El proyecto FOREST analiza, en práctica clínica real, el efecto de una estrategia de preservación de órgano sobre resultados clínicos y, especialmente, sobre resultados reportados por el paciente (PROs), tanto de resultado (PROMs) como de experiencia (PREMs), integrándose en un marco de atención basada en valor e incorporando la toma de decisiones compartida. Se trata de un estudio observacional prospectivo con pacientes con cáncer de recto localmente avanzado tratados en un hospital terciario cuyas biopsias endoscópicas fueron realizadas entre octubre 2020 y diciembre 2022. Tras TNT, los pacientes con respuesta clínica completa siguieron WW; el resto recibió cirugía radical. Los PROs se midieron con un cuestionario de 18 ítems agrupados en 8 dominios: Síntomas y complicaciones, Función intestinal y control, Control relacionado con la ostomía, Función sexual, Adaptación psicosocial, Salud mental, Satisfacción con la atención, Calidad de vida global; transformados a escala 0–100 siguiendo la metodología de la Organización Europea para la Investigación y Tratamiento del Cáncer (EORTC).
En la cohorte final (43 pacientes: 25 WW y 18 cirugía), las características clínicas y demográficas no mostraron diferencias relevantes entre grupos. Los PROs favorecieron claramente la estrategia WW en dominios clave: síntomas/complicaciones (87,5 vs 62,5; p<0,001), adaptación psicosocial (90,4 vs 65,7; p<0,001), salud mental (90,0 vs 77,8; p=0,006) y calidad de vida global (80,1 vs 67,3; p=0,011). La satisfacción con la atención fue alta en ambos grupos. Estos hallazgos apoyan que una estrategia de preservación de órgano basada en TNT y WW no solo puede ser oncológicamente segura, sino que aporta beneficios relevantes en dimensiones que importan al paciente, como la salud mental o la calidad de vida global, reforzando la utilidad de integrar PROMs/PREMs y la toma de decisiones compartida en oncología. El estudio propone validar estos resultados en cohortes más amplias y diseños prospectivos/aleatorizados.
•Periodo de inclusión: biopsias diagnósticas entre octubre 2020 y diciembre 2022.
•Recogida de PROMs: evaluación transversal a largo plazo tras mínimo 2 años de seguimiento desde diagnóstico (en vida real, no en un único punto temporal idéntico para todos).
•Publicación: enero 2026.
•Población: pacientes con cáncer de recto localmente avanzado (criterios clínicos cT1N1 o cT2–T4 con cualquier N, M0, MSS) evaluados con resonancia magnética pélvica, endoscopia y tomografía computarizada, con decisión en comité multidisciplinar.
•Intervención/estrategias comparadas: TNT (quimiorradioterapia larga + consolidación con FOLFOX, 6–8 ciclos según riesgo) y evaluación por respuesta (WW si respuesta clínica completa; cirugía radical si respuesta incompleta; opciones intermedias como escisión local en escenarios seleccionados).
•Medición centrada en paciente: PROMs con cuestionario de 18 ítems, agrupado en dominios clínicamente relevantes y transformado a escala 0–100 (siguiendo metodología EORTC), comparando WW vs cirugía con pruebas no paramétricas.
•Ética: aprobación por comité y consentimiento informado.
Tras completar la TNT, el paciente entra en una fase clave del proceso: la reevaluación programada de la respuesta. Estas revisiones se realizan de forma estructurada (aproximadamente en semanas 4–6, 10–12, 18–20 y 24–26 tras radioterapia), y en cada una de ellas se comparte el resultado clínico, se resuelven dudas y se revalora conjuntamente el camino a seguir.
•Si el paciente alcanza una respuesta clínica completa, se le ofrece la posibilidad de evitar de entrada la cirugía radical y seguir una estrategia de preservación de órgano (WW) En la práctica, esto significa que el hospital asume el compromiso de mantener un seguimiento estrecho y seguro, con revisiones intensivas y con un circuito claro para actuar si aparecen señales de recidiva.
•Si la respuesta es incompleta, se recomienda la cirugía radical como opción más adecuada, explicando de manera transparente beneficios, riesgos y posibles secuelas funcionales, para que el paciente pueda decidir con información completa y acompañamiento profesional.
En situaciones intermedias, el equipo valora alternativas como escisión local o cirugía de rescate, siempre dentro del circuito multidisciplinar y manteniendo el mismo principio: decidir cuidando, con coherencia clínica y respeto a la autonomía del paciente.
Finalmente, el despliegue del proyecto se completa con algo diferencial: no se evalúa solo “qué pasa” clínicamente, sino “cómo lo vive” el paciente. Tras un seguimiento mínimo de dos años, se recogen medidas reportadas por el propio paciente (síntomas, adaptación psicosocial, salud mental, satisfacción y calidad de vida global), para aprender y mejorar un modelo cuyo objetivo último es tratar el cáncer sin perder de vista a la persona.
•Síntomas y complicaciones: 87,5 vs 62,5 (p<0,001) •Adaptación psicosocial: 90,4 vs 65,7 (p<0,001) •Salud mental: 90,0 vs 77,8 (p=0,006) •Calidad de vida global: 80,1 vs 67,3 (p=0,011) La satisfacción con la atención fue alta en ambos grupos. En resumen, la estrategia WW se asocia con mejores puntuaciones en diferentes dimensiones relacionadas con los PROMs y los PREMs.
