Con el objetivo de mejorar la experiencia del paciente y humanizar la atención sanitaria, en 2010 se diseñó e implantó un programa de estudio pretrasplante hepático ambulatorizado, que permite realizar la valoración completa del candidato sin necesidad de ingreso hospitalario en la mayoría de los casos. Este modelo organizativo, vigente y consolidado desde entonces, constituye un ejemplo de humanización estructural de la asistencia sanitaria.
El proyecto se basa en tres principios fundamentales: atención centrada en el paciente, eficiencia organizativa y coordinación multidisciplinar. El objetivo principal es realizar el estudio pretrasplante de forma ambulatoria, reduciendo al mínimo las molestias y el impacto personal, social y familiar que suponía el ingreso prolongado. Gracias a este modelo, el estudio completo puede realizarse aproximadamente en dos semanas, concentrando las pruebas en tres jornadas hospitalarias organizadas.
Si el estudio continúa, se programa una segunda jornada de pruebas multidisciplinares, que incluyen valoraciones por múltiples especialidades (cirugía de trasplante, anestesia, psiquiatría, endocrinología, oftalmología, ORL, medicina preventiva o ginecología según el caso), además de exploraciones digestivas como gastroscopia y colonoscopia. Finalmente, el caso se presenta en el Comité de Trasplante, donde se decide la inclusión o no del paciente en lista de espera para trasplante hepático.
Uno de los aspectos clave del programa es la coordinación organizativa de todo el hospital, que reserva agendas específicas en distintos servicios para concentrar las pruebas en pocos días. Asimismo, el modelo incorpora medidas específicas de humanización. Entre ellas destaca el acompañamiento continuo del paciente por un celador, que lo guía durante todo el recorrido hospitalario entre consultas y pruebas, facilitando la orientación y reduciendo la ansiedad, especialmente en pacientes procedentes de otros centros o localidades.
Además, el programa incluye encuestas de satisfacción dirigidas a los pacientes, con el objetivo de evaluar la calidad percibida y detectar oportunidades de mejora. Este enfoque permite mantener un proceso de mejora continua en un circuito asistencial que se ha mantenido estable durante más de una década.
Desde su implantación, el modelo ha permitido que aproximadamente el 85% de los pacientes candidatos puedan ser estudiados de forma completamente ambulatoria, reduciendo ingresos innecesarios y optimizando recursos hospitalarios sin comprometer la calidad clínica.
En conjunto, el estudio ambulatorio pretrasplante hepático del Hospital Universitario Río Hortega representa una iniciativa pionera y consolidada de humanización sanitaria, basada en la reorganización de procesos, la coordinación interdisciplinar y la mejora de la experiencia del paciente. Tras más de una década de funcionamiento, constituye un modelo organizativo eficaz que combina calidad asistencial, eficiencia del sistema y atención centrada en las necesidades reales de las personas.
Desde el punto de vista del paciente, el ingreso prolongado suponía una alteración significativa de su vida personal y familiar, especialmente relevante en el contexto de la enfermedad hepática avanzada, donde los pacientes ya presentan una situación clínica y emocional vulnerable. Además, muchos de los candidatos a trasplante hepático proceden de distintos puntos de Castilla y León, por lo que el ingreso implicaba separación del entorno familiar, desplazamientos prolongados y dificultades logísticas para acompañantes y cuidadores.
A esta carga emocional y social se añadía el impacto físico derivado de una hospitalización innecesariamente larga, que con frecuencia generaba incomodidad, pérdida de autonomía y mayor percepción de enfermedad en pacientes que, en muchos casos, podían mantenerse clínicamente estables durante el proceso diagnóstico. Asimismo, la hospitalización prolongada incrementa el riesgo de complicaciones asociadas al ingreso, como infecciones nosocomiales o deterioro funcional.
Desde el punto de vista organizativo, el modelo basado en ingreso hospitalario también suponía una utilización intensiva de recursos hospitalarios, ocupando camas durante largos periodos para realizar pruebas que, en la mayoría de los casos, podían efectuarse sin necesidad de hospitalización. Esta situación generaba ineficiencias en la gestión de recursos y dificultaba la disponibilidad de camas para pacientes con necesidades asistenciales agudas.
Ante esta realidad, en 2010 el equipo de Trasplante Hepático del Hospital Universitario Río Hortega impulsó un cambio de modelo asistencial, basado en la ambulatorización del estudio pretrasplante. El objetivo fue transformar un proceso tradicionalmente hospitalario en un circuito diagnóstico ambulatorio, organizado y coordinado, manteniendo la misma calidad clínica y seguridad para el paciente.
Este nuevo enfoque permite que el estudio se realice fundamentalmente en hospital de día, concentrando las pruebas en jornadas programadas y reduciendo el tiempo total del proceso a aproximadamente dos semanas. La reorganización del circuito asistencial y la coordinación entre los distintos servicios implicados hacen posible que la mayoría de los pacientes puedan completar su evaluación sin necesidad de ingreso hospitalario.
