El proyecto “Facilitar para participar” propone la implantación de un modelo de facilitación sanitaria orientado a promover la participación activa de los pacientes con necesidades específicas de apoyo en su proceso de atención sanitaria.
La iniciativa se desarrolla en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca dentro del Programa de Atención Sanitaria Integral (ASI), integrado en el Plan Persona de Sacyl, cuyo objetivo es situar a la persona en el centro del sistema sanitario y garantizar una atención accesible, comprensible y participativa.
Las personas con discapacidad, trastorno del espectro autista, deterioro cognitivo u otras dificultades de comunicación encuentran con frecuencia barreras que dificultan su participación en el proceso asistencial. Estas barreras pueden limitar su capacidad para comprender la información sanitaria, expresar sus necesidades o participar en la toma de decisiones sobre su salud.
El modelo introduce la figura del facilitador sanitario como profesional especializado en accesibilidad cognitiva y comunicación adaptada. Su intervención permite mejorar la comprensión de la información clínica, favorecer la comunicación entre pacientes, familias y profesionales sanitarios y promover la participación corresponsable en el proceso asistencial.
Desde la implantación del programa se han formado 700 profesionales sanitarios en comunicación accesible y atención centrada en la persona, se han identificado 369 pacientes con tarjeta ASI y se han desarrollado intervenciones continuas de facilitación sanitaria en diferentes servicios hospitalarios.
Los resultados muestran mejoras significativas en la comprensión del proceso sanitario, en la participación del paciente en la toma de decisiones y en la experiencia global de la atención sanitaria.
Las experiencias recogidas en distintos ámbitos asistenciales —urgencias, consultas externas y radiodiagnóstico— evidencian cómo la adaptación de los circuitos asistenciales, la anticipación del entorno sanitario y la utilización de herramientas de comunicación accesible permiten reducir barreras, mejorar la seguridad del paciente y garantizar una participación real en su proceso de atención.
Este proyecto demuestra que promover la participación del paciente no consiste únicamente en proporcionar información, sino en transformar los procesos asistenciales para garantizar que todas las personas puedan comprender, expresar sus necesidades y participar activamente en las decisiones relacionadas con su salud.
Sin embargo, en el ámbito hospitalario existen múltiples barreras que dificultan la participación de determinados colectivos, especialmente personas con discapacidad intelectual, trastornos del espectro autista, deterioro cognitivo o dificultades de comunicación.
Estas barreras pueden limitar la comprensión de la información sanitaria, dificultar la expresión de preferencias o necesidades y reducir la capacidad del paciente para participar en la toma de decisiones relacionadas con su salud.
El Plan Persona de Sacyl promueve un modelo de atención centrado en la persona que sitúa al paciente como protagonista de su proceso asistencial y fomenta la participación corresponsable de pacientes, familias y profesionales sanitarios.
En este contexto, el presente proyecto propone la implantación del Modelo de Facilitación Sanitaria para la Accesibilidad Cognitiva, cuyo objetivo es garantizar que todas las personas puedan comprender la información sanitaria, expresar sus necesidades y participar activamente en su proceso de atención.
Fase 1. Preparación
•Creación de un grupo de trabajo interdisciplinar.
•Identificación de barreras comunicativas y cognitivas en los circuitos asistenciales.
•Definición del perfil y funciones del facilitador sanitario.
Fase 2. Diseño
•Elaboración de circuitos asistenciales adaptados.
•Desarrollo de materiales de apoyo a la comunicación y accesibilidad cognitiva.
•Diseño del plan formativo dirigido a profesionales sanitarios.
•Difusión interna de los circuitos asistenciales adaptados.
•Creación de una base de datos de pacientes con necesidades de accesibilidad.
•Inclusión de una alerta específica en la historia clínica electrónica.
Fase 3. Implantación piloto (fase actual)
Implantación inicial del modelo en áreas de elevada complejidad asistencial:
•Servicio de Urgencias
•Urgencias pediátricas
•Consultas externas
•Servicio de Radiodiagnóstico
Fase 4. Consolidación
•Extensión progresiva del modelo a otras áreas del hospital.
•Integración del modelo en los procedimientos organizativos y circuitos asistenciales.
Fase 5. Evaluación continua
•Seguimiento del programa mediante indicadores de calidad y accesibilidad.
•Revisión periódica del modelo para la mejora continua del programa.
-Atención centrada en la persona: Reconociendo al paciente como protagonista de su proceso asistencial.
-Participación corresponsable: Promoviendo la implicación activa de pacientes, familias y profesionales sanitarios.
-Comunicación accesible: Garantizando que la información sanitaria sea comprensible para todas las personas.
