Ampliación del Hospital de día oncohematológico del hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málagagen d

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Oficina de Arquitectura
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Lahoz Lopez Arquitectos slp
Lahoz Lopez Arquitectos, Ramón Lahoz Rodriguez, Natalia López Matesanz, , , , , , ,
Resumen ejecutivo
El Hospital Universitario Virgen de la Victoria afrontaba una demanda creciente en oncología y hematología que superaba la capacidad del Hospital de Día existente. El espacio, de 600 m², presentaba limitaciones estructurales, funcionales y ambientales que afectaban a la calidad asistencial y al bienestar emocional de los pacientes. Para dar respuesta a esta situación, el Servicio Andaluz de Salud impulsó un proyecto de ampliación y humanización que transformara la unidad en un entorno moderno, eficiente y centrado en la persona.
La propuesta de Lahoz Lopez Arquitectos e Ingho fue seleccionada y planteó una intervención integral basada en los principios de la Guía de Humanización del SSPA. Su objetivo no era únicamente ampliar la superficie, sino redefinir la experiencia asistencial mediante una arquitectura clara, accesible y emocionalmente amable. El proyecto amplió la unidad hasta 1.850 m² mediante el cerramiento del patio interior y la creación de un nuevo volumen que alberga un acceso independiente, protegido y fácilmente identificable. Esta decisión resolvió uno de los principales problemas del servicio: la llegada de pacientes vulnerables a través de largos pasillos interiores.
La reorganización funcional fue uno de los pilares de la propuesta. La sala de tratamientos se situó en la zona más luminosa del edificio, con una gran fachada acristalada orientada al sur que aporta luz natural y vistas. El número de puestos pasó de 24 a 47, distribuidos en sillones, camas y boxes de aislamiento, con privacidad controlada y acompañamiento permitido. El control de enfermería se ubicó en una posición central que garantiza la supervisión continua sin comprometer la intimidad del paciente.
La sala de espera, ahora de 245 m², se concibe como un espacio diverso y acogedor, con áreas diferenciadas para leer, trabajar, descansar o esperar acompañado. Se incorporan taquillas, un pequeño office, aseos accesibles y un espacio específico para pacientes inmunodeprimidos. Las celosías de madera y los tonos cálidos contribuyen a crear un ambiente sereno y humanizado.
Las consultas aumentan de 9 a 24 y adoptan un modelo de relación más cercano: mesas circulares, doble circulación para profesionales y separación clara entre exploración y entrevista. Esta configuración favorece la comunicación, reduce barreras y mejora la privacidad.
La propuesta destaca también por su coherencia organizativa. La proximidad entre oncología, hematología y farmacia agiliza la preparación y entrega de medicación. Los circuitos diferenciados para pacientes y profesionales mejoran la seguridad y reducen desplazamientos innecesarios. Las instalaciones se dimensionaron para permitir crecimiento futuro y la incorporación de nuevas tecnologías.
El despliegue del proyecto contó con una implicación activa de los servicios clínicos, que participaron en la definición de los espacios, la selección del equipamiento y la validación de los circuitos. La transición se realizó sin interrupciones asistenciales, con formación específica y simulaciones previas.
Los primeros meses de funcionamiento confirman una mejora notable en la experiencia emocional, la eficiencia y la calidad asistencial. El proyecto se consolida como un modelo replicable para otros centros que buscan integrar arquitectura, humanización y excelencia clínica.
JUSTIFICACIÓN
El Hospital Universitario Virgen de la Victoria, centro de referencia del Sistema Sanitario Público de Andalucía, afrontaba desde hacía años una creciente presión asistencial en las áreas de oncología y hematología. El aumento sostenido de la incidencia del cáncer, la mejora de los tratamientos y la mayor supervivencia de los pacientes generaron una demanda que superaba ampliamente la capacidad del Hospital de Día existente, ubicado en la planta primera del edificio.
Este espacio, de unos 600 m², presentaba limitaciones estructurales, funcionales y ambientales que afectaban tanto a la calidad asistencial como a la experiencia del paciente y al bienestar de los profesionales. La sala de tratamientos resultaba insuficiente, las consultas eran escasas, los tiempos de espera se prolongaban y las circulaciones no permitían separar adecuadamente los flujos de pacientes, profesionales y materiales. Esta situación comprometía la eficiencia del servicio y la dignidad de la atención.
