La evidencia muestra que las habilidades comunicativas no se adquieren de forma automática a través de la experiencia clínica, sino que requieren entrenamiento específico y estructurado. Entre las metodologías docentes disponibles, la simulación con pacientes estandarizados se ha identificado como una estrategia especialmente eficaz para el desarrollo de competencias comunicativas, al permitir a los estudiantes enfrentarse a situaciones clínicas realistas en un entorno seguro, reflexivo y controlado. No obstante, persiste la necesidad de comprender en profundidad cómo estas metodologías influyen en las experiencias, percepciones y actitudes de los distintos actores implicados en la formación.
El presente proyecto tiene como objetivo explorar las experiencias, percepciones y nivel de satisfacción de estudiantes de enfermería, actores (pacientes y familiares estandarizados), involucrados en un programa de entrenamiento en habilidades de comunicación centradas en la persona basado en simulación clínica, y observadores externos. Para ello, se adopta un enfoque cualitativo con orientación etnometodológica, que permite comprender cómo los participantes interpretan, construyen y negocian los valores de la atención centrada en la persona en su contexto educativo.
La intervención se desarrolla en el marco del Grado en Enfermería de la Universidad Loyola e incluye tres sesiones de simulación con pacientes estandarizados, realizadas en el Centro de Simulación de la universidad. Cada sesión combina escenarios clínicos y fases estructuradas de debriefing, diseñadas para fomentar la reflexión y la integración teoría–práctica, garantizando por parte del docente la seguridad psicológica del alumnado. La recogida de datos se realiza mediante un grupo focal (con estudiantes y actores) y entrevistas semi-estructuradas (con observadores externos), garantizando la independencia y la diversidad de perspectivas.
El análisis de los datos se lleva a cabo mediante análisis de contenido cualitativo con un enfoque inductivo, permitiendo identificar patrones, significados, fortalezas, áreas de mejora y posibles tensiones en la implementación de esta metodología docente.
Este proyecto contribuye a la investigación y la innovación humanizada en educación en enfermería, al situar la dimensión relacional y comunicativa en el centro del proceso formativo y generar conocimiento transferible a otros contextos educativos y disciplinas sanitarias. Asimismo, incorpora una estrategia de divulgación orientada tanto a la comunidad académica como a la sociedad, reforzando el compromiso con la humanización de la atención desde la formación universitaria.
En este marco, la atención centrada en la persona (ACP) se erige como un modelo asistencial que respeta y responde a las preferencias, necesidades y valores del paciente, asegurando que estos guíen la toma de decisiones clínicas (Committee on Quality of Health Care of the Institute of Medicine, 2001). Este enfoque transforma la práctica clínica, desplazando el objetivo exclusivo de la curación hacia la construcción de una vida significativa para la persona atendida (Eklund et al., 2019).
Ambos conceptos, humanización y ACP, están estrechamente interrelacionados. La humanización aporta el marco ético, mientras que la ACP ofrece el soporte metodológico y organizativo necesario para su implementación efectiva (Coulter & Oldham, 2016; Santana et al., 2018). En este contexto, la comunicación emerge como una competencia nuclear para materializar estos valores en la práctica clínica diaria.
Diversos modelos teóricos han puesto de manifiesto que la comunicación es clave para establecer relaciones terapéuticas basadas en la empatía, la confianza, la escucha activa y la toma de decisiones compartida (Epstein & Street, 2007). La evidencia demuestra que las competencias comunicativas no solo incrementan la satisfacción del paciente, sino que mejoran los resultados en salud, la adherencia terapéutica y el bienestar profesional, reduciendo el estrés del clínico (Cegala & Broz, 2002; Maguire & Pitceathly, 2002; Lord et al., 2016; Chino et al., 2025).
Sin embargo, estas competencias no se adquieren de forma automática mediante la experiencia clínica, sino que requieren entrenamiento estructurado y específico (Gauntlett & Laws, 2008; Gilligan et al., 2021). En este sentido, la simulación con pacientes estandarizados (PEs) se ha identificado como una de las estrategias más eficaces para el desarrollo de competencias comunicativas en estudiantes de ciencias de la salud, al permitir la práctica en entornos seguros, realistas y reflexivos (Berkhof et al., 2011; MacLean et al., 2017). Un PE es un actor entrenado para representar de manera realista y consistente a un paciente (o familiar) real en una situación clínica específica. El actor debe ser capaz de representar la misma historia clínica.
Pese a su uso creciente, existe una necesidad de profundizar en la comprensión de cómo estas metodologías influyen en las percepciones, actitudes y experiencias de los distintos implicados. Esta propuesta se justifica, por tanto, en la necesidad de generar conocimiento cualitativo que permita comprender el impacto formativo, humano y pedagógico de la simulación con PEs como herramienta para promover una atención más humanizada desde la formación universitaria en enfermería.
La planificación incluye:
Diseño del proyecto y preparación de los escenarios (diciembre 2025-febrero 2026)
Elaboración de los escenarios de simulación, definición de objetivos comunicativos, diseño de guías de debriefing y formación a los actores.