-Interdisciplinariedad: Favoreciendo la colaboración entre diferentes profesionales sanitarios.
Participación activa del paciente en el proceso asistencial
El modelo promueve la participación activa del paciente en su proceso asistencial, garantizando que la información sanitaria sea comprensible y que cada persona disponga de los apoyos necesarios para expresar sus necesidades, preferencias y decisiones. De este modo, el paciente deja de ser un receptor pasivo de la atención sanitaria para convertirse en un agente activo en la toma de decisiones relacionadas con su salud.
La figura del facilitador sanitario actúa como elemento clave para promover esta participación, favoreciendo la comunicación efectiva entre pacientes, familias y profesionales sanitarios, y asegurando que el proceso asistencial se adapte a las características individuales de cada persona.
Uno de los pilares fundamentales del modelo es la adaptación de la comunicación clínica, reconociendo que muchas personas pueden encontrar dificultades para comprender la información sanitaria debido a factores como discapacidad, deterioro cognitivo, trastornos del espectro autista o barreras idiomáticas.
Para responder a estas necesidades se han incorporado diferentes sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (SAAC), que permiten complementar la comunicación verbal mediante recursos visuales, gestuales o tecnológicos.
Entre las herramientas utilizadas destacan:
•Pictogramas y materiales visuales para explicar procesos asistenciales
•Guías visuales de anticipación para procedimientos diagnósticos
•Materiales de apoyo en lengua de signos
•Recursos audiovisuales accesibles mediante códigos QR que permiten visualizar los signos en movimiento.
•Cuadernos o guías de comunicación adaptada
Estos sistemas permiten transformar la información sanitaria en mensajes más comprensibles, facilitando que el paciente pueda entender lo que va a ocurrir durante la atención sanitaria, expresar sus necesidades y participar activamente en las decisiones relacionadas con su salud.
La utilización de herramientas de comunicación accesible resulta especialmente relevante en situaciones que pueden generar incertidumbre o ansiedad, como la realización de pruebas diagnósticas, consultas médicas o atención en servicios de urgencias.
Además, el modelo incorpora estrategias de anticipación del entorno sanitario, mediante materiales adaptados que permiten explicar previamente al paciente los pasos del proceso asistencial, el espacio en el que se desarrollará la atención y los profesionales que participarán en ella.
Estas estrategias reducen la ansiedad, favorecen la comprensión del entorno hospitalario y permiten que el paciente participe de forma más activa y segura durante la atención sanitaria.
El desarrollo del modelo se complementa con programas de formación dirigidos a los profesionales sanitarios, orientados a mejorar sus competencias en comunicación accesible, atención centrada en la persona y adaptación del entorno asistencial a las necesidades de cada paciente.
De esta forma, la accesibilidad comunicativa se convierte en un elemento clave para garantizar una atención sanitaria más inclusiva, segura y participativa.
En una primera fase, el modelo se ha implantado en los servicios considerados estratégicos para la accesibilidad y la continuidad asistencial, como son el Servicio de Urgencias, Urgencias Pediátricas, Consultas Externas y el Servicio de Radiodiagnóstico.
El circuito asistencial se inicia desde el primer punto de contacto del paciente con el hospital, generalmente en el área de admisión o en los puntos de información. En este momento se identifica la inclusión del paciente en el Programa ASI mediante la alerta específica en la historia clínica electrónica. Esta identificación permite activar el circuito de atención adaptado y garantizar que el paciente reciba una atención ajustada a sus necesidades desde el inicio del proceso asistencial.
Una vez identificado, el paciente es orientado por el personal de admisión, de puntos de información y/o la TCAE informadora, en el caso del Servicio de Urgencias, quienes facilitan el acceso al circuito asistencial correspondiente y aseguran que el paciente y su acompañante comprendan los pasos del proceso.
Durante el recorrido asistencial, se aplican diferentes medidas organizativas orientadas a favorecer la accesibilidad y la participación del paciente, entre las que destacan:
•Adaptación de los tiempos de espera cuando la situación clínica lo permite
•Disponibilidad de espacios de espera más tranquilos o individualizados
•Acompañamiento durante el proceso asistencial cuando es necesario
•Coordinación entre los distintos profesionales implicados en la atención
Asimismo, se establece una comunicación continua entre los diferentes servicios asistenciales, lo que permite anticipar las necesidades del paciente, preparar el entorno sanitario y facilitar la continuidad de la atención a lo largo de todo el proceso.
Este modelo de despliegue progresivo permite integrar la accesibilidad y la participación del paciente como elementos estructurales del funcionamiento del hospital.