Ante esta realidad, el Servicio Andaluz de Salud convocó en agosto de 2021 un procedimiento abierto para la redacción del proyecto y la dirección de las obras de ampliación y reforma de la unidad de oncohematología, financiado con fondos europeos.
La propuesta presentada por Lahoz López Arquitectos e Ingho fm resultó adjudicataria por su capacidad para resolver de forma integral las necesidades funcionales, técnicas y asistenciales del hospital, y por su alineación con los principios de humanización del SAS. La Guía de Humanización del SSPA establece criterios de diseño ambiental, confort, accesibilidad, comunicación y bienestar emocional que debían incorporarse de manera transversal en la nueva infraestructura.
La arquitectura debía convertirse en un agente terapéutico capaz de reducir la ansiedad, favorecer la acogida, mejorar la comunicación y dignificar la experiencia del paciente y su familia. La propuesta seleccionada respondía a esta necesidad mediante una transformación profunda del área: ampliación de la superficie hasta los 1.850 m² mediante el cerramiento del patio interior, creación de un nuevo acceso independiente para pacientes, reorganización completa de las circulaciones y diseño de espacios amplios, luminosos y emocionalmente amables.
PLANIFICACIÓN Y/ O CRONOGRAMA
El proceso del equipo de diseño comenzó con un diagnóstico preciso de la situación inicial, que evidenciaba espacios insuficientes, recorridos largos, falta de privacidad y una capacidad asistencial claramente superada por la demanda.
El reto no consistía solo en ampliar la superficie disponible, sino reordenar el funcionamiento interno, situando cada espacio en la posición más adecuada: la sala de tratamientos en la zona más luminosa, la sala de espera junto al nuevo acceso y los apoyos clínicos próximos a los puntos de mayor actividad. Esta reorganización permitió optimizar los flujos, mejorar la orientación del paciente y reforzar la seguridad clínica.
Era preciso resolver las carencias del acceso del paciente, diseñando un recorrido claro y directo desde la urbanización, con un núcleo vertical exclusivo y con protección en la llegada de pacientes vulnerables.
La obra debía convivir con la actividad asistencial del hospital, lo que exigió una coordinación minuciosa. Se definieron fases que evitaban intervenir en zonas críticas, se programaron los trabajos más ruidosos fuera del horario clínico y se establecieron rutas provisionales para el personal sanitario. La colaboración interdisciplinar fue constante: equipos médicos, enfermería, farmacia, mantenimiento y servicios generales participaron activamente en la toma de decisiones, ajustando el diseño a las necesidades reales del día a día.
La propuesta se orientó al futuro. Los espacios se diseñaron con criterios de flexibilidad, las instalaciones se dimensionaron para permitir crecimiento y la organización funcional se concibió para adaptarse a nuevas tecnologías y a un incremento progresivo de la demanda. El resultado es un proyecto que no solo resuelve las necesidades actuales, sino que prepara al servicio para los retos asistenciales de los próximos años.
El cronograma se explica en el apartado de desarrollo y ejecución.
ENFOQUE
El enfoque del proyecto se basa en transformar la experiencia asistencial mediante una arquitectura clara, accesible y profundamente humanizada.
– Mejora integral del acceso
El acceso original obligaba a los pacientes a entrar por la puerta principal del hospital y recorrer un largo pasillo hasta llegar al Hospital de Día. La ampliación resuelve esta limitación mediante la creación de un nuevo acceso independiente, conectado directamente con la unidad.
Este nuevo volumen, con presencia institucional, claramente señalizado y protegido por una marquesina, permite una llegada cómoda y segura tanto para ambulancias como para vehículos particulares. Junto a él se habilita un estacionamiento específico para ambulancias. El acceso incorpora un ascensor de grandes dimensiones, capaz de transportar incluso una cama o camilla, garantizando accesibilidad universal y una circulación fluida para pacientes con movilidad reducida.
La llegada se produce frente al mostrador de información, donde el personal puede ofrecer asistencia inmediata. Desde este punto, el usuario disfruta de vistas abiertas hacia la fachada este, reforzando la sensación de orientación y acogida.
– Sala de espera: amplitud, confort y diversidad de usos
La sala de espera constituye uno de los espacios más transformados. Su superficie se triplica, pasando de unos 70 m² a más de 200 m², y se configura como un espacio abierto, luminoso y articulado en salas diferenciadas con ventanas a distintas orientaciones.
