La pregunta de investigación que guía este estudio se formuló siguiendo la estructura PICO: ¿La formación continuada en humanización dirigida a los profesionales de enfermería mejora la satisfacción de los pacientes y familiares atendidos en los servicios de urgencias hospitalarias?
El objetivo general de esta revisión sistemática fue analizar el impacto de la formación continuada en humanización dirigida a profesionales de enfermería en los servicios de urgencias hospitalarias sobre la satisfacción del paciente y su familia. Los objetivos específicos fueron identificar los tipos de programas de formación continuada en humanización y comunicación asistencial en urgencias, analizar qué aspectos de la atención humanizada influyen en la satisfacción del paciente y describir los resultados obtenidos tras la implementación de intervenciones formativas.
Para dar respuesta a estos objetivos se realizó una revisión sistemática siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA 2020. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed, Scopus y Web of Science, utilizando términos relacionados con urgencias hospitalarias, enfermería, formación continuada, comunicación y atención centrada en el paciente. Se incluyeron estudios publicados en los últimos cinco años en inglés o español que analizaran intervenciones formativas en humanización en servicios de urgencias y evaluaran resultados relacionados con la satisfacción del paciente o la experiencia asistencial. Tras el proceso de selección, se incluyeron 13 estudios, cuya calidad metodológica fue evaluada mediante las herramientas CASPe.
Los resultados indican que los programas de formación continuada en humanización se centran principalmente en el desarrollo de habilidades de comunicación clínica, empatía, inteligencia emocional, manejo de conversaciones difíciles y planificación anticipada de cuidados. En términos de resultados, la mayoría de los estudios identificaron mejoras en la experiencia asistencial y en la satisfacción del paciente, especialmente en la calidad percibida de la comunicación, la participación del paciente en la toma de decisiones y la percepción de trato personalizado, respeto y confianza hacia los profesionales sanitarios.
En conjunto, la evidencia sugiere que la formación continuada en humanización dirigida al personal de enfermería constituye una estrategia relevante para promover una atención más centrada en la persona en los servicios de urgencias hospitalarias y mejorar la experiencia del paciente durante el proceso asistencial, aunque se requieren estudios con diseños metodológicos más robustos para confirmar estos resultados.
De forma global, las intervenciones identificadas en los estudios incluidos pueden agruparse en tres grandes categorías: programas de mejora de la comunicación clínica, intervenciones orientadas al desarrollo de competencias emocionales (inteligencia emocional o mindfulness) y programas centrados en la comunicación en situaciones clínicas complejas o toma de decisiones al final de la vida.
La humanización en los servicios de urgencias constituye un fenómeno complejo que implica dimensiones organizativas, clínicas y relacionales. Por este motivo, la adopción de un enfoque integrador resulta especialmente adecuada, ya que permite incorporar diferentes perspectivas de análisis y comprender de forma más completa cómo las intervenciones formativas en humanización pueden influir en la práctica clínica y en la percepción de la atención por parte de los pacientes.
Este enfoque facilita además la identificación de patrones comunes en los programas de formación en humanización, así como la comprensión de los factores que favorecen el desarrollo de una atención más centrada en la persona en entornos asistenciales caracterizados por una elevada presión asistencial y una alta complejidad clínica, como son los servicios de urgencias hospitalarias.
Se establecieron previamente criterios de inclusión y exclusión para delimitar los estudios a analizar. Como criterios de inclusión se consideraron investigaciones realizadas en servicios de urgencias hospitalarias que analizaran intervenciones de formación continuada en humanización dirigidas a profesionales de enfermería o sanitarios, publicadas en los últimos cinco años, en inglés o español y con acceso a texto completo. Asimismo, se incluyeron estudios que evaluaran resultados relacionados con la satisfacción del paciente, la experiencia asistencial o la calidad percibida de la atención. Se excluyeron revisiones sistemáticas, revisiones narrativas, editoriales, cartas al editor, resúmenes de congresos y estudios realizados en población pediátrica.
