Han recibido una cita de su ginecólogo o han leído un informe que indica la necesidad de realizar una biopsia, a partir de ese momento aparecen las preguntas, las dudas y, en muchas ocasiones, el miedo. ¿Qué me van a hacer? ¿Va a doler? ¿Cuánto tiempo durará la prueba? ¿Será algo grave?
Sin información clara y accesible, estas preguntas acompañan a la paciente durante días, generando incertidumbre y ansiedad incluso antes de llegar al hospital.
Cuando una paciente se enfrenta a una prueba diagnóstica de mama, no solo acude a realizar un procedimiento técnico. Llega con emociones, expectativas y temores que forman parte inseparable de su proceso de salud.
En ese momento, la calidad asistencial no depende únicamente de la precisión del diagnóstico o de la tecnología disponible. Depende también de la capacidad del sistema sanitario para acompañar, informar y generar confianza.
En el Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Infanta Elena entendimos que humanizar este proceso no siempre requiere grandes cambios estructurales. A veces comienza con algo aparentemente sencillo: establecer una conversación antes de que la paciente llegue al hospital.
Una conversación en la que alguien del equipo sanitario se presenta, explica lo que va a ocurrir, responde a las preguntas y escucha las preocupaciones de la paciente.
Ese gesto cambia profundamente la experiencia asistencial.
La paciente deja de enfrentarse sola a una prueba desconocida. Pasa a tener una persona de referencia dentro del equipo sanitario. Un nombre al que referirse, una voz que ya ha escuchado. Alguien que conoce su caso y al que puede volver a dirigirse si lo necesita. Ese es el origen del modelo de acompañamiento previo en intervencionismo mamario desarrollado en el Servicio de Radiodiagnóstico del HUIE. Durante esta conversación se explica el procedimiento, se revisan las indicaciones de preparación, se verifican aspectos de seguridad clínica y se resuelven todas las dudas que la paciente pueda tener.
Un modelo que nace de una convicción sencilla:
la tecnología diagnostica enfermedades, pero la comunicación y el acompañamiento cuidan a las personas.
Y que demuestra que, en muchas ocasiones, la humanización de la asistencia no depende de grandes recursos, sino de pequeñas decisiones que los profesionales sanitarios pueden incorporar a su práctica diaria.
Porque en procesos como el diagnóstico de una patología mamaria, la primera intervención no es la biopsia. Es la conversación que permite a la paciente afrontarla con confianza.
Dentro de este marco se ha desarrollado el programa de acompañamiento en intervencionismo mamario dirigido a pacientes sometidas a biopsia con aguja gruesa (BAG), biopsia asistida por vacío (BAV), procedimientos estereotáxicos, intervencionismo guiado por resonancia magnética o marcajes prequirúrgicos. El programa atiende aproximadamente 750 pacientes anuales.
Antes de la implantación de este programa, el equipo del Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Infanta Elena identificó diversas dificultades en el proceso asistencial de estas pacientes:
•Pacientes que acudían sin comprender en qué consistía la prueba
•Dudas sobre la preparación necesaria
•Pacientes que acudían sin acompañante
•Consentimientos informados no firmados
•Dificultades para localizar el circuito asistencial
•Elevados niveles de ansiedad previos al procedimiento
Estas situaciones no solo generaban incidencias organizativas, sino que evidenciaban una necesidad más profunda: incorporar la dimensión humana del cuidado en un proceso altamente técnico.
Humanizar el intervencionismo mamario implica reconocer que, antes de una biopsia, hay una persona que necesita comprender lo que va a suceder, sentirse acompañada y poder participar activamente en su proceso asistencial.
La Consulta del Técnico actúa como punto de conexión entre pacientes y servicio, permitiendo desarrollar iniciativas orientadas a mejorar la experiencia del paciente, reforzar la seguridad asistencial y facilitar la comunicación clínica.
Desde esta consulta se han desarrollado diversos proyectos de humanización, entre ellos:
•RMT2, programa orientado a reducir la necesidad de sedación en resonancia magnética mediante acompañamiento activo del paciente.
•AURA, modelo de atención única, respetuosa y adaptada. Centrada en la persona que optimiza los circuitos diagnósticos con adaptaciones especiales que garantizan comodidad y accesibilidad.
El programa de acompañamiento en intervencionismo mamario se desarrolló como una extensión natural de este modelo, centrada en mejorar la experiencia de las pacientes en uno de los momentos más delicados de su proceso diagnóstico.
El equipo implicado está formado por:
•4 Técnicos Superiores en Imagen para el Diagnóstico especializados en patología mamaria, ecografía, resonancia magnética y mamografía.