Implementación de la intervención formativa (abril-mayo 2026)
Desarrollo de tres sesiones de simulación clínica con pacientes/familiares estandarizados, con una duración de dos horas cada una, realizadas en el Centro de Simulación.
Recogida de datos cualitativos (junio 2026)
Una semana después de la finalización de las sesiones, realización de un grupo focal con estudiantes y actores, y entrevistas semiestructuradas con observadores externos.
Análisis de datos (julio-septiembre 2026)
Transcripción literal de las grabaciones, codificación inductiva y análisis de contenido cualitativo.
Síntesis, evaluación y difusión (octubre 2026 en adelante)
Elaboración de resultados y desarrollo de acciones de divulgación científica y social (incluyendo una publicación en revista indexada en WoS).
Desde una perspectiva humanizadora, el enfoque reconoce a los participantes como agentes activos del proceso de aprendizaje, cuyas vivencias, emociones y reflexiones constituyen una fuente legítima de conocimiento. Se busca una mirada integral que integra dimensiones cognitivas, emocionales y relacionales.
Este proyecto sigue las pautas éticas de la Declaración de Helsinki y las Normas de Buena Práctica Clínica de la Unión Europea. La aprobación fue obtenida del Comité de Bioética de la Universidad Loyola Andalucía (número 250828 CE25615).
Las sesiones con PEs constituyen el punto final y de consolidación del proceso. Es en este escenario de alto realismo donde el estudiante debe transferir e integrar todo lo trabajado previamente, enfrentándose a la complejidad de la atención en tiempo real. La descripción de los escenarios se puede consultar en el Anexo 1.
Cada escenario de simulación (30 minutos) consta de dos fases: (1) Ejecución (10-15 minutos), en la que un estudiante participa asumiendo el rol de enfermero/a, los otros estudiantes observan; y (2) Debriefing (10-15 minutos), donde se promueve la reflexión, la retroalimentación de los actores acerca de cómo se han sentido con la intervención del estudiante y la integración teoría–práctica (Fegran et al., 2023; Husebø et al., 2024).
Se incluyen tres sesiones de simulación clínica de dos horas de duración cada una. En cada sesión se despliegan dos escenarios clínicos diferenciados, los cuales se ejecutan de manera iterativa. Esta repetición constituye una estrategia pedagógica central del proyecto: la segunda ejecución permite al estudiante implementar los aspectos de mejora identificados tras la primera intervención, observando en tiempo real cómo estas correcciones modifican la dinámica de la relación terapéutica. De este modo, se habilita una validación inmediata del aprendizaje, donde el PE puede verbalizar el cambio en el impacto emocional experimentado al recibir una atención ajustada a las indicaciones de humanización, durante su retroalimentación en el debriefing.
La dinámica de participación del alumnado se organiza mediante la asignación aleatoria de roles al inicio de cada escenario, alternando entre la posición de estudiante ejecutante y la de observador activo. Esta metodología asegura que, al concluir el ciclo de las tres sesiones, la totalidad del grupo haya participado en el análisis crítico de las interacciones, mientras que un subconjunto representativo habrá experimentado la inmersión directa en la práctica clínica simulada. Todo el proceso se desarrolla bajo estrictas garantías de seguridad psicológica, asegurada mediante la implementación de pausas estratégicas, el establecimiento de normas explícitas de respeto y la disponibilidad permanente de apoyo individualizado por parte del profesorado.
Los roles de los PEs son interpretados por un elenco mixto de actores voluntarios y profesionales, seleccionados en función de la carga emocional requerida por cada caso. Este grupo se nutre de la colaboración de personal docente e investigador, personal administrativo y otras personas vinculadas a la comunidad universitaria, incluyendo familiares y exparticipantes, quienes no reciben compensación económica. La calidad y verosimilitud de sus intervenciones están aseguradas por la dirección de un profesional de las artes escénicas experto en improvisación, quien prepara a los actores mediante manuales detallados de cada escenario y objetivos de interacción específicos.
El trabajo actoral se distancia de las habituales metodologías en simulaciones clínicas con PE, al prescindir de guiones rígidos en favor de una actuación orgánica y reactiva. Aunque los actores interiorizan los objetivos del caso, operan desde la vivencia del rol, lo que les permite ofrecer respuestas emocionales diferenciadas a cada estudiante en función de su actuación. De este modo, la actitud del paciente (colaboración, ansiedad, hostilidad o calma) no está predeterminada, sino que evoluciona en tiempo real como consecuencia directa de la calidad de la interacción y la empatía mostrada por el alumno.
Los estudiantes incluidos están matriculados en el grado de Enfermería y participan por primera vez en sesiones de simulación con actores. Los observadores externos se sitúan en una sala contigua (junto al técnico del centro) sin participar en los escenarios ni en el debriefing. Son expertos en habilidades comunicativas y no imparten clases ni mantienen ninguna relación académica con los estudiantes, lo que garantiza su independencia y minimiza posibles sesgos.
1. Resignificación de la relación terapéutica (ACP). Se espera comprender cómo los estudiantes interpretan y negocian los valores de la ACP en situaciones de alta carga emocional. Específicamente, se analizará la vivencia subjetiva del alumnado respecto a la «conexión humana» y cómo la interacción con el PE modifica su autopercepción de competencia comunicativa y empatía.