El amueblamiento flexible permite realizar diversas actividades —leer, trabajar, descansar— y se incorpora un espacio específico para pacientes inmunodeprimidos. Los aseos son accesibles y se añade un baño de ostomizados, respondiendo a necesidades específicas del perfil oncohematológico.
La sala se equipa con taquillas para objetos personales, un pequeño office para refrigerios y mobiliario ergonómico en tonos neutros y cálidos que armonizan con el paisaje exterior. Las celosías de madera permiten sectorizar sin perder amplitud visual, aportando privacidad y calidez.
– Consultas: proximidad, privacidad y doble circulación
Desde la sala de espera, el acceso a las consultas es inmediato. El número de consultas pasa de 9 a 24, con superficies entre 15 y 16 m². La mayoría incorpora doble circulación, lo que permite a los profesionales comunicarse entre sí mediante un circuito interno independiente del de los pacientes.
El mobiliario se diseña para favorecer una relación más cercana: la mesa de entrevistas es circular, evitando la barrera del ordenador y permitiendo que el paciente se sienta plenamente escuchado. La distribución interior separa claramente las zonas de exploración y atención, mejorando la privacidad y la funcionalidad.
•3.4. Sala de tratamientos: luz, amplitud y supervisión
La sala de tratamientos experimenta una transformación radical. Pasa de 170 m² con 24 puestos a más de 500 m², con 47 puestos distribuidos en: 31 sillones, 12 camas y 4 boxes de aislamiento
La sala se ubica en la zona más luminosa del edificio, orientada al sur y con una cristalera corrida que introduce luz natural. Persianas orientables controlan el deslumbramiento y el calentamiento en verano. Las camas y sillones se disponen transversalmente hacia la fachada, garantizando vistas desde todos los puestos.
La separación entre grupos de boxes se realiza mediante muros bajos, que preservan la privacidad del paciente sentado o tumbado, pero permiten la supervisión continua por parte del personal. Cada puesto dispone de biombo, espacio para enseres, silla de acompañante y control individual de iluminación. Se incorporan medidas de confort acústico y un aseo de ostomizados.
El control de enfermería se sitúa en el centro del espacio, con visión completa de la sala. Los apoyos clínicos se disponen linealmente junto al pasillo interno, optimizando tiempos y recorridos.
– Apoyos comunes y farmacia
La unidad incorpora despachos y salas de trabajo para los profesionales, así como un servicio de dispensación de farmacia que mejora la eficiencia en la preparación y entrega de medicación. La proximidad funcional entre Oncología, Hematología y Farmacia agiliza la coordinación y reduce tiempos de espera.
– Circulaciones claras y diferenciadas
El esquema de circulaciones se diseña con especial cuidado:
•Circuito del paciente: parte siempre del acceso independiente, pasa por la sala de espera y se dirige hacia consultas o tratamientos sin interferencias.
•Circuito del profesional: independiente del de los pacientes, permite acceder a consultas, sala de tratamientos, zonas de trabajo y conectar internamente con el resto del hospital.
DESARROLLO Y EJECUCIÓN
Desde el concurso hasta la puesta en marcha, cada etapa se concibió para garantizar la coherencia del diseño, la viabilidad constructiva y la mínima interferencia con la actividad hospitalaria.
– Desarrollo del concurso
La fase de concurso fue determinante, ya que estableció los criterios que guiarían todo el proceso posterior. El equipo redactor realizó un análisis exhaustivo de las necesidades asistenciales, de las limitaciones del espacio existente y de las posibilidades que ofrecía la ampliación estructural prevista. Desde esta etapa inicial, la propuesta se concibió bajo los principios de humanización del SAS: adaptabilidad, neutralidad cromática, confort emocional, accesibilidad universal, seguridad y bienestar profesional.
La propuesta destacó por su capacidad para transformar un espacio crítico en un entorno terapéutico humanizado, lo que llevó a su adjudicación en agosto de 2021.
– Redacción del proyecto ejecutivo
Tras la adjudicación, el equipo de arquitectura e ingeniería trabajó de forma colaborativa con los servicios clínicos para validar la implantación final y ajustar detalles operativos. Se definieron las soluciones constructivas, estructurales y de instalaciones necesarias para materializar la ampliación: cerramiento del patio interior, nuevo núcleo vertical de comunicaciones, pasarelas de conexión, distribución definitiva de consultas y sala de tratamientos, y diseño de los espacios de apoyo.