Circuito de atención al paciente con necesidades específicas
1.Identificación del paciente en admisión mediante alerta ASI
2.Activación del circuito asistencial adaptado
3.Orientación inicial por personal de admisión, de punto de información y/o TCAE informadora, en el caso de urgencias.
4.Adaptación del entorno asistencial (espacio de espera, priorización cuando procede)
5.Intervención del facilitador sanitario cuando es necesario
6.Coordinación entre los profesionales implicados
Desde la implantación del modelo, enero de 2025, se han obtenido los siguientes resultados:
-Resultados cuantitativos:
o700 profesionales sanitarios formados en comunicación accesible y atención centrada en la persona.
o369 pacientes identificados con tarjeta ASI.
oIntervenciones continuas de facilitación sanitaria.
-Resultados cualitativos:
oMayor comprensión del proceso asistencial
oMayor participación del paciente en la toma de decisiones
oMejora en la comunicación entre pacientes y profesionales
oReducción de situaciones de ansiedad durante la atención sanitaria
oMejora de la experiencia del paciente
-Indicadores de accesibilidad comunicativa:
oUso de sistemas de apoyo auditivo durante la atención sanitaria
oComprensión de la información clínica
oSatisfacción respecto a la comunicación con el equipo sanitario
Además de los indicadores cuantitativos del programa, se han identificado experiencias clínicas que reflejan el impacto del modelo de facilitación sanitaria en la participación activa de los pacientes durante la atención sanitaria.
Experiencias reales de participación del paciente: Historias que transforman la atención
-Paciente con discapacidad auditiva en consultas externas de ginecología
La facilitadora sanitaria participa de forma activa en la Mesa de Discapacidad del Ayuntamiento de Salamanca, lo que ha permitido establecer una red de colaboración con diferentes asociaciones. Durante una de estas reuniones, una representante de una asociación de personas sordas trasladó la situación de una de sus usuarias (previo consentimiento de la paciente).
Rosa (nombre ficticio) es una mujer con discapacidad auditiva severa, usuaria de lengua de signos y con capacidad para leer los labios. Tenía programada una consulta telefónica para comunicarle resultados clínicos. Sin embargo, este canal de comunicación no garantizaba su derecho a recibir la información médica de forma directa y comprensible.
La consulta fue transformada en consulta presencial, garantizando que Rosa pudiera recibir personalmente la información clínica. Previamente, la facilitadora sanitaria informó al equipo de ginecología de la situación y se adoptaron diversas medidas:
•Evitar el uso de mascarillas opacas que dificultaran la lectura labial
•Garantizar una iluminación adecuada durante la consulta
•Facilitar un entorno tranquilo de espera
•Priorizar la atención para reducir tiempos de espera
Durante la consulta, la ginecóloga mantuvo contacto visual directo, habló de forma clara y mantuvo encendida una luz que facilitara la comunicación durante la realización de la ecografía y la posterior explicación de resultados.
Estas adaptaciones permitieron establecer un canal de comunicación eficaz, garantizando que la paciente comprendiera toda la información clínica y pudiera participar activamente en su proceso de atención.
El alto nivel de satisfacción experimentado por la paciente fue posteriormente trasladado a la facilitadora sanitaria por parte de la representante de la asociación.
Este caso demuestra cómo pequeñas adaptaciones en el entorno sanitario pueden garantizar el derecho de las personas a comprender la información médica y participar plenamente en las decisiones relacionadas con su salud.
“Por primera vez en una consulta médica sentí que podían hablar conmigo directamente. Poder leer los labios y entender la información me permitió participar realmente en mi consulta. Ojalá todas las consultas fueran así.”
— Rosa, paciente con discapacidad auditiva
-Anticipación de pruebas diagnósticas mediante herramientas inclusivas
Otro ejemplo del impacto del modelo se ha observado en la anticipación de pruebas diagnósticas en pacientes con dificultades para comprender el entorno sanitario.
En estos casos, el facilitador sanitario proporciona herramientas de anticipación (o ayuda a elaborarlas con el equipo) como, explicaciones adaptadas, guías visuales o cuadernos de comunicación adaptativa y aumentativa, que permiten al paciente conocer previamente el procedimiento, el entorno y los profesionales que participarán en la prueba.
Esta anticipación reduce la incertidumbre y la ansiedad, facilitando que el paciente comprenda mejor el procedimiento y participe activamente en su preparación.
El uso de materiales visuales se ha convertido en una herramienta inclusiva que facilita la comunicación no solo con personas con discapacidad o trastorno del espectro autista, sino también con pacientes con deterioro cognitivo o dificultades derivadas del desconocimiento del idioma.