La búsqueda inicial permitió identificar un total de 2.306 registros procedentes de PubMed (1.198), Scopus (531) y Web of Science (577). De forma complementaria, se localizaron 7 estudios adicionales mediante la revisión de referencias bibliográficas y una búsqueda complementaria en Google Académico. Tras la eliminación de duplicados y la aplicación de los filtros previamente establecidos, se evaluaron 218 registros mediante la revisión de títulos y resúmenes. Posteriormente, 32 artículos fueron analizados a texto completo para determinar su elegibilidad. Finalmente, 13 estudios cumplieron los criterios de inclusión y fueron incorporados en la revisión sistemática.
El proceso de identificación, selección y elegibilidad de los estudios se representó mediante el diagrama de flujo PRISMA. Posteriormente, se realizó la extracción de los datos relevantes de los estudios incluidos, analizando aspectos como el diseño metodológico, la muestra, el tipo de intervención formativa en humanización y los principales resultados relacionados con la experiencia y satisfacción del paciente.
Uno de los ámbitos más destacados en los resultados fue el desarrollo de habilidades de comunicación clínica. Diversos estudios analizaron programas formativos centrados en mejorar la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes mediante modelos estructurados de interacción. Entre ellos, destaca la implementación del modelo AIDET descrito por Panchuay et al. (2023), que propone cinco pasos para estructurar la comunicación clínica: reconocer al paciente, presentarse, explicar la duración del proceso, proporcionar información clara sobre el procedimiento o atención y agradecer la confianza del paciente. La aplicación de este tipo de modelos permitió mejorar la claridad en la información proporcionada y favorecer una relación más cercana entre profesionales y pacientes. Las enfermeras que participaron en estos programas señalaron que el uso de estructuras comunicativas claras facilitaba la interacción con los pacientes y contribuía a generar un clima de confianza durante la atención en urgencias (Panchuay et al., 2023).
Otro grupo de estudios analizó intervenciones orientadas al desarrollo de competencias emocionales y relacionales de los profesionales sanitarios. En este sentido, se identificaron programas de formación centrados en la inteligencia emocional y en el desarrollo de habilidades para gestionar situaciones de alta carga emocional en el contexto de urgencias hospitalarias. Chatzidimitriou et al. (2025) señalaron que la formación en inteligencia emocional contribuye al desarrollo profesional de las enfermeras y puede mejorar la calidad de la atención sanitaria. Los resultados sugieren que los profesionales con mayores niveles de inteligencia emocional presentan mejores capacidades para afrontar situaciones complejas, muestran una mayor sensibilidad hacia las necesidades emocionales de los pacientes y mantienen comportamientos éticos más consistentes durante la atención.
En esta misma línea, algunos estudios exploraron programas de entrenamiento en mindfulness dirigidos a profesionales de enfermería en servicios de urgencias. El estudio de Trygg Lycke et al. (2023) mostró que este tipo de intervenciones favorecen el desarrollo de una mayor conciencia profesional, así como una mejor capacidad para gestionar el estrés y la presión asistencial. Las enfermeras participantes señalaron que las prácticas de atención plena les ayudaban a mantener una actitud más calmada y empática durante la atención al paciente, lo que facilitaba una comunicación más efectiva y una mayor conexión con las necesidades del paciente.
Otro ámbito relevante identificado en los estudios fue la formación dirigida a mejorar la comunicación en situaciones clínicas complejas, como las conversaciones sobre objetivos de cuidado o la planificación anticipada de cuidados en pacientes con enfermedades graves. El ensayo clínico aleatorizado realizado por Ouchi et al. (2025) evaluó la implementación de conversaciones estructuradas sobre enfermedades graves en el servicio de urgencias para pacientes mayores con enfermedades avanzadas. Los resultados mostraron que esta intervención permitió aumentar la frecuencia de conversaciones significativas entre profesionales y pacientes, así como mejorar la documentación de los valores y preferencias del paciente en relación con su atención.
