El proyecto “Facilitar para humanizar” propone la implantación del Modelo de Facilitación Sanitaria para la Accesibilidad Cognitiva, una innovación organizativa orientada a mejorar la comprensión del proceso asistencial, la accesibilidad y la humanización de la atención hospitalaria.
La iniciativa se desarrolla en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca en el marco del Programa de Atención Sanitaria Integral (ASI), integrado en el Plan Persona de Sacyl, cuyo objetivo es situar a la persona en el centro de la atención sanitaria y garantizar una asistencia accesible, comprensible y adaptada a las necesidades de cada paciente.
Las personas con discapacidad, trastorno del espectro autista, deterioro cognitivo u otras necesidades de apoyo encuentran con frecuencia barreras en los entornos hospitalarios relacionadas con la complejidad de los circuitos asistenciales, el uso de un lenguaje clínico especializado y la sobrecarga sensorial propia de estos entornos. Estas barreras pueden dificultar la comprensión del proceso sanitario, generar ansiedad o provocar incidencias asistenciales evitables.
El modelo introduce la figura del facilitador sanitario, profesional especializado en accesibilidad cognitiva, comunicación en lenguaje claro y coordinación interdisciplinar. Su intervención permite identificar de forma precoz las necesidades de apoyo de cada paciente, adaptar la información clínica a formatos comprensibles, anticipar procedimientos diagnósticos y facilitar la comunicación entre profesionales, pacientes y familias. En este proyecto, además, el facilitador sanitario asume la función de responsable funcional del Programa ASI, coordinando al grupo de trabajo implicado en la ejecución y desarrollo del modelo.
Desde el inicio del proyecto, en enero de 2025, se han formado 700 profesionales sanitarios en accesibilidad cognitiva y comunicación, se han identificado 369 pacientes con tarjeta ASI y se han desarrollado intervenciones continuas de facilitación sanitaria orientadas a mejorar la comprensión del proceso asistencial y la experiencia del paciente.
Los resultados preliminares muestran mejoras en la comprensión de la información sanitaria, una reducción de situaciones de ansiedad durante la atención y una optimización de los procesos asistenciales.
Este proyecto demuestra que la innovación en humanización sanitaria no depende únicamente de la incorporación de nuevas tecnologías, sino también de la transformación organizativa de los sistemas de atención, orientada a garantizar que todas las personas puedan comprender, participar y ejercer plenamente sus derechos en el proceso de atención sanitaria.
Estas barreras pueden afectar a la comprensión del proceso asistencial, limitar la capacidad de tomar decisiones informadas y repercutir en la experiencia global del paciente dentro del sistema sanitario. Asimismo, pueden generar consecuencias organizativas relevantes, como interrupciones en pruebas diagnósticas, dificultades en la adherencia terapéutica o situaciones de ansiedad durante la atención sanitaria.
El Plan Persona de Sacyl promueve un modelo de atención centrado en la persona que busca integrar la dimensión humana en la asistencia sanitaria, garantizando la accesibilidad, la equidad y la adaptación de los servicios de salud a las necesidades de cada paciente.
En este marco, el Programa de Atención Sanitaria Integral (ASI) se configura como una estrategia organizativa orientada a mejorar la atención a personas con necesidades específicas de apoyo mediante la identificación precoz de pacientes, la coordinación entre niveles asistenciales y la adaptación de los circuitos sanitarios. El acceso al programa se inicia habitualmente en Atención Primaria, nivel responsable de identificar a las personas candidatas que reúnen criterios de inclusión, entre ellas personas con discapacidad sensorial, intelectual, física o cognitiva con grandes necesidades de apoyo.
No obstante, muchas de las herramientas desarrolladas en el marco del programa para mejorar la accesibilidad cognitiva pueden beneficiar también a otros grupos de población, como personas mayores, pacientes con daño neurológico sobrevenido, personas con barreras idiomáticas o cualquier paciente que pueda encontrar dificultades para comprender el entorno sanitario.
En este contexto, el presente proyecto propone reforzar el modelo del Programa ASI mediante la implantación del Modelo de Facilitación Sanitaria para la Accesibilidad Cognitiva, que introduce la figura del facilitador sanitario como elemento estructural destinado a mejorar la comprensión del proceso asistencial, adaptar la comunicación clínica y favorecer la accesibilidad del sistema sanitario.
La evidencia disponible señala que las barreras comunicativas y cognitivas en entornos sanitarios se asocian a menor comprensión de la información clínica, mayor ansiedad durante la atención y mayor riesgo de incidencias asistenciales evitables. Por ello, resulta necesario desarrollar estrategias organizativas que integren la accesibilidad cognitiva como un componente estructural del sistema sanitario, contribuyendo así a mejorar la seguridad del paciente, la calidad asistencial y la humanización de la atención sanitaria.
Garantizar la accesibilidad cognitiva en los entornos sanitarios no es únicamente una medida de apoyo para determinados pacientes, sino una condición esencial para asegurar el derecho de todas las personas a comprender, participar y tomar decisiones informadas sobre su propia salud.