Se desarrollaron instalaciones avanzadas —climatización con filtración HEPA, iluminación eficiente, comunicaciones y sistemas de control— y se seleccionaron materiales y acabados coherentes con los criterios de humanización. El proyecto fue aprobado por el SAS en octubre de 2022 y obtuvo licencia municipal en mayo de 2023.
– Ejecución de las obras
La obra se desarrolló en un entorno especialmente complejo: un hospital en pleno funcionamiento y un área asistencial de alta sensibilidad. Antes de iniciar los trabajos, el Hospital de Día existente se trasladó temporalmente a otra ubicación dentro del centro. La obra finalizó en abril de 2025.
– Equipamiento, pruebas y puesta en marcha
Con la obra terminada, se inició la fase de equipamiento: mobiliario, electromedicina, sistemas informáticos y señalética accesible. Se realizaron pruebas de instalaciones, validaciones técnicas y simulaciones de circuitos asistenciales con los equipos clínicos.
– Inauguración y entrada en funcionamiento
El nuevo Hospital de Día Oncohematológico fue inaugurado en noviembre de 2025 y entró en servicio el lunes 7 de noviembre de 2025.
DESPLIEGUE
El proyecto contó con la implicación de los distintos servicios del hospital, que participaron activamente en la definición, validación y puesta en uso de los nuevos espacios. Desde el inicio, oncólogos, hematólogos, enfermería, farmacia, mantenimiento y servicios generales trabajaron de forma coordinada con el equipo de arquitectura e ingenieria y con los responsables de equipamiento para asegurar que cada decisión respondiera a necesidades reales de la práctica clínica.
Los profesionales asistenciales contribuyeron a definir la ubicación de los puestos de tratamiento, la distribución de las consultas, la organización del control de enfermería y apoyos clínicos: ajustar distancias, mejorar la visibilidad, optimizar recorridos y garantizar la privacidad del paciente.
El equipo de enfermería participó activamente en la selección del mobiliario, la configuración de los puestos, la ubicación de los puntos de almacenamiento y la definición de los protocolos de acompañamiento. Su experiencia diaria permitió adaptar el diseño a las necesidades reales de supervisión, confort y seguridad.
La coordinación con el equipo de diseño del equipamiento fue igualmente determinante. Se realizaron sesiones de trabajo para seleccionar sillones, camas, iluminación, señalética y elementos de apoyo, priorizando ergonomía, accesibilidad y confort emocional. Estas decisiones se validaron mediante pruebas de uso y simulaciones en los propios espacios antes de su apertura.
RESULTADOS
La ampliación y humanización del Hospital de Día Oncohematológico ha generado resultados claros y medibles que transforman la experiencia asistencial, mejoran el bienestar de los profesionales y aumentan significativamente la eficiencia del servicio. El nuevo espacio no solo triplica la capacidad previa, sino que redefine la forma de atender a los pacientes oncohematológicos en un entorno más digno, seguro y emocionalmente cuidado.
-Incremento de la capacidad asistencial
La intervención ha permitido pasar de 600 m² a 1.856 m², lo que se traduce en:
•47 puestos de tratamiento (antes 24): 31 sillones, 12 camas y 4 boxes de aislamiento.
•24 consultas (antes 9), distribuidas entre Oncología y Hematología.
•Una sala de espera de 245 m² (antes 70 m²), capaz de absorber picos de actividad sin saturación.
Este aumento ha reducido tiempos de espera, ha mejorado la programación de tratamientos y ha permitido absorber el crecimiento sostenido de la demanda asistencial.
-Mejora de la experiencia del paciente
El impacto más significativo se observa en la vivencia emocional del paciente y su acompañante:
•Acompañamiento continuo, tanto en la sala de espera como en los boxes de tratamiento.
•Entornos luminosos, cálidos y silenciosos, que reducen la ansiedad y favorecen el bienestar.
•Mayor privacidad, gracias a la distribución de los puestos y a la sectorización mediante celosías y muros bajos.
•Accesos directos y cómodos, que facilitan la llegada de personas con movilidad reducida.
-Bienestar y eficiencia del equipo profesional
El nuevo diseño ha tenido un impacto directo en la calidad del entorno laboral:
•Mejor control visual desde los puestos de enfermería.
•Espacios de trabajo más amplios y ergonómicos, que reducen la fatiga.
