El programa se desarrolla durante nueve meses (octubre–junio), con talleres semanales impartidos por un equipo interdisciplinar especializado en psicooncología, terapia Gestalt, anatomía, nutrición, movimiento y ginecología oncológica. Su enfoque integrativo combina la atención psicológica grupal, la reconexión con el cuerpo y la educación en salud, permitiendo a las participantes transitar la enfermedad de forma más consciente, acompañada y equitativa.
La metodología —vivencial, progresiva y centrada en la persona— articula tres pilares:
1) Psicoemocional: mindfulness, autoestima, biografía corporal, genograma, gestión del miedo, regulación emocional.
2) Corporal: anatomía consciente, movimiento expresivo, danza terapéutica y técnicas de relajación.
3) Educativo y sanitario: nutrición antiinflamatoria, salud sexual y ginecológica, hábitos de autocuidado.
El programa está diseñado para generar procesos de continuidad y vínculo, factores determinantes para la humanización de la atención sanitaria. La presencia semanal, la estabilidad del grupo y el acompañamiento profesional sostenido favorecen la confianza, la capacidad de expresión emocional y la construcción de redes de apoyo que perduran más allá del programa. La intervención, además, es equitativa: elimina barreras económicas y favorece la participación de mujeres en situación de vulnerabilidad socioeconómica o emocional ya que se trata de un programa gratuito.
La evaluación del proyecto combina herramientas cuantitativas (DME pre–post para medir reducción del malestar emocional; escalas breves de autoimagen y apoyo social percibido) y análisis cualitativos (entrevistas, grupos focales, diarios reflexivos, observación profesional). En ediciones anteriores se han mostrado mejoras en la regulación emocional, la aceptación corporal y el apoyo social. Las participantes reportan disminución de la ansiedad, recuperación del vínculo con su cuerpo, fortalecimiento de la autoestima y mayor sensación de acompañamiento.
La innovación del programa reside en su integración de disciplinas, su duración prolongada, su enfoque experiencial centrado en la mujer, su gratuidad y su diseño replicable. Presenta un modelo que puede ser implementado por otras asociaciones, por hospitales, por entidades sociales etc., gracias al formato grupal y a la red de voluntariado especializado.
El programa de cuidado emocional y corporal en Oncología contribuye a un modelo de atención más humano, equitativo y centrado en la persona. Representa una propuesta eficaz para mejorar la calidad de vida de las mujeres con cáncer y avanzar hacia una atención sanitaria integral que contemple el cuerpo, las emociones, los vínculos, el contexto y la dignidad de cada persona.
Octubre: acogida, establecimiento del vínculo, evaluación inicial, mindfulness
noviembre–diciembre: mindfulness avanzado, mandalas terapéuticos de relajación.
enero: autoestima
febrero: biografía corporal y autoimagen
marzo: trabajo con pareja y familia, genograma
abril: nutrición antiinflamatoria y anatomía consciente
mayo: salud sexual
junio: danza y expresión corporal, evaluación final cualitativa y cierre.
Cada bloque sigue una continuidad psicológica, corporal y relacional, diseñada para favorecer la integración, la seguridad y la confianza.
1) Psicoemocional: procesamiento del miedo, autoestima, regulación emocional, aceptación
2) Corporal: reconexión sensorial, elasticidad, fuerza, expresión corporal
3) Educativo–sanitario: nutrición y salud sexual.
El proyecto contempla cuerpo, mente y entorno y se desarrolla de forma comunitaria para reducir desigualdades, fomentar el apoyo mutuo y acompañar procesos emocionales de largo recorrido.
El acompañamiento profesional es estable, cercano y respetuoso. El grupo se mantiene cerrado para sostener la intimidad, la confianza y la seguridad emocional.
El trabajo combina exploración reflexiva, movimiento, creatividad, verbalización y cuerpo.
La estructura logística incluye espacios adaptados, materiales artísticos, comunicación y coordinación del equipo. Las alianzas con hospitales y otras asociaciones facilitan la derivación, visibilización y replicabilidad.
Los testimonios de ediciones anteriores han expresado gratitud, transformación vital, recuperación del cuerpo, expresión emocional profunda y creación de vínculos perdurables con el resto de participantes.
Nuestro equipo revisa periódicamente los ritmos, los contenidos y las necesidades que surgen, integrando el feedback de las participantes, ajustando metodología y materiales y documentando experiencias para futuras ediciones.
En Carena disponemos de metodología y se podrían hacer manuales, cronogramas, fichas de sesiones y protocolos de evaluación que permitan replicarlo con fidelidad y adaptarlo a distintos contextos.