Fase 1. Preparación
•Creación de un grupo de trabajo interdisciplinar.
•Identificación de barreras comunicativas y cognitivas en los circuitos asistenciales.
•Definición del perfil y funciones del facilitador sanitario.
Fase 2. Diseño
•Elaboración de circuitos asistenciales adaptados.
•Desarrollo de materiales de apoyo a la comunicación y accesibilidad cognitiva.
•Diseño del plan formativo dirigido a profesionales sanitarios.
•Difusión interna de los circuitos asistenciales adaptados.
•Creación de una base de datos de pacientes con necesidades de accesibilidad.
•Inclusión de una alerta específica en la historia clínica electrónica.
Fase 3. Implantación piloto (fase actual)
Implantación inicial del modelo en áreas de elevada complejidad asistencial:
•Servicio de Urgencias
•Urgencias pediátricas
•Consultas externas
•Servicio de Radiodiagnóstico
Fase 4. Consolidación
•Extensión progresiva del modelo a otras áreas del hospital.
•Integración del modelo en los procedimientos organizativos y circuitos asistenciales.
Fase 5. Evaluación continua
•Seguimiento del programa mediante indicadores de calidad y accesibilidad.
•Revisión periódica del modelo para la mejora continua del programa.
•Atención centrada en la persona
•Accesibilidad cognitiva
•Humanización de la asistencia sanitaria
•Atención sanitaria integral y coordinación interdisciplinar
El modelo adopta un enfoque basado en derechos recogido en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que reconoce a estas personas como sujetos de derechos y no únicamente como pacientes o beneficiarios de servicios.
La figura del facilitador sanitario permite trasladar este enfoque al ámbito hospitalario mediante la adaptación de la información clínica, la anticipación de procedimientos y la mejora de la comunicación entre profesionales, pacientes y familias.
Uno de los pilares fundamentales del modelo es la identificación precoz de pacientes con necesidades específicas de apoyo, lo que permite anticipar la adaptación del proceso asistencial desde el primer contacto con el sistema sanitario. Para ello se incorpora la figura de la responsable operativa del Programa ASI, encargada de realizar la valoración inicial de las necesidades del paciente, coordinar su itinerario asistencial y facilitar la comunicación entre los diferentes profesionales implicados en su atención, trabajando de forma coordinada con la facilitadora sanitaria, responsable funcional del programa.
Como herramienta de apoyo a este proceso se ha desarrollado una base de datos específica de pacientes con necesidades de apoyo, incluidos en el Programa ASI desde Atención Primaria, en la que se registran de forma estructurada los apoyos comunicativos, adaptaciones sensoriales y preferencias de acompañamiento necesarias para cada paciente. Este sistema permite anticipar las necesidades en sucesivos contactos con el hospital, facilitando la preparación previa de los equipos asistenciales.
Otro elemento clave del modelo es la adaptación de la comunicación clínica, reconociendo que muchas personas pueden encontrar dificultades para comprender la información sanitaria debido a factores como discapacidad, deterioro cognitivo, trastornos del espectro autista o barreras idiomáticas.
Para responder a estas necesidades se incorporan sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC) que complementan la comunicación verbal mediante recursos visuales, gestuales o tecnológicos. Entre las herramientas utilizadas destacan:
•Pictogramas y materiales visuales para explicar procesos asistenciales
•Guías visuales de anticipación para procedimientos diagnósticos
•Materiales de apoyo en Lengua de Signos Española (LSE)
•Recursos audiovisuales accesibles mediante códigos QR que permiten visualizar los signos en movimiento
•Cuadernos de comunicación adaptada
Asimismo, se están desarrollando materiales de anticipación del entorno sanitario, que permiten explicar previamente al paciente los diferentes pasos del proceso asistencial, el entorno en el que se desarrollará la atención y los profesionales que participarán en ella. Estas estrategias contribuyen a reducir la ansiedad, mejorar la comprensión del entorno hospitalario y facilitar la realización de procedimientos diagnósticos o terapéuticos en pacientes con necesidades específicas de apoyo.
El modelo incluye además adaptaciones organizativas del proceso asistencial, como la planificación anticipada de pruebas diagnósticas, el acompañamiento durante el recorrido hospitalario y la coordinación entre los distintos servicios implicados, garantizando la continuidad asistencial y evitando pérdidas de seguimiento.
El desarrollo del modelo se complementa con programas de formación dirigidos a los profesionales sanitarios, orientados a mejorar sus competencias en accesibilidad cognitiva, comunicación adaptada y atención centrada en la persona.
De este modo, la accesibilidad comunicativa y cognitiva se integra como un elemento estructural del sistema organizativo, contribuyendo a mejorar la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la humanización de la atención sanitaria.
En una primera fase, el modelo se ha implantado en servicios estratégicos para la accesibilidad y la continuidad asistencial, entre los que destacan el Servicio de Urgencias, Urgencias Pediátricas, Consultas Externas y el Servicio de Radiodiagnóstico. Estos servicios constituyen puntos clave del recorrido asistencial hospitalario y concentran una parte importante de la interacción entre pacientes y profesionales sanitarios.