•Apoyos clínicos mejor distribuidos, disminuyendo desplazamientos innecesarios.
•Mayor coordinación entre Oncología, Hematología y Farmacia gracias a la proximidad funcional.
-Optimización de los flujos asistenciales
La reorganización espacial ha permitido:
•Separar claramente los circuitos de pacientes, profesionales y suministros.
•Integrar consultas y tratamientos en un mismo entorno, evitando desplazamientos.
•Agilizar la preparación y entrega de medicación gracias a la cercanía de Farmacia.
•Reducir tiempos muertos y mejorar la programación diaria.
El resultado es un servicio más ágil, ordenado y predecible.
-Seguridad clínica reforzada
El proyecto incorpora mejoras que incrementan la seguridad del paciente:
•Boxes de aislamiento para inmunodeprimidos.
•Climatización con filtración avanzada.
•Iluminación adecuada para procedimientos clínicos.
•Materiales higiénicos y de fácil limpieza.
•Accesibilidad universal en todos los espacios.
EVALUACIÓN Y REVISIÓN
El nuevo Hospital de Día Oncohematológico lleva pocos meses en funcionamiento, por lo que aún no es posible disponer de resultados cuantitativos consolidados. Sin embargo, desde su apertura se han recogido numerosos testimonios espontáneos de profesionales, pacientes y acompañantes que permiten realizar una primera evaluación cualitativa del impacto del proyecto. Estas impresiones iniciales coinciden en señalar una mejora evidente en la calidad del entorno, la experiencia emocional y la percepción de dignidad durante el proceso asistencial.
Los equipos clínicos destacan la transformación del espacio y su repercusión directa en la práctica diaria. Para la jefa de sección del Área de Consultas y del Hospital de Día, “es el primer día de un cambio muy importante en la filosofía de atención a nuestros pacientes y sus familias”. La jefa del Servicio de Hematología subraya que “no solo el espacio aumenta, sino la calidad de las instalaciones y la calidez”. Otros profesionales resaltan la luz natural, la reducción del ruido y la sensación de bienestar que transmite el nuevo entorno.
Las reacciones de los pacientes y acompañantes han sido igualmente reveladoras: “Es impresionante”, “Parece un hotel”, “Qué bonito”, “No da sensación de hospital”. Estos comentarios reflejan que el diseño humanizado ha logrado su objetivo: crear un espacio que reduce la ansiedad, mejora la vivencia del tratamiento y aporta confort en un momento especialmente vulnerable.
Aunque la evaluación cuantitativa llegará con el tiempo, la evidencia cualitativa recogida hasta ahora confirma que la intervención ha transformado no solo el espacio físico, sino también la cultura asistencial del servicio. El nuevo Hospital de Día se percibe como un entorno más humano, más eficiente y más alineado con las necesidades reales de pacientes y profesionales.
CARÁCTER INNOVADOR
Se supera el modelo tradicional de sillas alineadas para crear un espacio más versátil y humano. Las salas de espera se conciben como lugares donde el paciente puede elegir cómo ocupar su tiempo: zonas tranquilas para leer o trabajar, rincones para escuchar música o ver contenido multimedia, áreas con vistas al paisaje y taquillas para guardar objetos personales. La incorporación de un pequeño office permite acceder a refrigerios saludables, mejorando la comodidad durante estancias prolongadas.
-Salas de tratamiento: acompañamiento, privacidad y bienestar
Las salas de tratamiento se diseñan con luz natural y vistas, integrando elementos que favorecen el bienestar emocional. Cada puesto permite la presencia del acompañante, incorpora paneles que garantizan privacidad y dispone de espacios específicos para objetos personales. Esta configuración rompe con el modelo clínico tradicional y sitúa al paciente en un entorno más digno, cálido y controlable.
-Consultas: un nuevo modelo de relación clínica
El proyecto introduce un cambio significativo en la forma de entender la consulta médica. Se abandona la disposición clásica del escritorio como barrera entre profesional y paciente, sustituyéndola por sillones bajos que sitúan a todos al mismo nivel, favoreciendo una comunicación más cercana, empática y horizontal.
Además, se integra un sistema informático con inteligencia artificial capaz de transcribir automáticamente la conversación durante la consulta. Esto libera al profesional de tareas de registro, permitiendo que mantenga el contacto visual y dedique toda su atención al paciente y su acompañante. Esta combinación de diseño espacial y tecnología representa un avance claro en la humanización de la atención. Doble circulación en las consultas, que permite comunicación entre profesionales de forma independiente a la de pacientes.