•1 radiólogo especialista en mama
El modelo se estructura en tres momentos clave:
1.Información anticipada y acompañamiento previo
2.Acogida personalizada el día del procedimiento
3.Recuperación acompañada tras la intervención
Este enfoque permite transformar un procedimiento altamente técnico en una experiencia asistencial más comprensible, cercana y segura.
El modelo desarrollado se basa en acompañar a la paciente durante todo su recorrido asistencial.
Antes de la prueba: anticipar y tranquilizar
La paciente recibe una llamada del equipo de radiología. En esa conversación puede preguntar, comprender y prepararse.
En ese momento ocurre algo esencial: la paciente deja de enfrentarse sola a una prueba desconocida y pasa a tener una persona de referencia dentro del servicio.
Tiene un nombre al que referirse.
Una voz que ha escuchado.
Un profesional que ya conoce su caso.
La duración de la llamada se adapta a las necesidades de cada paciente.
Uno de los elementos clave del programa es que la paciente no llega al hospital sin referencias. Antes del procedimiento ya ha podido hablar con un profesional del equipo, conoce su nombre y dispone de una persona de referencia dentro del servicio
El día de la prueba: reconocer y acompañar
Cuando la paciente llega al hospital, el entorno ya no es completamente desconocido.
En muchas ocasiones solicita conocer al profesional con el que habló previamente. Este gesto refleja la confianza generada en el contacto previo.
Después de la prueba: cuidar y cerrar el proceso
Tras el procedimiento, la paciente permanece en una sala de recuperación privada situada junto a la sala de intervencionismo, donde puede permanecer acompañada bajo supervisión del equipo sanitario.
El programa se aplica de forma sistemática a todas las pacientes citadas para intervencionismo mamario.
Se intenta contactar con la totalidad de las pacientes programadas, garantizando una preparación adecuada del procedimiento.
El despliegue del proyecto se ha realizado de manera progresiva, integrándolo en la organización habitual del servicio y aprovechando la estructura ya existente de la Consulta del Técnico, que actúa como nexo entre pacientes y el servicio y como motor de iniciativas orientadas en la humanización y seguridad de los procesos diagnósticos.
El despliegue operativo está formado por las siguientes fases:
Identificación de pacientes programadas: semanalmente se revisa la agenda de procedimientos intervencionistas de mama. A partir de esta planificación se inicia el proceso de contacto previo.
Contacto previo estructurado
Coordinación con el equipo asistencial
Acogida el día del procedimiento
Recuperación y cierre del proceso
Uno de los aspectos claves has sido la integración en el proceso asistencial sin la necesidad de cambios estructurales complejos, ni recursos adicionales significativos.
De este modo, el procedimiento diagnóstico deja de ser un evento aislado y pasa a formar parte de un proceso asistencial acompañado y centrado en la persona.
•contacto previo con prácticamente el 100% de las pacientes
•95% de consentimientos informados firmados previamente
•mejora en la preparación de las pacientes
•reducción de incidencias administrativas
•disminución de episodios vasovagales relacionados con ayuno innecesario
•reducción de cancelaciones
Desde el punto de vista cualitativo, muchas pacientes expresan su agradecimiento hacia el profesional que realizó la llamada previa, destacando la tranquilidad y claridad que les proporcionó antes de acudir al hospital, así se refleja el impacto del programa:
«Cuando llegué al hospital no sentí que iba a una prueba desconocida. Ya había hablado con alguien del equipo que me explicó todo con calma. Saber quién me iba a atender y qué iba a pasar me dio mucha tranquilidad.»
Este proceso refuerza la seguridad clínica y mejora la eficiencia asistencial.
Además, pone en valor el papel de los Técnicos Superiores en Imagen para el Diagnóstico como agentes activos en la humanización de la atención sanitaria, ampliando su rol hacia funciones de acompañamiento, coordinación y seguridad del paciente.
El proyecto demuestra que muchas iniciativas de humanización no requieren grandes transformaciones organizativas ni inversiones complejas.
En muchas ocasiones, la humanización comienza con pequeños gestos que están en manos de los propios profesionales sanitarios: escuchar, explicar, anticipar y acompañar.
La diferencia entre un proceso técnico y una experiencia asistencial humana no siempre está en los recursos disponibles, sino en la decisión de los profesionales de poner a la persona en el centro del cuidado.
•sesiones internas del hospital
•jornadas de humanización
•jornadas científicas
•foros profesionales vinculados a sociedades científicas como SERAM.
Puede aplicarse a otros procedimientos invasivos en radiología o en otras áreas diagnósticas, contribuyendo a mejorar la experiencia del paciente, la seguridad clínica y la continuidad del cuidado
