Evaluar la emoción para humanizar las transiciones en salud mental

HOSPITAL
Hospital San Juan de Dios
Otro
San Juan de Dios Gipuzkoa
Arantxa Picón Santamaría, Apolo Zepeda Aviles, Begoña Maestro Rollán, Aitzol Unamuno Agiriano, , , , , ,
Resumen ejecutivo
Las transiciones desde unidades de hospitalización prolongada a recursos comunitarios representan uno de los momentos más vulnerables en los procesos de atención en salud mental. Más allá de los riesgos clínicos conocidos, estas transiciones suponen un cambio vital profundo para las personas: dejar un entorno institucional, redefinir rutinas, asumir mayor autonomía y reconstruir un proyecto de vida en la comunidad. Sin embargo, la dimensión emocional de estos procesos suele quedar infraevaluada y poco integrada en la toma de decisiones asistenciales.
Este proyecto surge con el objetivo de humanizar las transiciones en salud mental mediante la evaluación estructurada de la experiencia emocional y la co-creación de decisiones con las personas atendidas. Para ello, se adaptó el indicador Net Emotional Value (NEV) al contexto sanitario, utilizándolo no como una métrica de satisfacción, sino como una herramienta de escucha, diálogo y aprendizaje compartido entre personas y profesionales.
La experiencia se desarrolló como un ciclo de mejora asistencial en una unidad de hospitalización prolongada y un recurso comunitario de transición (vivienda prealta). Se incluyeron siete personas en proceso de traslado, a quienes se realizó una entrevista emocional estructurada antes del traslado y a los tres meses de estancia en el recurso comunitario. El NEV se combinó con preguntas abiertas orientadas a identificar qué ayudó, qué generó dificultad y qué cambios podían mejorar la experiencia.
Los resultados mostraron un aumento del balance emocional positivo tras la transición, seenos acompañados de emociones de seguridad, confianza y esperanza. Más allá de la cifra, el principal impacto fue cualitativo: las personas se sintieron escuchadas, reconocidas y corresponsables del proceso, y los equipos incorporaron la emoción como una variable clínica y organizativa relevante.
El proyecto demuestra que evaluar la emoción humaniza, porque convierte la vivencia subjetiva en información útil para cuidar mejor, anticipar riesgos y co-crear mejoras. Se trata de una intervención de bajo coste, fácilmente transferible y alineada con los valores de dignidad, participación y atención centrada en la persona que promueve la humanización de la asistencia sanitaria.
JUSTIFICACIÓN
La humanización de la asistencia sanitaria implica reconocer a la persona más allá del diagnóstico y los indicadores clínicos, incorporando su experiencia, emociones y valores en la toma de decisiones. En salud mental, este principio adquiere especial relevancia durante las transiciones asistenciales, donde la incertidumbre, el miedo o la sensación de pérdida pueden comprometer la continuidad del proceso de recuperación.
Las transiciones desde unidades de larga estancia a recursos comunitarios no son únicamente un cambio de dispositivo, sino un evento vital que puede vivirse como oportunidad o como amenaza. Cuando la emoción no se explora ni se gestiona de forma explícita, aumentan los riesgos de rechazo del recurso, conflictos, uso intensivo de urgencias o reingresos.
A pesar de ello, los procesos de planificación del alta y de transición continúan centrados principalmente en variables clínicas y funcionales. Este proyecto parte de una premisa sencilla pero transformadora: la emoción es un componente de la seguridad, la calidad y la humanización de la atención, y debe ser escuchada, medida y utilizada para mejorar los procesos.
PLANIFICACIÓN Y/ O CRONOGRAMA
El proyecto se planificó como un ciclo de mejora asistencial de corta duración, integrado en la actividad ordinaria de los equipos, con el objetivo de garantizar viabilidad y sostenibilidad.

Cronograma orientativo:

Fase 1. Diseño y alineación (Mes 0): definición del itinerario de transición humanizada, adaptación del NEV al contexto de salud mental y alineación entre equipos de origen y destino.

Fase 2. Preparación de las personas (Meses 1–2): identificación de personas candidatas, entrevistas emocionales pretraslado (NEV T0), visitas progresivas al recurso comunitario y planificación compartida del traslado.

Fase 3. Traslado y acompañamiento inicial (Meses 2–3): ejecución del traslado, acompañamiento intensivo en la primera semana y seguimiento emocional estructurado.

Fase 4. Seguimiento y revisión (Mes 3–4): evaluación emocional a los tres meses (NEV T1), análisis conjunto de resultados y definición de mejoras.

ENFOQUE
El enfoque del proyecto es humanizador, participativo y evaluativo. Parte de la premisa de que la humanización no puede depender únicamente de actitudes individuales, sino que debe incorporarse de forma estructurada a los procesos asistenciales.

Se adopta un enfoque de atención centrada en la persona, donde la experiencia emocional se reconoce como fuente legítima de conocimiento. La evaluación emocional se concibe como un espacio de diálogo y co-creación, no como un mecanismo de control ni de satisfacción.