De forma similar, el estudio desarrollado por Bigelow et al. (2024) analizó conversaciones dirigidas por enfermeras sobre objetivos de cuidado en el servicio de urgencias. Los resultados mostraron una elevada satisfacción de los pacientes tras la intervención, así como una mayor implicación de los pacientes en la toma de decisiones relacionadas con su atención.
En términos de resultados relacionados con la satisfacción del paciente, varios estudios observaron mejoras en la experiencia asistencial tras la implementación de intervenciones de humanización. En particular, se identificaron mejoras en la percepción de la calidad de la comunicación entre profesionales y pacientes, así como en la sensación de ser escuchados y comprendidos durante la atención (Briedé et al., 2024; Panchuay et al., 2023; Bigelow et al., 2024).
Los pacientes valoraron especialmente la claridad en la información proporcionada por los profesionales, la posibilidad de participar en las decisiones relacionadas con su cuidado y el trato respetuoso recibido durante el proceso asistencial. Los estudios cualitativos incluidos en la revisión señalaron que los pacientes consideran especialmente relevantes aspectos como la empatía del profesional sanitario, la escucha activa y la atención personalizada (Silva Junior et al., 2021; Souza et al., 2025; Wells et al., 2025; De Diego-Cordero et al., 2025).
La percepción de un trato personalizado y empático por parte del personal sanitario fue uno de los factores más frecuentemente asociados con la satisfacción del paciente. Los estudios cualitativos señalaron que los pacientes valoran positivamente ser tratados como individuos, con respeto y consideración hacia sus necesidades particulares (Wells et al., 2025; De Diego-Cordero et al., 2025). La capacidad de los profesionales para escuchar activamente, mostrar interés por la situación del paciente y proporcionar información comprensible contribuyó de manera significativa a una experiencia asistencial más positiva.
Además, algunos estudios identificaron la confianza del paciente en los profesionales sanitarios como un elemento clave en la percepción de calidad de la atención. Bahari et al. (2024) observaron que la confianza del paciente en las enfermeras se relaciona positivamente con la percepción de calidad de los cuidados recibidos. Sin embargo, Alshalawi et al. (2025) no encontraron una correlación significativa entre las habilidades comunicativas percibidas y la satisfacción general del paciente, lo que sugiere que la satisfacción del paciente es un fenómeno complejo influido por múltiples factores.
Desde la perspectiva de los profesionales sanitarios, los estudios cualitativos reflejan que la humanización de la atención se asocia con una motivación intrínseca por ofrecer un cuidado de calidad centrado en el bienestar del paciente y su familia (Silva Junior et al., 2021; Souza et al., 2025). Los profesionales destacaron que la empatía, la comunicación efectiva y el respeto hacia el paciente son elementos fundamentales para desarrollar una práctica asistencial humanizada.
En conjunto, los resultados de los estudios analizados indican que la formación continuada en humanización contribuye a mejorar diversos aspectos de la experiencia asistencial en los servicios de urgencias hospitalarias. Entre los principales beneficios identificados destacan la mejora en la calidad de la comunicación entre profesionales y pacientes, el desarrollo de relaciones terapéuticas más empáticas, el aumento de la confianza del paciente en el equipo sanitario y una mayor percepción de trato respetuoso y personalizado durante la atención.
En relación con los estudios cuantitativos, el ensayo clínico aleatorizado desarrollado por Ouchi et al. (2025) fue evaluado mediante la lista CASPe para ensayos clínicos y obtuvo una puntuación de 9/11, lo que indica un diseño metodológico sólido y un riesgo de sesgo bajo. El estudio cuasi experimental pre-post realizado por Briedé et al. (2024) obtuvo una puntuación de 7/11 en la evaluación CASPe para estudios observacionales, lo que refleja una calidad metodológica moderada, con algunas limitaciones asociadas a la ausencia de aleatorización y control de variables externas.