Para ello fue necesario diseñar un proceso transversal que implicara a numerosos servicios hospitalarios, entre ellos Hepatología, Radiología, Cardiología, Neumología, Neurofisiología, Medicina Preventiva, Endocrinología, Psiquiatría, Anestesia, Oftalmología, ORL, Cirugía de Trasplante, Digestivo (endoscopias), además de los servicios de Admisión, Hospital de Día Médico, Atención al Paciente y transporte interno. La correcta coordinación entre todos estos profesionales fue clave para garantizar que las pruebas diagnósticas pudieran concentrarse en un número reducido de jornadas, evitando ingresos hospitalarios innecesarios.
La planificación del proyecto se desarrolló durante aproximadamente tres meses, periodo en el que se trabajó en la definición del circuito asistencial, la asignación de agendas específicas para las pruebas diagnósticas y la coordinación de los recursos humanos necesarios para el funcionamiento del programa. Durante esta fase se analizaron los flujos asistenciales previos, las necesidades organizativas de cada servicio y las posibilidades reales de concentración de pruebas en el hospital de día.
El cronograma de implantación del proyecto se estructuró en varias fases:
Fase 1. Análisis de la situación previa (primer mes)
Se realizó una evaluación del modelo tradicional de estudio pretrasplante, basado en hospitalización prolongada. Se identificaron las principales dificultades para los pacientes —estancias largas, desplazamientos desde otros centros y pérdida de autonomía— y se analizaron los recursos hospitalarios implicados en el proceso diagnóstico. Este análisis permitió identificar oportunidades para reorganizar el circuito asistencial.
Fase 2. Diseño del circuito asistencial ambulatorio (segundo mes)
Se diseñó un nuevo modelo organizativo que permitiera realizar el estudio pretrasplante de forma ambulatoria. En esta fase se definieron las pruebas necesarias, su orden secuencial y la posibilidad de concentrarlas en jornadas específicas dentro del hospital de día médico. Asimismo, se establecieron mecanismos de coordinación entre los servicios implicados y se reservaron agendas específicas para las pruebas diagnósticas.
Fase 3. Coordinación interservicios y organización de recursos (tercer mes)
Durante esta fase se consolidó la coordinación entre los diferentes servicios hospitalarios, se establecieron los circuitos de citación desde Admisión y se definieron los recursos logísticos necesarios, como la reserva de puestos en el hospital de día y el acompañamiento de los pacientes por personal celador durante el recorrido por las distintas pruebas. También se desarrolló la documentación necesaria para la solicitud unificada de pruebas y el seguimiento clínico del proceso.
Tras completar esta fase de planificación, el programa comenzó su funcionamiento, permitiendo que la mayoría de los pacientes candidatos a trasplante hepático puedan realizar su estudio diagnóstico de forma ambulatoria y en un periodo de tiempo significativamente menor que el modelo previo.
Este proceso de planificación coordinada demuestra que la humanización de la asistencia sanitaria no depende únicamente de cambios estructurales, sino también de la capacidad de reorganizar los procesos asistenciales desde una perspectiva centrada en el paciente, implicando a múltiples profesionales y servicios en un objetivo común. El resultado ha sido un modelo asistencial estable y consolidado desde 2010, que continúa vigente y forma parte de la práctica clínica habitual del programa de Trasplante Hepático del hospital.
El enfoque combina humanización de la asistencia, eficiencia organizativa y coordinación multidisciplinar, implicando a numerosos servicios hospitalarios en un circuito estructurado que concentra las pruebas diagnósticas en jornadas programadas. Este modelo facilita la permanencia del paciente en su entorno habitual, disminuye la carga emocional asociada al ingreso hospitalario y mejora la experiencia asistencial. Al mismo tiempo, promueve una gestión más eficiente de los recursos hospitalarios mediante la optimización de agendas y la coordinación entre profesionales. El resultado es un proceso diagnóstico más ágil, organizado y respetuoso con las necesidades del paciente.
Uno de los elementos clave para su correcta ejecución es la protección de las citas específicas reservadas semanalmente para los pacientes en estudio, lo que garantiza que las pruebas puedan realizarse en los tiempos previstos y evita retrasos en el proceso diagnóstico. Este sistema permite organizar la valoración de dos pacientes en cada jornada programada, facilitando la concentración de las exploraciones y la coordinación entre los distintos servicios implicados.
El mantenimiento del proyecto en el tiempo ha sido posible gracias a la implicación institucional de la Dirección Médica, que ha respaldado la organización del circuito asistencial, así como al compromiso de los profesionales sanitarios de múltiples especialidades. Médicos, personal de enfermería y servicios de apoyo colaboran activamente para asegurar que el proceso se desarrolle de forma fluida y coordinada.
Un papel especialmente relevante lo desempeñan los celadores, cuya labor resulta fundamental para el buen funcionamiento del circuito y para el bienestar de pacientes y familiares. Estos profesionales acompañan a todos los pacientes durante todo su recorrido por el hospital, facilitando los desplazamientos entre consultas y pruebas diagnósticas. Además de garantizar la conexión logística entre los distintos servicios, su presencia proporciona apoyo y seguridad a los pacientes y a sus familiares, contribuyendo a reducir la ansiedad asociada al proceso diagnóstico.