DESARROLLO Y EJECUCIÓN
El desarrollo del proyecto se integró en el proceso habitual de planificación de traslados, incorporando elementos específicos orientados a la seguridad emocional:

– entrevistas emocionales estructuradas en momentos clave;

– registro explícito de expectativas, temores y deseos;

– coordinación interprofesional centrada en la historia y preferencias de la persona;

– acompañamiento cercano en los primeros días tras el traslado.

La ejecución fue flexible y adaptada al ritmo de cada persona, priorizando la vivencia subjetiva sobre la rigidez del cronograma.

DESPLIEGUE
El despliegue del proyecto se realizó de forma progresiva, comenzando con un número reducido de personas para facilitar el aprendizaje y el ajuste del modelo.

Se definieron referentes claros en cada dispositivo y se establecieron espacios breves de coordinación. El modelo se comunicó al resto del equipo como una iniciativa de mejora y humanización, favoreciendo su aceptación y apropiación.

RESULTADOS
Resultados emocionales: El NEV promedio pasó de 0,28 antes del traslado a 0,67 a los tres meses en el recurso comunitario, reflejando un mayor predominio de emociones positivas vinculadas a seguridad, tranquilidad y esperanza.

Resultados en la experiencia de las personas: Las personas participantes destacaron como elementos clave de humanización:

– sentirse escuchadas y tenidas en cuenta;

– poder expresar miedos sin que ello frenara el proceso;

– conocer previamente el entorno y a las personas del equipo;

– contar con un referente estable durante la transición.

Resultados organizativos. A nivel organizativo, el proyecto permitió:

– anticipar necesidades emocionales antes del traslado;

– ajustar el ritmo y las condiciones de la transición;

– generar un lenguaje común sobre experiencia y emoción.

EVALUACIÓN Y REVISIÓN
La evaluación del proyecto se concibió como un proceso continuo, coherente con el enfoque de humanización y mejora. La información emocional recogida no se utilizó como un resultado final, sino como materia prima para la toma de decisiones compartidas.

Tras cada entrevista emocional, el equipo revisaba junto con la persona:

qué emociones estaban predominando,

qué situaciones concretas las favorecían o intensificaban,

qué cambios eran posibles y deseables para mejorar la vivencia.

Este ejercicio permitió introducir ajustes personalizados antes y después del traslado, tales como modificar el ritmo de la transición, aumentar las visitas previas, reforzar la presencia del referente o redefinir expectativas poco realistas. A nivel organizativo, los resultados agregados se revisaron en sesiones conjuntas entre equipos, generando acuerdos sobre prácticas a mantener y aspectos a reforzar en futuros traslados.

La evaluación emocional se convirtió así en un mecanismo de gobernanza de la experiencia, alineando decisiones clínicas, organizativas y humanas.

CARÁCTER INNOVADOR
El carácter innovador del proyecto reside en su enfoque y en su finalidad. No se trata de introducir una nueva tecnología ni un programa complejo, sino de innovar en la forma de escuchar y decidir.

Habitualmente, las transiciones asistenciales se evalúan desde Iindicadores clínico-asistenciales, funcionales o administrativos. Este proyecto introduce de manera explícita la emoción como variable de calidad, seguridad y humanización, dotándola de un espacio estructurado y legitimado dentro del proceso asistencial.

La adaptación del NEV permite sintetizar la experiencia emocional sin perder su complejidad, favoreciendo conversaciones clínicas significativas y decisiones compartidas. La innovación consiste, por tanto, en convertir la vivencia subjetiva en información útil para cuidar mejor, anticipar riesgos y diseñar mejoras.

Este enfoque rompe con la dicotomía entre evaluación y humanización, demostrando que medir puede ser un acto profundamente humano cuando se hace con sentido ético y relacional.

DIVULGACIÓN
El proyecto está diseñado para ser difundido y sostenido en el tiempo. Sus resultados y metodología pueden compartirse mediante sesiones internas, formación a equipos, publicaciones divulgativas y foros de intercambio de buenas prácticas en humanización.

La simplicidad del modelo facilita su incorporación progresiva a la cultura organizativa, evitando que dependa de personas concretas. El uso del NEV como herramienta de conversación y aprendizaje contribuye a mantener vivo el enfoque humanizador y a reforzar la mejora continua.

NIVEL DE APLICABILIDAD
El modelo desarrollado es altamente transferible a otros dispositivos y contextos asistenciales, tanto dentro como fuera del ámbito de la salud mental. Puede aplicarse en transiciones desde unidades de agudos, hospitales de día, recursos residenciales o procesos de alta compleja en otros ámbitos sanitarios y sociosanitarios.

Su aplicabilidad se basa en varios factores clave:

– requiere un tiempo limitado de entrevista y coordinación;

– no precisa herramientas tecnológicas específicas;

– se integra fácilmente en rutinas existentes;

– es adaptable a distintos perfiles de personas y organizaciones.

Para su replicación, las organizaciones necesitan principalmente un compromiso explícito con la atención centrada en la persona, espacios mínimos de coordinación interprofesional y una cultura que reconozca la experiencia emocional como parte de la calidad asistencial.

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