Los estudios observacionales y transversales también fueron evaluados mediante las herramientas CASPe correspondientes. En este grupo se incluyen los estudios de Alshalawi et al. (2025), Bahari et al. (2024), Chatzidimitriou et al. (2025) y Li et al. (2025), que obtuvieron puntuaciones de entre 8/11, lo que indica una calidad metodológica moderada-alta. Estos estudios presentaron un adecuado planteamiento de los objetivos y un análisis estadístico coherente, aunque con limitaciones inherentes a los diseños observacionales, especialmente en relación con la posibilidad de establecer relaciones causales.
En conjunto, la evaluación crítica realizada mediante CASPe mostró que la mayoría de los estudios incluidos presentaban una calidad metodológica moderada a alta, con un riesgo de sesgo bajo o moderado. Esta valoración permitió interpretar los resultados de la revisión sistemática con mayor rigor y contextualizar la solidez de la evidencia disponible en relación con el impacto de la formación continuada en humanización en los servicios de urgencias hospitalarias.
En este sentido, la presente revisión sistemática aporta un enfoque innovador al centrarse específicamente en la relación entre la formación continuada de los profesionales de enfermería y la mejora de la experiencia del paciente en los servicios de urgencias. La enfermería desempeña un papel fundamental en la relación asistencial, dado su contacto directo y continuado con los pacientes y sus familias durante el proceso de atención. Por ello, el análisis del impacto de las intervenciones formativas dirigidas a fortalecer las competencias comunicativas, emocionales y relacionales de los profesionales representa un aspecto relevante para comprender cómo puede promoverse una atención más humanizada en este contexto.
Otro elemento innovador de esta revisión es la integración de estudios con diferentes enfoques metodológicos. La inclusión de investigaciones cuantitativas, cualitativas y estudios de intervención permite analizar la humanización desde una perspectiva multidimensional. Los estudios cuantitativos aportan información sobre indicadores relacionados con la satisfacción del paciente, la calidad percibida de la atención o la mejora en la comunicación asistencial, mientras que los estudios cualitativos permiten explorar en profundidad la experiencia de pacientes y profesionales, identificando aspectos relacionales y emocionales que influyen en la percepción de la atención recibida.
Además, esta revisión sistemática sintetiza evidencia científica reciente, procedente de diferentes contextos internacionales, lo que permite identificar tendencias comunes en la implementación de programas de formación en humanización y comunicación asistencial en los servicios de urgencias hospitalarias. Este enfoque comparativo facilita la identificación de estrategias formativas que han mostrado resultados positivos en distintos sistemas sanitarios y contextos asistenciales.
Por último, el carácter innovador de esta revisión también reside en su contribución a la generación de conocimiento aplicado a la práctica clínica y a la gestión de los cuidados. Al analizar de manera integrada los resultados de diferentes estudios sobre formación en humanización, esta revisión permite identificar áreas clave de intervención para el desarrollo de programas formativos dirigidos a profesionales de enfermería. De este modo, los resultados obtenidos pueden servir como base para futuras investigaciones y para el diseño de estrategias orientadas a mejorar la experiencia del paciente y promover una atención más centrada en la persona en los servicios de urgencias hospitalarias.
En primer lugar, se contempla la difusión de los resultados en el ámbito académico y científico mediante la elaboración de comunicaciones o presentaciones en congresos relacionados con la enfermería, la gestión sanitaria y la atención en urgencias. Este tipo de espacios permite compartir los resultados con otros profesionales e investigadores, favorecer el intercambio de experiencias y promover nuevas líneas de investigación en torno a la humanización de la atención sanitaria.
Asimismo, se plantea la posibilidad de difundir los resultados mediante la publicación de un artículo científico en revistas especializadas en enfermería o en gestión de los cuidados. La publicación en revistas científicas permitiría ampliar el alcance de los resultados de la revisión y facilitar el acceso a la evidencia científica por parte de profesionales sanitarios, investigadores y gestores del sistema sanitario.