2. Validación del realismo psicológico y la actuación orgánica. El estudio permitirá determinar la eficacia de la innovación metodológica introducida: el uso de actores con reactividad emocional espontánea (sin guion rígido). Se busca confirmar si esta dinámica «viva» genera una mayor inmersión y satisfacción en comparación con métodos tradicionales, y cómo influye la respuesta del actor en la toma de decisiones del estudiante.
3. Impacto del Debriefing y la transferencia a la práctica. Se evaluará el valor pedagógico del debriefing como espacio de integración teoría-práctica, poniendo especial foco en la retroalimentación emocional del actor. Asimismo, se identificarán los factores que, según docentes y alumnos, facilitan o dificultan la transferencia de estas habilidades simuladas a los entornos clínicos reales, detectando posibles barreras para la implementación de la ACP en el sistema sanitario.
4. Mapeo de tensiones y áreas de mejora. A través del contraste entre la visión interna (estudiantes/actores) y externa (observadores), se obtendrá un diagnóstico crítico de las fortalezas y debilidades del modelo. Esto incluye la identificación de tensiones metodológicas o dinámicas de poder que puedan surgir durante la simulación, proporcionando una base empírica para optimizar futuros programas de formación en humanización.
Se utilizarán dos técnicas complementarias, conducidas en ambos casos por un investigador cualitativo experimentado asistido por un estudiante colaborador en calidad de observador:
1. Perspectiva interna (Grupo Focal): Se realizará un grupo focal compuesto por un total de 6 a 9 participantes (2-3 pacientes estandarizados, 2-3 estudiantes ejecutantes y 2-3 estudiantes observadores), siendo el rango ideal para la exploración de contenido específico (Liamputtong & Ezzy, 2005). Este formato permite analizar cómo se negocian los significados y las emociones entre los distintos roles del simulacro.
2. Perspectiva externa (Entrevistas Semiestructuradas): se llevarán a cabo dos entrevistas individuales a docentes expertos ajenos a la intervención directa.
Esta decisión metodológica de separar las perspectivas responde a la necesidad de neutralizar posibles dinámicas de poder; al separar a los expertos de los estudiantes, se evita que la jerarquía académica inhiba la libertad de expresión del alumnado, garantizando así la honestidad de los discursos. Los guiones de ambas técnicas se pueden consultar en el Anexo 2.
El tratamiento de la información seguirá un enfoque inductivo, permitiendo que las categorías emerjan directamente de los datos. El análisis se asegura mediante la codificación independiente por dos investigadores y el consenso reflexivo ante discrepancias, garantizando así el rigor metodológico y credibilidad de los hallazgos (Elo & Kyngäs, 2008).
A partir del análisis cualitativo, se identificarán las tensiones, desafíos y áreas de mejora de la simulación como herramienta de humanización. Este proceso permitirá optimizar los recursos docentes (escenarios y debriefing) y validar la escalabilidad del modelo.
1. Innovación metodológica: enfoque etnometodológico. El proyecto aplica una perspectiva etnometodológica inédita en simulación clínica. A diferencia de los enfoques que solo miden resultados finales, esta metodología valida las emociones y la experiencia subjetiva como fuentes de conocimiento legítimas. Se centra en analizar cómo el estudiante interpreta, negocia y «resignifica» los valores de la ACP durante la acción, desplazando el foco del «qué» se aprende al «cómo» se construye el significado del cuidado humanizado en tiempo real.
2. Innovación en la fidelidad psicológica: Reactividad orgánica frente a estandarización. La propuesta rompe con el paradigma clásico de simulación donde el paciente estandarizado repite un guion cerrado. Por el contrario, introduce un modelo de actuación orgánica y reactiva. Al prescindir de respuestas predeterminadas, la actitud del PE (colaboración, ansiedad, hostilidad o calma) no es una variable fija, sino que evoluciona en tiempo real como consecuencia directa de la empatía mostrada por el alumno. Esto convierte el escenario en un laboratorio de interacción viva, obligando al estudiante a modular la respuesta emocional del otro, tal y como sucede en la realidad asistencial.
3. Innovación competencial: Sistematización de la «alta fidelidad emocional». El proyecto cubre un vacío existente en la formación universitaria al dejar de tratar la comunicación como una habilidad blanda («soft skill») dependiente del aprendizaje informal. Se innova al operacionalizar la Humanización y la ACP mediante un entrenamiento estructurado que profesionaliza la competencia relacional. El uso de la retroalimentación emocional real permite alcanzar una «alta fidelidad emocional» imposible de replicar con maniquíes, dotando al futuro enfermero/a de herramientas tangibles para la gestión de situaciones complejas.
La estrategia de difusión social busca visibilizar la humanización de los cuidados mediante la participación en la Noche de los Investigadores Europeos con un taller-teatro interactivo. Además, se realiza una celebración de Premios Goyola, pequeña gala que busca funcionar como un espacio de reconocimiento para los actores participantes, fomentando la reflexión de la comunidad universitaria.