El circuito asistencial adaptado se inicia desde el primer punto de contacto del paciente con el hospital, habitualmente en las áreas de admisión o en los puntos de información. En este momento se identifica la inclusión del paciente en el Programa de Atención Sanitaria Integral (ASI) mediante la correspondiente alerta en la historia clínica electrónica. Esta identificación permite activar de forma inmediata el circuito asistencial adaptado, garantizando que el paciente reciba una atención ajustada a sus necesidades desde el inicio del proceso asistencial.
Una vez identificado, el paciente es orientado por el personal de admisión, los profesionales de los puntos de información o la TCAE informadora en el caso del Servicio de Urgencias, quienes facilitan el acceso al circuito asistencial correspondiente y proporcionan información comprensible sobre los pasos del proceso asistencial, tanto al paciente como a su acompañante.
Durante el recorrido asistencial se implementan diferentes medidas organizativas orientadas a favorecer la accesibilidad cognitiva y la participación activa del paciente en su proceso de atención. Entre estas medidas destacan:
•Adaptación de los tiempos de espera cuando la situación clínica lo permite.
•Disponibilidad de espacios de espera más tranquilos o con menor sobrecarga sensorial.
•Acompañamiento durante el proceso asistencial cuando el paciente lo requiere.
•Utilización de materiales de apoyo a la comunicación, como pictogramas, guías visuales o recursos audiovisuales accesibles.
•Coordinación entre los distintos profesionales implicados en la atención.
Asimismo, se establece una comunicación continua entre los diferentes servicios asistenciales implicados en el proceso, lo que permite anticipar las necesidades del paciente, preparar el entorno sanitario y facilitar la continuidad de la atención a lo largo de todo el circuito asistencial.
Este modelo de despliegue progresivo permite integrar la accesibilidad cognitiva como un elemento estructural del funcionamiento hospitalario, contribuyendo a mejorar la calidad asistencial, la seguridad del paciente y la humanización de la atención sanitaria.
Circuito de atención al paciente con necesidades específicas de apoyo
1.Identificación del paciente en admisión mediante alerta ASI en la historia clínica electrónica.
2.Activación del circuito asistencial adaptado.
3.Orientación inicial por personal de admisión, puntos de información o TCAE informadora en el caso del Servicio de Urgencias.
4.Adaptación del entorno asistencial (espacios de espera, priorización cuando procede, reducción de estímulos sensoriales).
5.Intervención del facilitador sanitario cuando se requiere apoyo en comunicación, anticipación de procedimientos o coordinación asistencial.
6.Coordinación entre los profesionales implicados para garantizar la continuidad de la atención.
•700 profesionales sanitarios formados en accesibilidad cognitiva y comunicación centrada en la persona.
•369 pacientes identificados con tarjeta ASI correspondientes a personas con discapacidad o necesidades específicas de apoyo.
•Intervenciones continuas de facilitación sanitaria desde la implantación del modelo en los distintos servicios implicados.
Los principales resultados observados incluyen:
•Mejora de la experiencia del paciente
•Mayor comprensión del proceso asistencial
•Reducción de situaciones de ansiedad
•Mayor sensación de seguridad durante la atención
•Mejora de la accesibilidad cognitiva
•Adaptación de la información clínica a formatos comprensibles
•Mayor accesibilidad de la información clínica mediante el uso de materiales adaptados y sistemas aumentativos de comunicación.
Impacto organizativo
•Mejora de la coordinación entre servicios
•Reducción de incidencias asistenciales evitables
•Mejora del clima profesional
Entre los indicadores utilizados se incluyen:
•Nivel de comprensión de la información sanitaria
•Satisfacción de pacientes y familias
•Incidencias asistenciales relacionadas con barreras comunicativas
•Número de profesionales formados
•Número de intervenciones del facilitador sanitario
Este sistema de evaluación permite generar evidencia sobre el impacto del modelo y orientar su mejora continua. Asimismo, se incorporan como indicadores complementarios:
•Número de pacientes que utilizan sistemas de apoyo auditivo durante la atención sanitaria
•Nivel de comprensión de la información clínica en pacientes con discapacidad auditiva
•Nivel de satisfacción respecto a la comunicación con el equipo sanitario
La implantación del facilitador sanitario supone trasladar al ámbito hospitalario el modelo social de la discapacidad, promoviendo una transformación organizativa que desplaza la responsabilidad de adaptación desde la persona hacia el propio sistema sanitario.
•Formación interna dirigida a profesionales del CAUSA
•Presentación del proyecto en jornadas científicas y foros de humanización
•Comunicaciones en congresos del ámbito sanitario
•Difusión institucional dentro del sistema sanitario
Humanizar la asistencia sanitaria no consiste únicamente en mejorar el trato, sino en transformar los sistemas para que todas las personas puedan comprender, participar y ejercer plenamente sus derechos en el proceso de atención sanitaria.
La accesibilidad cognitiva no es únicamente una adaptación para determinados pacientes, sino una estrategia de innovación organizativa que mejora la seguridad, la comprensión y la calidad de la atención sanitaria para todas las personas.