Por otro lado, la divulgación de los resultados también puede realizarse en el ámbito asistencial mediante sesiones clínicas, jornadas formativas o espacios de formación continuada dirigidos a profesionales de enfermería y otros profesionales sanitarios que trabajan en servicios de urgencias. Este tipo de actividades permiten trasladar los principales hallazgos de la revisión a la práctica clínica, promoviendo la reflexión sobre la importancia de la humanización en la atención y fomentando la implementación de estrategias formativas orientadas a mejorar la comunicación y la relación con el paciente.
De este modo, la difusión de los resultados de esta revisión sistemática puede contribuir a reforzar la incorporación de la humanización como un elemento central en la formación de los profesionales sanitarios y en la organización de los servicios de urgencias hospitalarias, favoreciendo una atención más centrada en la persona y en sus necesidades.
Desde el punto de vista asistencial, la evidencia analizada sugiere que la incorporación de programas de formación en humanización puede contribuir a mejorar aspectos clave de la atención en urgencias, como la comunicación con el paciente, la empatía profesional, la participación del paciente en la toma de decisiones y la percepción de trato respetuoso y personalizado. Estos elementos pueden integrarse en los programas de formación continuada de los servicios de urgencias, así como en estrategias institucionales orientadas a mejorar la calidad percibida de la atención sanitaria. Asimismo, los resultados de esta revisión pueden resultar de utilidad para los responsables de la gestión sanitaria y de la planificación formativa en los centros hospitalarios, proporcionando evidencia científica que respalde la incorporación de contenidos relacionados con la humanización en la formación de los profesionales sanitarios.
En relación con las líneas futuras de investigación, los resultados ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar estudios con diseños metodológicos más robustos que permitan evaluar de forma más precisa el impacto de los programas de formación en humanización sobre la satisfacción del paciente en los servicios de urgencias hospitalarias. En este sentido, sería recomendable promover ensayos clínicos o estudios cuasi experimentales que analicen la efectividad de intervenciones formativas específicas.
Asimismo, sería conveniente avanzar en la estandarización de los instrumentos utilizados para medir la experiencia y satisfacción del paciente, lo que facilitaría la comparación de resultados entre diferentes estudios y contextos asistenciales. Otra línea de investigación relevante es el análisis del impacto a medio y largo plazo de las intervenciones formativas en humanización, con el fin de evaluar la sostenibilidad de sus efectos en la práctica clínica.
Por otra parte, los resultados de la revisión evidencian una limitada presencia de estudios que evalúen específicamente la satisfacción de los familiares en el contexto de los servicios de urgencias hospitalarias. La atención humanizada reconoce a la familia como parte fundamental del proceso asistencial, especialmente en situaciones de enfermedad grave, incertidumbre diagnóstica o toma de decisiones complejas. Sin embargo, la mayoría de los estudios incluidos se centraron principalmente en la experiencia del paciente, lo que pone de manifiesto la necesidad de ampliar la investigación en este ámbito.
En este sentido, futuras investigaciones deberían incorporar de forma sistemática la evaluación de la satisfacción de los familiares, analizando aspectos como la calidad de la comunicación con el equipo sanitario, la información recibida, el acompañamiento emocional o la participación en la toma de decisiones. Del mismo modo, sería de interés explorar cómo las intervenciones formativas en humanización dirigidas a los profesionales sanitarios pueden influir en la percepción de los familiares sobre la calidad de la atención recibida.
Finalmente, también resultaría relevante analizar el impacto de la formación en humanización no solo en la experiencia de pacientes y familiares, sino también en el bienestar de los profesionales sanitarios, evaluando variables como el estrés laboral, el desgaste profesional o la satisfacción con el trabajo en los servicios de urgencias hospitalarias. Estas líneas de investigación permitirían ampliar el conocimiento sobre el papel de la humanización en la mejora integral de la atención sanitaria.
