programa Barraca XXI en el Hospital Psiquiátrico de Conxo”
https://www.revistaaen.es/index.php/aen/issue/view/num-148/numero%20148
La participación de una usuaria del grupo de teatro participó junto con los profesores de teatro y audiovisuales en el coloquio del Festival Cineuropa, en la ciudad de Santiago de Compostela: https://cineuropa.gal/ficha/a-creatividade-como-ferramenta-para-a-transformacion-social-barraca-xxi-no-hospital-psiquiatrico-de-conxo/
Los cortos promocionales de los los ciclos de Cine de Conxo se puede encontrar en Youtube en:
Videoclip del grupo “Los Coquitos” creado en el taller de música y con la colaboración del grupo de audiovisuales y la fundación SGAE.
https://www.youtube.com/watch?v=udtkwn23WcU&list=PL7CETipgJvv0mODZDdu3owD9tH8L8s63S&index=6
• Encuadre espacio-temporal estable.
• Compromiso institucional.
• Trabajo multidisciplinar coordinado.
• Participación real de los usuarios.
• Apertura comunitaria.
• Evaluación continua del proyecto.
Su implementación requiere integración en planes globales de mejora asistencial, evitando su reducción a actividad ocupacional aislada.