DIVULGACIÓN
Aunque el nuevo Hospital de Día Oncohematológico lleva pocos meses en funcionamiento, su impacto ha comenzado a difundirse tanto dentro del Sistema Sanitario Público de Andalucía como en los medios de comunicación y en la ciudadanía. Esta visibilidad inicial contribuye a consolidarlo como un referente en arquitectura humanizada y como un modelo replicable para futuras intervenciones.
-Inserción en la estrategia “Humaniza Andalucía”
El proyecto se enmarca en la estrategia de humanización del SSPA, impulsada a través de la iniciativa Humaniza Andalucía, que promueve valores de equidad, dignidad, accesibilidad y participación. La ampliación y reforma del Hospital de Día constituye uno de los ejemplos más recientes de esta línea de trabajo, integrando soluciones innovadoras demandadas por profesionales y pacientes. Su diseño y resultados lo posicionan como un caso de referencia dentro de la red de centros que avanzan hacia entornos asistenciales más humanos.
-Presencia en medios y redes sociales
La apertura del nuevo espacio ha generado una amplia cobertura en la prensa regional y especializada, así como en redes sociales institucionales y ciudadanas. Medios como Diario Sur y La Opinión de Málaga han destacado la mejora en confort, accesibilidad y calidad asistencial, recogiendo testimonios de pacientes que describen el espacio como “impresionante” o “digno de un hotel”.
Las publicaciones en redes sociales —incluyendo vídeos, fotografías y testimonios de profesionales— han contribuido a mostrar el cambio experimentado por la unidad y a reforzar la percepción pública de un entorno más humano y acogedor.
-Difusión profesional
El proyecto ha comenzado también a difundirse en ámbitos profesionales, a través de la web del estudio de arquitectura y de su participación en iniciativas y premios vinculados a la humanización sanitaria. Esta proyección permitirá compartir aprendizajes, inspirar a otros centros y consolidar el papel de la arquitectura como herramienta para mejorar la experiencia asistencial.
NIVEL DE APLICABILIDAD
El proyecto del nuevo Hospital de Día Oncohematológico presenta un alto nivel de aplicabilidad y transferibilidad a otros centros sanitarios, tanto dentro del Sistema Sanitario Público de Andalucía como en el conjunto del sistema nacional. Su valor no reside únicamente en la ampliación física, sino en el modelo organizativo, funcional y humano que propone, basado en principios que pueden adaptarse a diferentes contextos arquitectónicos y asistenciales.
En primer lugar, el proyecto demuestra que es posible transformar unidades críticas sin interrumpir la actividad asistencial, mediante una planificación por fases, accesos independientes y una coordinación estrecha entre equipos técnicos y clínicos. Este enfoque es replicable en cualquier hospital que necesite renovar espacios en funcionamiento.
En segundo lugar, la reorganización de los circuitos —separación clara entre flujos de pacientes y profesionales, proximidad funcional entre consultas, tratamientos y farmacia, y accesos directos desde el exterior— constituye un modelo operativo exportable, capaz de mejorar la eficiencia y la seguridad clínica en otros centros.
Asimismo, los criterios de diseño humanizado aplicados —luz natural, privacidad, confort acústico, mobiliario ergonómico, señalética clara y espacios emocionalmente amables— son estrategias universales, fácilmente adaptables a diferentes escalas y tipologías hospitalarias. La experiencia demuestra que estos elementos tienen un impacto directo en la reducción de la ansiedad, la mejora de la comunicación y el bienestar del paciente y del profesional.
El proyecto incorpora además soluciones tecnológicas y organizativas transferibles, como la integración de sistemas de apoyo digital en las consultas o la disposición centralizada del control de enfermería para optimizar la supervisión. Estas medidas pueden implementarse en otras unidades de día, servicios ambulatorios o áreas de tratamientos prolongados.
Por todo ello, el nuevo Hospital de Día Oncohematológico se configura como un modelo replicable, que demuestra cómo la arquitectura, la planificación y la humanización pueden converger para mejorar la experiencia asistencial. Su metodología, sus soluciones y sus resultados ofrecen una guía clara para otros centros que afrontan retos similares de saturación, obsolescencia o necesidad de humanización.

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