Gracias a esta organización y al compromiso de todos los profesionales implicados, el proyecto ha logrado consolidarse como un modelo asistencial eficaz y humanizado, que permite realizar el estudio pretrasplante de forma ágil, coordinada y centrada en las necesidades del paciente.
La implantación se apoyó en la coordinación entre Dirección Médica, servicios clínicos, Admisión y personal de apoyo, garantizando la reserva de citas y la correcta organización del circuito. Gracias a esta estructura, el programa pudo integrarse rápidamente en el funcionamiento habitual del hospital, permitiendo realizar el estudio pretrasplante de forma ambulatoria y manteniendo el modelo operativo de manera estable desde su puesta en marcha en 2010.
Hasta la actualidad, más de 1.600 pacientes procedentes de toda Castilla y León han sido valorados en la consulta de estudio pretrasplante hepático dentro de este circuito organizado. La implantación del modelo ambulatorio ha supuesto además un importante impacto en la gestión de recursos sanitarios, al evitar aproximadamente 1.600 ingresos hospitalarios que, en el modelo previo, tenían una estancia media de 22 días.
Desde el punto de vista económico, se estima que la reducción de ingresos hospitalarios podría suponer un ahorro aproximado de 17 millones de euros en costes de hospitalización. No obstante, más allá del impacto económico y organizativo, el resultado más relevante del programa ha sido la alta satisfacción de los pacientes con el proceso asistencial, al permitir realizar el estudio en un tiempo reducido, evitando hospitalizaciones innecesarias y favoreciendo que las personas puedan permanecer en su entorno familiar durante el proceso de valoración.
En concreto, se acordó que algunas de las pruebas previstas inicialmente para el segundo día de estudio en el hospital de día pudieran realizarse en el hospital de referencia o de procedencia del paciente, siempre que fuera posible. Esta medida ha permitido reducir desplazamientos innecesarios al hospital de trasplante, mejorar la comodidad del paciente y reforzar la coordinación entre centros sanitarios de Castilla y León, manteniendo al mismo tiempo la calidad y seguridad del proceso de evaluación pretrasplante.
La innovación del proyecto se basa fundamentalmente en la reorganización de los procesos asistenciales, mediante la coordinación estructurada de múltiples servicios hospitalarios y la concentración de pruebas diagnósticas en jornadas programadas en el hospital de día. Este modelo permitió reducir de forma significativa las estancias hospitalarias innecesarias y mejorar la experiencia del paciente, adelantándose a modelos actuales de atención sanitaria más eficientes y centrados en las personas.
El proyecto incorpora además un claro objetivo de humanización, al reducir el impacto del proceso diagnóstico en la vida personal y familiar de los pacientes. La ambulatorización del estudio evita hospitalizaciones prolongadas, facilita que las personas permanezcan en su entorno habitual y disminuye la carga emocional asociada al ingreso hospitalario, aspectos especialmente relevantes en pacientes con enfermedad hepática avanzada.
Asimismo, el programa integra un componente de descentralización asistencial, al favorecer la realización de determinadas pruebas en los hospitales de origen de los pacientes cuando es posible. Esta estrategia reduce desplazamientos innecesarios, mejora la accesibilidad al proceso diagnóstico y refuerza la colaboración entre los distintos centros sanitarios de Castilla y León.
En conjunto, el proyecto constituye una innovación organizativa consolidada, que demuestra cómo la reorganización de los circuitos asistenciales puede contribuir simultáneamente a humanizar la atención, optimizar los recursos hospitalarios y avanzar hacia un modelo sanitario más ambulatorio, coordinado y centrado en las necesidades del paciente.
Asimismo, el modelo organizativo ha sido compartido en reuniones clínicas, sesiones internas y foros profesionales relacionados con el trasplante hepático y la organización asistencial, como ejemplo de reorganización de procesos orientada a la ambulatorización y a la humanización de la atención sanitaria.
La participación en iniciativas y convocatorias relacionadas con la humanización de la asistencia, como el presente concurso, constituye también una oportunidad para dar visibilidad a esta experiencia consolidada, compartir el modelo organizativo con otros centros y promover la implantación de estrategias similares que permitan mejorar la experiencia del paciente y optimizar los recursos sanitarios.
El modelo aporta beneficios claros en varios ámbitos. Por un lado, supone una mejora en la humanización de la asistencia, al evitar ingresos hospitalarios prolongados y permitir que los pacientes mantengan su vida cotidiana durante el proceso diagnóstico. Por otro, contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario, al reducir de forma significativa las estancias hospitalarias y optimizar el uso de recursos.
Además, este enfoque mejora la experiencia del paciente y agiliza el estudio pretrasplante, facilitando que las pruebas se realicen en un tiempo reducido y en un circuito organizado. La principal herramienta para su implantación es la gestión clínica y la coordinación entre múltiples equipos y servicios, lo cual requiere liderazgo institucional y compromiso profesional. Aunque no es un proceso sencillo, la experiencia demuestra que cuando se trabaja de forma coordinada es posible alcanzar resultados relevantes tanto para los pacientes como para el sistema sanitario.