-Participación del paciente en el Servicio de Urgencias
Un paciente incluido en el Programa ASI acudió al Servicio de Urgencias acompañado de su familiar en un momento de elevada afluencia asistencial. Durante el proceso de admisión se identificó su inclusión en el programa mediante la alerta en la historia clínica electrónica, activándose el circuito específico de atención.
La TCAE informadora de urgencias recibió el aviso desde admisión y acompañó al paciente durante el proceso de triaje, facilitando la comunicación con el equipo sanitario y explicando de forma sencilla los pasos del circuito asistencial.
Tras la valoración inicial, el paciente y su familiar fueron derivados a un espacio de espera humanizado, más tranquilo e íntimo, que permitió reducir la sobreestimulación ambiental y favorecer un entorno de mayor seguridad emocional.
La identificación como paciente ASI permitió además establecer prioridad en la atención, teniendo en cuenta tanto su situación clínica como sus necesidades específicas de apoyo.
Este acompañamiento facilitó que el paciente comprendiera lo que estaba ocurriendo en cada momento y que tanto él como su familia pudieran participar activamente en las decisiones relacionadas con su atención.
-Anticipación del entorno sanitario en Radiodiagnóstico: paciente con TEA
Un paciente con trastorno del espectro autista (TEA) debía realizarse una prueba de imagen en el Servicio de Radiodiagnóstico. En experiencias previas, la exposición a entornos desconocidos y la falta de anticipación habían generado ansiedad y dificultades para completar la prueba.
Antes de la cita, el equipo sanitario proporcionó material visual de anticipación, explicando paso a paso el proceso: llegada al hospital, recorrido hasta el servicio de radiodiagnóstico, presencia del profesional sanitario y realización de la prueba.
A su llegada al hospital, el paciente fue orientado desde el punto de información, evitando situaciones de desorientación en un entorno complejo. Además, se procuró reducir los tiempos de espera y ofrecer un entorno lo más tranquilo posible antes de la prueba.
Gracias a esta anticipación y a la adaptación del circuito asistencial, el paciente pudo comprender lo que iba a suceder, disminuyendo su nivel de ansiedad y permitiendo completar la prueba diagnóstica con normalidad.
Por otro lado, cabe destacar que la utilización de sistemas de apoyo auditivo, como bucles magnéticos portátiles, constituye una herramienta clave para garantizar que las personas con discapacidad auditiva puedan comprender la información clínica y participar activamente en la toma de decisiones sobre su salud.
Actualmente, el equipo está desarrollando materiales de anticipación adaptados que incorporan lengua de signos y códigos QR, que permiten acceder a vídeos donde el signo correspondiente puede visualizarse en movimiento.
Estos recursos facilitan que las personas con discapacidad auditiva puedan comprender de forma autónoma los procedimientos sanitarios y constituyen herramientas inclusivas que también benefician a personas con TEA, deterioro cognitivo o dificultades derivadas del desconocimiento del idioma.
•Nivel de comprensión de la información sanitaria
•Satisfacción de pacientes y familias
•Incidencias relacionadas con barreras comunicativas
•Número de profesionales formados
•Número de intervenciones del facilitador sanitario
Indicadores de participación del paciente
Para evaluar el impacto del modelo en la participación activa del paciente se incorporan indicadores específicos orientados a medir la calidad de la comunicación y el grado de implicación del paciente en su proceso asistencial.
Entre estos indicadores destacan:
•Nivel de comprensión del proceso asistencial por parte del paciente
•Grado de participación del paciente en la toma de decisiones clínicas
•Satisfacción del paciente respecto a la comunicación con el equipo sanitario
•Número de adaptaciones comunicativas realizadas durante la atención sanitaria
•Percepción del paciente sobre su capacidad para expresar necesidades o preferencias durante la atención
Estos indicadores permiten analizar el impacto del modelo en la participación del paciente y orientar la mejora continua de los procesos asistenciales.
La figura del facilitador sanitario permite transformar la relación entre pacientes y profesionales sanitarios, promoviendo una atención más participativa, comprensible y respetuosa con la diversidad.
•Formación interna a profesionales
•Participación en jornadas científicas
•Comunicaciones en congresos
•Difusión institucional
Promover la participación del paciente no consiste únicamente en proporcionar información, sino en garantizar que todas las personas puedan comprender, expresar sus necesidades y participar activamente en las decisiones relacionadas con su salud.
La incorporación de sistemas aumentativos y alternativos de comunicación no solo mejora la comprensión de la información sanitaria, sino que constituye una herramienta esencial para garantizar el derecho de todas las personas a participar activamente en su proceso de atención.
